Hacer, decir
y pensar
La violencia
pasiva parece
invisible,
pero no lo es
El maltrato generado por
la violencia pasiva hacia
la mujer es como vivir
en una jaula con un techo
y sin aire.
La violencia pasiva contra la mujer pudiera parecer algo invisible pero no lo es, es un maltrato
serio. Existen casos de mujeres que la mayor
parte de su vida matrimonial la han pasado
sufriendo violencia pasiva, pero no lo saben, ya
que la han normalizado. La falta de respeto que
sufren, combinado con tristeza, y disfrazado con
carriño hacia esa persona, es la muerte más
lenta e inapropiada que vive la mujer.
El maltrato generado por esta violencia es como
vivir en una jaula con un techo y sin aire. Es silenciosa y constante, y aun y cuando se pudiera
decir que no mata, la verdad es que hace que
se pierda la alegría, la confianza, la libertad y
las ganas de vivir.
Dentro de los actos más comunes de violencia
pasiva esta la indiferencia, que nulifica al ser
humano haciéndolo sentir como si no existiera,
sin darle el trato digno, establecido en nuestra
legislación mexicana.
Existen también las humillaciones, la invisibilización, la violencia económica, los bloqueos
personales, las mentiras, los engaños, la manipulación, la culpabilización, la descalificación,
la ridiculización, las ofensas, la intimidación, las
amenazas, los chantajes, el aislamiento y muchas otras, que parecieran inofensivas y que
generalmente son normalizadas por muchas
mujeres.
La violencia contra la mujer en México es generalizada y con el paso de los años ha aumentado.
En nuestro país 7 de cada 10 mujeres han vivido
un tipo de violencia en su vida y 9 de cada 10
mujeres no denuncian, ni solicitan apoyo. La
violencia es un delito que puede ser denunciado
y existen órganos oficiales para brindar orientación al respecto.
El pensamiento común de las mujeres mexicanas es el de: “si no me golpea, no es violencia”, sin
embargo, debemos recordar que la violencia es
medida a través del “violentómetro”, herramienta
didáctica y gráfica que ayuda a identificar y
prevenir diferentes formas de violencia, desde
la psicológica hasta la física, y en relaciones de
pareja, familiares y laborales. Se presenta como
una regla que visualiza cómo las conductas violentas van escalando, permitiendo reconocer
patrones y señales de alerta y teniendo como
objetivo primordial el de la visibilización y concientización sobre los tipos de violencia y sobre
cómo son manifestados.
Otra herramienta que nos ayuda a medir la
violencia contra las mujeres en México es la
Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las
Relaciones en los Hogares (ENDIREH), proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), constituyendo esta una buena
práctica internacional que nos ofrece el diseño,
seguimiento y evaluación de políticas públicas
orientadas a prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en el país.
En su última edición correspondiente al año
2022 clasifica a la violencia contra la mujer en
5 tipos: psicológica, física, sexual, económica y
patrimonial, en los ámbitos de pareja, familiar,
laboral, escolar y en la comunidad.
Los datos publicados en la encuesta nos dicen
que en el año 2021 las Entidades con más violencia en nuestro país son: Estado de México (78.7%),
Zacatecas (59.3%), y Chiapas (48.7%).
En México, 70.1% de las mujeres de 15 años o más,
han vivido algún tipo de violencia al menos una
vez en su vida y el 42.8% experimentó violencia
en los 12 meses previos al levantamiento de la
ENDIREH 2021. La prevalencia de al menos un
incidente de violencia (de cualquier tipo a lo
largo de la vida) de las mujeres de 15 años y
más en México, muestra que aquéllas que experimentan mayor violencia son las mujeres
que residen en áreas urbanas (73%), de edades
entre 25 y 34 años (75%), con nivel de escolaridad
superior (78.7%), que se encuentran separadas, divorciadas o viudas (74%) y las que no hablan
alguna lengua indígena y no se consideran
indígenas (71%).
En el ámbito laboral, las mujeres en México que
trabajan, sufren el tipo de violencia más frecuente, la discriminación laboral, siendo el 18.1%
de ellas las que la han experimentado.
Es lamentable el crecimiento desmedido de la
violencia contra la mujer que se vive en nuestro
país, razón que no hace preguntarnos: ¿Cómo
puede ser detenida? La respuesta no es sencilla,
pero considero indispensable empezar con el no
normalizarla, recordando siempre que la violencia pasiva es el inicio de algo que puede llegar a
crecer de manera gradual. También debemos
visibilizar cualquier comportamiento violento,
orientarnos y aprender a denunciar sin miedo.
La concientización y comunicación es fundamental en este tema. Seamos sororas, seamos
mujeres libres, el vivir con miedo no es una obligación.
Priscila Fuentes González Versada en seguridad
pública, criminología, prevención del delito, derechos
humanos, constitucionalidad, gobernabilidad, impartición de justicia y políticas públicas en materia de
seguridad. En su tiempo libre es Profesora, Doctorante y
Pet lover. “Estoy dispuesta a pagar el precio de ser mal
entendida, con tal de vivir una vida de adentro hacia
afuera y no de afuera hacia dentro”