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‘Business are business’ | IRMA IDALIA CERDA | Diciembre 2021

Por: Irma Idalia Cerda
Fotografía: Especial



‘Business are business’ 

¿Qué tan importante en estos tiempos es hacer un buen negocio? la respuesta es obvia, y como dicen por ahí: en el amor y la guerra todo se vale, y yo agregaría que también en una crisis como la que estamos viviendo.

El pasado 8 de noviembre se reabrió la frontera México -Estados Unidos vía terrestre, y cómo era de esperarse ya muchos nuevoleoneses ya empezaron a cruzarla para ver a sus familiares y también para realizar las tradicionales compras.

Luego de esperar 20 meses, para ingresar al vecino país se puede hacer con la visa vigente y con el certificado de vacunación completo contra el Covid-19, así que ahora que se aproxima el Día de Acción de Gracias, seguramente habrá muchos clientes esperando afuera de los centros comerciales para arrasar con todo hasta agotar existencias.

Y ojalá que los que vayan, gocen de buena salud física y económica-me refiero a que para aprovechar la vuelta hay que llevar una buena cantidad de dólares-y así disfrutar su estancia en Laredo, McAllen o Brownsville, por mencionar algunas ciudades fronterizas.

Aunque ahora resultará un poco más barato el viajecito, pues la gente que iba en los meses anteriores por necesidad o para aplicarse la vacuna, tenían que invertir entre 300 y 500 pesos en las pruebas de antígenos para comprobar que no estaban contagiados, así como comprar un boleto de avión de hasta 6 mil o siete mil pesos, un negocio redondo para las farmacias y las aerolíneas.

Y ahora bien, para quienes no quieran o no puedan salir, “El buen fin” fue una opción para que los habitantes de esta metrópoli pudieran hacer sus compras como acostumbraban hacerlo y, además, sin tantas restricciones.

Tal vez no sea tan necesario “ir de compras” de este o aquel lado, sobre todo en estos momentos de austeridad, pero por alguna razón relacionamos que dicha actividad nos proporciona bienestar, como si fuera algo terapéutico, por eso no nos extraña que los centros comerciales estén llenos.

Pero sin duda los más felices son los comerciantes, que habían sufrido los embates del primer año de la pandemia y poco a poco fueron recuperándose los que pudieron, porque hubo otros que lamentablemente no pudieron sacar adelante su micro o mediana empresa.

También hemos visto que surgieron nuevos emprendedores a raíz de la pandemia, que han visto la oportunidad fabricando cubrebocas, tapetes, gel desinfectante, entre otros artículos, y como decía al principio, todo es válido en estos tiempos de crisis, siempre y cuando no se aprovechen de la situación y eleven los precios de su mercancía.

En todo caso, podemos apoyar a los vendedores locales, a los artesanos, a las “nenis” y a cualquiera que ofrezca sus productos en línea o en un local, pues estas personas son las que más necesitan clientela que les page “contante y sonante”, sin regateo, porque “business are business”.

irma_idalia@hotmail.com