MONTSE BENASCO | Arte: la llave para salir de la caja | EDUI TIJERINA | Junio 2024

Por: Edui Tijerina Chapa
Fotografía: Cortesía Montse Benasco


MONTSE BENASCO
Arte: la llave para salir de la caja

Hace algunos años, cuando mi pieza teatral “Esqueletos en la Cama” se estrenó en Ciudad de México, tuve oportunidad de conocer a una gran y talentosa actriz que, por cierto, interpretó el personaje central femenino.

Varios días de convivencia fueron suficientes para constatar no sólo su talento sino, también, su simpatía, calidad humana y tremenda capacidad para desarrollar y desempeñarse en distintas actividades. Además de actriz de cine, teatro, TV, plataforma y radio, formada bajo diversos métodos actorales, es publicista, experta en desarrollo organizacional y coordinadora de staff en variedad de servicios.

Me refiero a mi querida Montse Benasco.

Comencemos por la esencia: ¿Cómo te describes?

Como una persona muy apasionada, porque casi todo lo hago con pasión, por algunos mal llamada intensa. Soy muy disciplinada, ordenada y trabajadora; soy buena escuchando y dando consejos. La empatía es parte de mi ser y me encanta el chisme, pero ojo: acepto que me encanta enterarme de la vida de otros y sólo por saber, porque ni juzgo ni opino, pero me encanta… y de mi boca JAMÁS saldrá nada, sólo me gusta enterarme y luego de ahí saco ideas para mis personajes (ríe).

Recordemos juntos los momentos más significativos de tu infancia. ¿Cuáles ubicas como los que determinaron la persona que eres hoy?

Definitivamente, mi paso por el Instituto Miguel Ángel, que fue la escuela donde estudié desde la pre-primaria hasta finalizar la preparatoria; es un colegio de mojas muy estricto donde me inculcaban muchos valores, disciplina, respeto… pero, también, querían que todas (cuando yo estudié era de puras mujeres, ahora el colegio ya es mixto) nos metiéramos en la misma caja y yo siempre estaba mirando para otro lado, por lo cual me regañaban y llamaban la atención. Eso hizo que yo siempre me percibiera como alguien diferente.

Otro momento fue la muerte de mi tío Juanito. Él era un segundo padre. Era juguetón, divertido y me consentía mucho. Murió con 40 años de un, mejor dicho, varios infartos y realmente no tuve oportunidad de despedirme de él y aunque a mis 11 años ya entendía lo que era la muerte, no me quedó claro por qué sucedió.


Lamento mucho que haya sucedido así. Y ya que tocas el tema familiar, ¿cómo era tu vida en casa, en esos tiempos de infancia y adolescencia?

Mi familia consta de papá (Juan Benasco, finado a los 80 años en 2018), mamá (Mireya Rodríguez, 80 años), hermana mayor (Nuri, finada a los 45 años en 2016), hermano de en medio (Juan Carlos, 50 años), y yo, de 44 años.

Somos una familia común y corriente, la típica donde papá trabaja, mamá se dedica a la casa y al cuidado de los hijos y los hermanos estudian y se pelean entre sí. (ríe).

¿Se peleaban? ¿Había chancla de por medio?

¡Claro! Mi mamá nos correteaba con la chancla y la cuchara de madera cuando nos portábamos mal o éramos contestones; Nuri era la niña modelo, súper bien portada, estudiosa y muy inteligente. Juan Carlos era revoltoso, pero también muy inteligente, él se aprendía las cosas sólo de escucharlas. Y luego estaba yo que, hasta que fui adulto, descubrí que mi manera de aprender era diferente y me di cuenta de que no es que fuera tonta, sólo necesitaba un camino distinto.

¿Cuál es tu formación académica?

Bueno, ya referí al Instituto Miguel Ángel, donde cursé la básica y media superior. Luego, Licenciatura en publicidad en el Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación (CECC) y he tomado múltiples talleres, congresos, seminarios, diplomados y especializaciones en actuación, doblaje, locución, conducción, leguaje corporal, etc.

¡Vaya! Eres una mujer tan estudiosa como preparada. ¿Cómo descubriste tu vocación por la actuación?

Fue ella la que me descubrió a mí (ríe). En realidad, yo no tenía pensado ser actriz. Mi objetivo era ser publicista para crear y emitir mensajes auditivos con la finalidad de: uno, aumentar ventas y, dos, ser recordada. Pero en ese camino de ir descubriendo cómo hacerlo y ser mejor en ello, se presentó la actuación. Era el año 2003, más o menos, pero no la tomé muy enserio.

¿No? ¿Y entonces?

Fue hasta muchos años después, cuando di mi primera función de “capaciteatro” (capacitación a través de obras de teatro), que me di cuenta de que lo que yo estaba haciendo causaba un impacto en otros y ya no podía tomarlo tan a la ligera.


¿Podríamos decir que esos fueron tus inicios en el arte histriónico? ¿Tu primer acercamiento?

En el sentido estricto de la palabra, el primer acercamiento fue en la secundaria, en 1994. Tenía 14 años. Entonces, para faltar a clases, entré al taller de teatro para preparar una puesta que representaría a la escuela. Nos presentamos en el teatro “EL GALEÓN” -en Ciudad de México- con “La dama del alba”.

“En realidad, yo no tenía pensado ser actriz, mi objetivo era ser publicista”

¿Y profesionalmente?

Ya de manera profesional fue cuando estaba estudiando la carrera de publicidad. Entré a un diplomado de locución y doblaje con Humberto Vélez, la voz oficial de Homero Simpson, entre muchos otros personajes famosos. Ahí estaban haciendo casting para conformar el elenco de “Archie, el musical”. Pensé que era una buena oportunidad para empezar a trabajar en el medio como staff y cuando entro a lo que para mí era una entrevista de trabajo, resultó ser la audición para “Esther”, la eterna enamorada de “Torombolo”. 

A ver… Pero tu idea era participar como staff, ¿no?

Pues sí. Pero, igual, yo canté, leí y bailé y en mi cabeza decía –“qué extraña es esta gente, tanto mitote para ser jala cables y cargar cosas”- ¡y pues no! Resultó que me querían para un personaje secundario porque físicamente me parecía mucho a “Esther” y así, sin yo buscarlo, fue como entré al mundo de la actuación.

Y a la fecha, ¿cuál ha sido el principal reto que te ha presentado tu carrera?

Dejar a un lado las inseguridades y la baja autoestima laboral cuando no me quedo con algún personaje o en algún proyecto. La gran mayoría de las veces no depende de mí, ni de mi talento, ni de mi físico.

Darle vida a un personaje con el cual no estoy de acuerdo, no tengo nada en común o no va con mi filosofía; al personaje nunca hay que juzgarlo, pero hay veces que es muy difícil prestarle el cuerpo a alguien con quien no estás de acuerdo.


¿Y la mayor satisfacción?

Cuando el mensaje que quiero dar -o el director, o el escritor pasa al público y, con mi interpretación, llora, se estremece, reflexiona y sale siendo una persona distinta a cuando llegó; cuando se identifica conmigo, con mi personaje, y lo ve real. 

Volvamos a “Archie”; a tu primera presentación profesional ante un público. ¿Cómo fue?

Ahora lo recuerdo y me digo –“qué bárbara, qué intrépida”- Sí, mi primera presentación fue “Archie” y como para mí era un juego, una anécdota para contar a mis nietos, creo que no lo tomé con el profesionalismo con que lo tomo ahora. La primera vez que corrió fue en el ensayo general con público. Llegué dos horas antes, me maquillé, me vestí, coloqué mi utilería y cambios de vestuario y me salí a fumar (ríe) Creo que no tenía conciencia de todo lo que implicaba.

¿Y cómo te fue?

En la función me fue muy, muy bien. Mi personaje fue recibido con cariño. Los chistes entraron perfectos. Era todo muy “natural” y me sentía como pez en el agua. Yo sólo me decía –“qué divertido es esto”- Reitero, creo que mi inconsciencia me hacía no pensar y sólo disfrutar. Nos presentábamos en el teatro “Xola” los domingos 11:00am y 1:30pm. 

¿Qué exigencias te representa tu responsabilidad como actriz?

Primero que nada, como señalé antes, no juzgar al personaje. Además, siempre tener un mensaje o un objetivo del por qué lo estoy haciendo. Estar en constante entrenamiento para obtener las herramientas necesarias y hacer que el personaje se vea real, vivo y no una imitación de, a menos que esa sea la intención, claro está.  

¿Prefieres el cine, la TV-streaming- o el teatro? ¿Por qué?

Creo que cada una es diferente y cada medio tiene su magia y sus contratiempos, pero, sí prefiero -como artista creadora-, el teatro, por varias razones.


¿Cuáles son esas razones por las que prefieres el teatro?

El tiempo de creación; no sólo es aprenderte un texto, es darle forma y vida a esa persona, cómo habla, cómo camina, es crear un traje a la medida y, después, irlo bordando y en cada repetición puedes ir descubriendo cosas nuevas y entendiendo por qué se comporta así; además está la respuesta inmediata del público, donde te das cuenta de si gusta o no gusta, si pasa o no el mensaje y cuáles son las áreas de oportunidad.

Ahora bien, seamos honestos, para proyección y retribución económica, prefiero la tv/streaming, ahí es donde te haces conocido y con lo que realmente pagas las cuentas.

¿Cómo ha cambiado, para bien o para mal, el estado de las cosas para los actores en estos tiempos de redes sociales y plataformas?

Ha cambiado muchísimo y creo que para mal, porque si bien es cierto que el internet es una gran herramienta donde te permite enterarte y postularte a castings, recaudar información, acercarte a productores y obtener herramientas para el quehacer actoral, también creo que ha crecido la frustración, la superficialidad y el no profesionalismo del oficio; esto es un oficio que se tiene que estudiar, se tiene que entrenar y se tiene que pulir.

¿Pesan más los likes?

Ante la aparición de las redes sociales y su popularidad, donde obtienes dinero, lujos y reconocimiento, sólo para la cantidad de personas que te siguen, sin importar que se tenga talento y/o preparación, cualquiera cree que puede actuar; los productores quieren dinero y entonces recurren a estas personas superficiales, sin talento, para interpretar y, con ello, recuperar su inversión y obtener más dinero.  

Pero es como un círculo vicioso, ¿no?

Exacto. Nos metemos en un círculo vicioso del que no salimos.


¿Y sobre las plataformas?

En cuanto a las plataformas, creo que el cambio es positivo. Son más lugares dónde trabajar, más opciones de historias, de contenidos, de maneras de contar.

“Mi principal reto ha sido dejar a un lado las inseguridades y la baja autoestima laboral, cuando no me quedo con algún personaje o proyecto”

¿Crees en la inspiración?

¡Súper sí! Pero no creo que llegue de la nada. Es más, no creo que sea algo que surja espontáneamente. La inspiración es algo que se trabaja como los músculos en el gimnasio.

Por ejemplo, cuando me está costando trabajo crear un personaje, me voy al parque o a la plaza a ver gente, y no sólo a ver, a observar y determinar cuál de ellos se parece más a mi personaje y de ahí puedo partir para comenzar a crear.

¿Qué te motiva a seguir en la carrera artística?

A pesar de que es una carrera sumamente dura, cansada física y emocionalmente, donde te rechazan todos los días, dudas de tu talento, cuando estoy arriba del escenario y el público reacciona a lo que yo estoy interpretando, al mensaje, se crea esa comunicación bilateral que viene y va como las olas del mar y se crea esa sincronía que parece una marea y yo lo siento como abracitos o apapachos para mi alma, y eso, eso es lo que me mantiene en esta carrera, esos instantes donde un total desconocido se convierte en tu cómplice y aliado.

Cuéntanos sobre las otras áreas del arte en las que te has desempeñado.

He tocado varias áreas, algunas con conocimiento y herramientas y otras de manera intuitiva; por ejemplo, muy en mis inicios hice doblaje de voz y locución, para eso sí me preparé, estudié, hice prácticas, en fin, no me aventé de la nada. Desafortunadamente, tuve malas experiencias con algunos directores que quisieron pasarse de listillos y decidí salirme de ahí.  


¿Los reportaste? ¿Denunciaste?

En ese tiempo no era nada bien visto que alguien comentara que estaba siendo acosada y, si lo decías, no te creían y dejaban de darte llamados. Y así fue, pero, bueno, siempre podré presumir que soy la voz de las patrullas en “Arma Mortal 2” (ríe)

También eres docente…

De manera intuitiva comencé a dar clase en nivel básico, es decir, secundaria y prepa. Las clases eran de teatro y oratoria.

¿A qué te refieres al decir “de manera intuitiva”?

Digo “de manera intuitiva” porque nunca había dado clases, ni me había preparado en ello, pero conforme iban avanzando el ciclo escolar y los años, yo iba tomando cursos y talleres que me proporcionaba la escuela y la misma Secretaría de Educación Pública. Esto fue una de las mejores experiencias de mi vida, era una clase súper libre en cuanto a temas y expresión, nos volvimos muy amigos todos, se convirtió en el espacio seguro de muchos; había respeto, disciplina, orden y, para ser honesta, no sé cómo lo logré. Creo que esa es la magia del arte: cuando lo muestras tal cual es, sin ego, sin agobiarte por la perfección y sin esperar nada, no queda más que amarlo y respetarlo.

Hablemos de la conducción.

¡Uy! ¡Sí! También incursioné, y ahí sí, aventada como “El Borras”, en la conducción. Resulta ser que yo estaba en el área de comedia de un matutino. Mis intervenciones eran muy pocas y sólo para decir algún chiste y ya. En cierta ocasión, llegó una invitada y las conductoras titulares ya se habían ido. Debo subrayar que no fue culpa de nadie, hubo una confusión en los horarios. Total, que me dicen: “cámbiate, la vas a hacer tú”, y yo petrificada, congelada, nunca había hecho una entrevista, ni sabía cuál sería el formato, la línea, etcétera; es más no tuve ni tiempo de investigar quién era la invitada. Cuando nos encontramos en el set, cuál va siendo mi sorpresa que la invitada era… ¡Natalia Sosa!

¡Una grande!

¡Sí! Una talentosísima actriz de musicales a la que yo admiro muchísimo y me sé casi toda su trayectoria. Me presenté con ella y le dije –“Hola Natalia, soy Montserrat y soy tu fan, ¿no te molesta que esta entrevista la lleva más como fan que como entrevistadora?”- a lo que ella contestó –“¡claro que no, me encanta!”

Seguro disfrutó mucho la charla. Imagino que fue más cálida, cordial fluida…

Ella se abrió completamente y se fue fascinada. Con esa entrevista se dieron cuenta de mi potencial -y yo también- y decidí tomar cursos y talleres para esa área.


¡Enhorabuena, Montse! ¿Qué otras áreas has explorado?

He hecho clown, oratoria, maestra de ceremonias, pero muy superficialmente. Lo sé hacer, pero no me apasiona.

¿Cuáles son los temas que prefieres abordar en tus proyectos?

Los temas sociales: desigualdad, machismo, feminismo, infidelidad, cualquier tema que haga que el público se vaya reflexionando o le mueva algo dentro de su ser.

¿Y las técnicas que sigues para diseñar y dar vida a tus personajes?

Tengo varias. Es que también depende mucho de qué tanta información se da del personaje; si tengo la fortuna de conocer al escritor y que esté presente durante las primeras lecturas, le pregunto tal cual cómo ve al personaje y cómo quiere que lo haga; generalmente un personaje bien escrito lo puedes visualizar desde las primeras lecturas.

Otra manera es partiendo de sus características físicas y la información que se da en el texto. Por ejemplo, Shakespeare o Molière y algunos contemporáneos son muy específicos en eso. La psicología es una gran herramienta que ayuda a entender el comportamiento o a ayudarte a crearle uno.

Y la otra es, si no tienes nada, lo inventas; le das nombre, estado civil, signo zodiacal, problemática, vicios de carácter; esto sobre todo es más para tele, en el teatro es raro que haya personajes incidentales o de relleno, en tele sucede más y hay que darle justo eso, ¡VIDA! y que no sea sólo una persona diciendo el texto.

“Para proyección y retribución económica, prefiero la tv/streaming, ahí es donde te haces conocido y con lo que realmente pagas las cuentas”

¿Qué uso personal le das a tu capacidad artística? Es decir… ¿Te sirve de catarsis, de catalizador? ¿O sigues una técnica particular, desligando el cuerpo emocional al carácter de tus personajes?

Está mal que lo diga, pero, en varias ocasiones he evitado multas de tránsito, que me atiendan más rápido o algún favor gubernamental (ríe). Yo soy actriz. Todos los días, no porque todo el tiempo este “actuando” como la mayoría de la gente cree, sino porque utilizo las herramientas y recursos actorales a mi favor en mi vida personal; por ejemplo, utilizo el recurso del soliloquio diario; me ha tocado enfrentar pérdidas muy dolorosas y a los pocos días tener que dar función (casualmente obras melodramáticas) y utilizo todo ese dolor para el personaje y hago catarsis; y cuando siento que no estoy pudiendo controlar la emoción personal que traigo o que no va con el personaje, recurro a la técnica formal.

Hablando de capacidad artística… ¿Qué opinas de las nuevas generaciones de cineastas, teatristas y figuras televisivas en nuestro país?

Creo que, en su gran mayoría, están buscando reconocimiento, aceptación, fama, fortuna y éxito desde el ego, desde la soberbia y se olvidan un poco de la calidad, pero también del mensaje, de lo que se quiere decir, así como de en dónde quiero que se reflexione; me parece que estamos en tiempos de superficialidad. A cualquier cosa le llaman “arte”, a cualquiera que hable y se vea bien a cámara le dice “actor/actriz”, a cualquiera que capte una composición ya hecha le llaman “fotógrafo”; total que las personas son capaces de hacer casi cualquier cosa con tal de destacar entre tantos. 

¿Cuál es tu máximo sueño?

Personal, no pido mucho: estabilidad emocional, mental y financiera y que Dios esté siempre conmigo. 

Profesional, llegar a ese punto donde ya no tenga que estar picando piedra, tocando puertas o demostrar mi talento, que sean los productores los que me busquen a mí.

¿Cuál es tu opinión de la industria del entretenimiento en México?

Es una industria que cambia continuamente y creo que perdió el rumbo. No toda, por supuesto, pero la gran mayoría está reducida a dinero, celebridades y consumismo; a cuánto puedo recaudar en el menor tiempo y con el menor esfuerzo y, desgraciadamente, se ha confundido entretenimiento con arte, el primero apaga la mente y el segundo la despierta.


¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrentan quienes quieren incursionar en esta industria? ¿Hay alguno que sientas característico en nuestro país?

Uy! ¿Obstáculos? ¡Todos! Ser un profesional en las artes interpretativas en México es muy muy difícil, para empezar porque la mayoría de la gente cree que en esta profesión no se estudia o que es muy fácil hacerlo o que se debe realizar gratis o que es un hobbie.

Otro obstáculo, que siendo una persona independiente no tienes tan fácilmente acceso a los castings. Cada vez más se requiere de un representante y la mayoría de los representantes quieren productos ya hechos, porque sí, aceptémoslo, somos un producto.

Aparentemente sólo si “sales en la tele” tienes valor como artista.

En el arte teatral es muy claro; si no “sales en la tele” es muy difícil que jales públicos o que crean que esto es una profesión y se cobra por ello.

“La inspiración es algo que se trabaja como los músculos en el gimnasio”

Referiste a “jalar público”. ¿Qué papel juega la exigencia del público en el nivel de calidad de lo que se ofrece en cine, TV, teatro y streaming?

¡Ay, no! El público es bien raro. Puedes darle caviar y te lo escupen en la cara y puedes darle algo desabrido y sin chiste y hasta te piden doble ración; pero también creo que estamos en un momento donde puedes elegir tu público, quién quieres que te vea de una forma mucho más específica y, a partir de ahí, crear el producto que más te reditúe.

Tuve el enorme gusto de conocerte y comenzar a admirar tu trabajo cuando te integraste al elenco de “Esqueletos en la Cama”. Cuenta, por favor, cómo llegó a ti este papel en la pieza breve que se presentó hace algunos años en “Teatro en Corto” de la colonia Nápoles, en CDMX, bajo la dirección del gran Maestro Luis Vélez.

¡Ay, sí! ¡Ahí te conocí en persona porque yo ya sabía quién eras! Pues yo ya había participado en otros montajes de Teatro en Corto, alguien, no recuerdo quién me comentó que estaban haciendo casting para la suplencia de “Alicia”, cuya titular era Alpha Acosta y pues nada, fui, leí y me quedé (ríe) así de fácil, así de rápido, o al menos así lo recuerdo yo; en ese casting estaba Carlos Amador (compañero actor con quien compartiría escena) el maestro Luis Vélez, el director de la puesta (director de tv y teatro) y, la verdad, no recuerdo si ese día estabas tú (Edui Tijerina, nuestro dramaturgo).

No, querida Montse. Desgraciadamente no estuve en el casting… ¡Pero luego fui en el estreno!

Llegué puntual, como siempre, sin muchas expectativas. En ese entonces, yo estaba como conductora en el matutino y un par de proyectos más, así que no iba desesperada por conseguir el papel y recuerdo que me dije –“Montse, sólo haz lo que sabes hacer, no tienes que demostrar nada, sólo hazlo”- y eso me relajó muchísimo y comencé a ser yo. Me hicieron algunas preguntas de mi persona y de mi vida y se hizo un ambiente tan agradable, tan fluido, parecía que nos conocíamos de siempre y yo creo que eso fue lo que me dio el papel. Muchos años después lo comprendí, la amabilidad, disposición y “buena onda” que tengas para trabajar en equipo tiene tanto peso como tu talento y también es parte del casting.

¡Claro! ¡Son elementos clave!

Bueno, el chiste es que me dijeron que me quedaba y empezamos a trabajar; fue un proceso medianamente corto, con trabajo de mesa, psicología de personaje, análisis, el texto -como ya te lo he dicho- es una joya con altas y bajas, ideal para ver de qué estás hecha como actriz. Los personajes muy bien delineados. Fue un reto enorme, porque había mucho texto, mucha acción y mucha emoción, todo al mismo tiempo, y además estaba siendo dirigida por uno de los mejores directores de escena de Televisa y estaba diciendo el texto de uno de los mejores dramaturgos (sí, Edui, tú) .

Agradezco tanto eso que me dices, Montse querida.

Y surgieron los miedos.

¿Miedos? ¿Qué miedos?

Al pensar ¿Y si no soy suficiente? ¿y si no doy el ancho? ¿y si no soy la Alicia que Edui vio en su cabeza? Pero todos esos miedos se fueron disipando con los ensayos y con el amor que cada uno de los integrantes del equipo me iba otorgando en cada corrección; al final aprendí muchísimo y ha sido uno de mis mejores trabajos y de los personajes que con más cariño recuerdo.

Y créeme, se notaba en escena. Se notaban ese trabajo, esa pasión, esa entrega. Hablemos ahora de proyectos inmediatos y a corto plazo. ¿Va?

Sigo trabajando cada fin de semana en teatro didáctico y de capacitación, estoy por tomar un curso de self management y seguir tocando puertas en las diferentes productoras, porque el real trabajo del actor es buscar los personajes; el obtenerlos, es la recompensa. 

¿Qué sugieres o adviertes a quienes quieren incursionar en la actuación?

Estudia las técnicas, las más que puedas, y haz la tuya propia.

Lee, lee mucho, lee todo, lee lo que sea y lee en voz alta.

Atiende tus emociones porque, a fin de cuentas, son tu materia prima.

Domina el ego.

Define por qué quieres ser actor/actriz, para qué y a qué estás dispuesto para lograrlo y actúa en consecuencia y congruencia a ello.

“El real trabajo del actor es buscar los personajes; el obtenerlos, es la recompensa”

¿Cómo quieres que te recuerde el público?

Con que me recuerde es más que suficiente (ríe) pero me gustaría que mi persona o mi trabajo les sirviera para realizar algo, o reflexionar, o tomar una decisión. No sé, lo que sea. Pero me gustaría servir de inspiración.

¿Y tus seres queridos? ¿Cómo quieres ser recordada por ellos?

Como su lugar seguro al que podían recurrir en cualquier momento.

¿Algo que quieras agregar para nuestros lectores?

Consuman arte y sean exigentes con él; vean cine, teatro, pintura, escultura… pero no el comercial y el que está de moda, sino el de las expos, las ferias internacionales, el teatro de tu localidad y no sólo para apoyar a los artistas independientes, sino para que sepas discernir entre algo con calidad de algo que no lo tiene y para que te salgas del común denominador que sigue a la borregada del consumismo y del fast entertainment.

¡Mil gracias, querida Montse! ¡Que sigan los pasos firmes!