Por: Félix Rivera
Fotografía: Félix Rivera
Marinero: Un viaje a las
profundidades del amor y el ser
El pasado 25 de octubre, la
magia del teatro en Casa
Musa encontró un nuevo
tesoro.
En el corazón de Monterrey, Hernán
Galindo, célebre dramaturgo regiomontano, presentó su obra Marinero,
segunda entrega de su trilogía “Historias del Mar”, que cautiva desde su
primera pieza, Niños de sal, y promete
cerrar con broche de oro en Delfines
Olvidados.
En cada palabra, en cada pausa y
en cada mirada, Galindo despliega con
maestría un universo emocional vasto
y profundo, cimentado en su aguda
visión de la psicología humana y su
habilidad para moldear personajes
complejos, humanos y de una luminosa
vulnerabilidad.
Marinero nos traslada a Acapulco en
1985. Allí, un joven marinero, interpretado por Jesús Anza, navega no solo las
aguas del océano, sino las de su propio
ser, en una búsqueda desesperada de
amor, de compañía y, sobre todo, de
sí mismo.
A lo largo de una noche inquietante,
el marinero se encuentra con cuatro
hombres: Pléyades, Botello, César y GG,
representados por Oliver Cantú, Arturo
Castro, Jerry Marroquín y Gustavo Sauceda, respectivamente. En cada uno de
ellos busca aquello que nunca ha tenido:
una conexión auténtica.
Como espectadores, somos testigos
de cómo estos vínculos se entrelazan
sin que ninguno de ellos conozca la
existencia del otro, creando un tapiz de
relaciones tan complejas como nuestras
propias aspiraciones de amor y pertenencia.
La puesta en escena en Casa Musa
es un tributo al teatro minimalista e
íntimo. La cercanía física de los actores,
tan próxima al público que casi se tocan, construye una atmósfera donde
el espectador no es solo testigo, sino
cómplice y confidente de cada emoción,
de cada desvelo.
Jesús Anza y Jerry Marroquín irradian una frescura y juventud que se
equilibran maravillosamente con la
presencia experimentada de Oliver
Cantú, Arturo Castro y Mike Monfort. Mención aparte merece Gustavo
Sauceda, cuya caracterización de GG,
un anticuario-poeta de 96 años, es un
eco del futuro de Galindo: un poeta, un
sabio y un alma legendaria.
Marinero se destaca no solo por la
narrativa de amor entre hombres, sino
por su habilidad para trascender toda
etiqueta y resonar con cualquiera que
se haya perdido alguna vez en las profundidades de sus propias emociones.
En esta obra, Galindo revive uno
de sus arquetipos más recurrentes: la
“prostituta santa”, una figura que, desde
Genesio, de cómico a santo, pasando por
Rojos zapatos de mi corazón, personifica
la pureza en medio de la vida más cruda.
Este marinero, que entrega su cuerpo
a muchos hombres, pero resguarda su
alma para sí mismo, sigue esta tradición, encarnando a una especie de
santo contemporáneo que desafía las
convenciones para rendirse al amor
sin reservas, primero consigo mismo.
Casa Musa, “la casa del buen teatro”, es el hogar ideal para esta joya de
Galindo, donde el drama, la poesía y la
humanidad se entretejen en un espectáculo que se siente imprescindible. La
temporada es corta, y perderse la oportunidad de ver Marinero sería perderse
una de esas raras experiencias donde
el teatro se vuelve espejo y mar en el
que podemos bucear en la verdad de
nuestras propias almas.
Las funciones son los viernes y sábados a las 8:30 p.m.
Felix Rivera Actor, conductor, productor,
locutor, editorialista y escritor. Su aguda
capacidad como comunicador lo ha
llevado a tener gran trayectoria en todas
estas disciplinas. Él prefiere afirmar: “Es
por rollero que me meto en todo esto”.