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¿Estamos acaso ante el futuro de la música?
La propuesta del dúo canadiense Angine de Poitrine, sin duda representa los que muchos aseguran está por venir.
Recientemente tuve la oportunidad de escuchar una propuesta musical bastante incómoda pero interesante, una que claramente pudiera convertirse en la antesala de lo muchos aseguran será el futuro de la música.
Me refiero a la propuesta musical de la banda Angine de Poitrine, dúo canadiense de rock experimental originario de Quebec, que claramente rompe con muchos de los moldes tradicionales, al igual que con la hegemonía del sistema tonal occidental de 12 notas, sustituyéndolo por un modelo de microtonalidad que utiliza 24 notas por octava.
Sin entrar mucho en el detalle técnico, imagine que la música es unaescalera y que lo que escuchamos en la radio divide una “octava musical” en 12 escalones (que serían las teclas blancas y negras del piano); ahora, lo que hace este modelo de microtonalidad, es añadir un “escalón” justo en medio de los escalones existentes, pasando de 12 a 24 “escalones” o notas en dicha octava.
Resulta, que ahora tenemos el doble de notas musicales para expresar el color de nuestra música, que ciertamente para un oído no acostumbrado a escucharlas, pudieran sonar un poco desafinadas al principio; sin embargo, al nuestro cerebro acostumbrarse a las mismas, nos permitirían escuchar melodías más fluidas y texturas mucho más humanas y naturales.
Resulta, que ahora tenemos el doble de notas musicales para expresar el color de nuestra música, que ciertamente para un oído no acostumbrado a escucharlas, pudieran sonar un poco desafinadas al principio; sin embargo, al nuestro cerebro acostumbrarse a las mismas, nos permitirían escuchar melodías más fluidas y texturas mucho más humanas y naturales.
Para entender el éxito de esta agrupación, es importante desmenuzar los elementos de su estrategia:
Primeramente, su música es “antiInteligencia artificial”, ya que el uso de microtonalidad y ritmos matemáticos complejos, resultan imposibles de replicar con algoritmos, devolviendo el valor a lo humano e imperfecto.
Segundo, el misterio de suanonimato bajo máscaras de papel maché y trajes surrealistas, minimalistas y monocromáticos, que en automático crean una marca icónica y magnética.
Y tercero, la validación que han recibido de figuras públicas, expertos musicales y críticos reconocidos acerca de su propuesta musical, que como ya mencionamos les ha valido para darse a conocer en una industria que aplaude lo comercial.
Evidentemente, en un mundo donde lo “perfecto” se ha vuelto genérico, esta banda canadiense nos devuelve lo más valioso del arte: la imperfección a través de la microtonalidad y el anonimato físico, demostrando que el futuro de la música no reside en la perfección matemática de una IA, sino en la capacidad humana de crear, sorprender e incomodar.
¿Usted qué opina?
robgarzagzz@gmail.com
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