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Cerati y Bunbury: Metáfora y Surrealismo
Todos los amantes del rock en español reconocen la huella indeleble que dejaron Gustavo Cerati y Enrique Bunbury, figuras fundamentales al frente de dos bandas emblemáticas: Soda Stereo y Héroes del Silencio. Más allá de su impacto musical, ambos construyeron universos simbólicos donde la palabra, el sonido y la estética convergen en un discurso profundamente poético.
Incluso desde los nombres de sus proyectos se puede intuir el enfoque conceptual que define sus propuestas artísticas. El nombre Soda Stereo, a primera vista, podría parecer una sofisticada sustitución de lo cotidiano. Algunos han sugerido que alude al consumo de cocaína —“soda” como metáfora de la sustancia, “stereo” por las vías nasales donde se consume—, una interpretación posible, aunque limitada. Más sugerente resulta pensar que Soda Stereo remite a la efervescencia imaginativa que provoca su música: soda como chispa de alteración sensorial, stereo como el canal por donde esa transformación nos atraviesa (nuestros oídos). No es una idea descabellada: el arte, y en particular la música, tiene la capacidad de alterar la química interna, trastocar percepciones, modificar estados del alma.
Héroes del Silencio, en cambio, no parece una metáfora de algo concreto, sino una contradicción en sí misma. La figura del “héroe” evoca acciones trascendentes, modelos admirables que desafían el statu quo y dejan huella. El “silencio”, por el contrario, sugiere quietud, contención, incluso anonimato. La combinación de ambos términos construye un oxímoron poderoso: una figura activa que habita la sombra, una voz que se impone desde la ausencia. Esta tensión semántica genera un tipo de surrealismo textual, donde los significados se deslizan, se invierten o se disuelven: lo sólido se vuelve líquido, lo etéreo se hace carne y lo grotesco se transforma en belleza.
Esta dimensión conceptual no se limita únicamente a los nombres de sus bandas; también se despliega con fuerza en la poética de sus canciones. La lírica de Cerati y Bunbury no se conforma con narrar o describir: propone universos simbólicos donde la metáfora y el surrealismo funcionan como herramientas de expansión del sentido.
Invito al lector a sumergirse en esta experiencia escuchando dos piezas representativas, desde las claves mencionadas:
1. “CUANDO PASE EL TEMBLOR” – SODA STEREO
Una metáfora poderosa que convierte el movimiento sísmico en símbolo del caos interior, del deseo latente y la espera de una transformación emocional. La canción, construida sobre imágenes poéticas y sonoridades rituales, es una alegoría de la búsqueda personal tras el desconcierto.
2. “LA CHISPA ADECUADA” – HÉROES DEL SILENCIO
Aquí el surrealismo toma protagonismo: imágenes oníricas, símbolos ambiguos y asociaciones inesperadas construyen una narrativa emocional cargada de intensidad simbólica. La canción no se explica; se sugiere, se intuye. Es un viaje lírico donde lo inconsciente toma la palabra y lo irracional se vuelve belleza.
En los nombres, como en sus canciones, tanto Cerati como Bunbury nos invitan a mirar más allá de la superficie, a dejarnos llevar por la ambigüedad y la fuerza simbólica de las palabras. Ambos entendieron que el arte no siempre busca explicar, sino expandir los límites de lo real.
Músico y compositor Egresado de la UANL. Cuenta con estudios formales en pedagogía, filosofía, artes y humanidades. Ha sido premiado en diversos certámenes de creación artística por PECDA, CONARTE e ITCA y presentado obras originales en festivales como el Forum Universal de las culturas de la UNESCO, Festival Internacional CERVANTINO (FIC) y Festival Internacional Tamaulipas (FIT).
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