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Alabanzas lluviosas | EUGENIO GUTIÉRREZ | Enero 2024

Por: Eugenio Gutiérrez
Fotografía: Cortesía E. Gutiérrez

Alabanzas lluviosas

¿Dónde quedó todo el tiempo perdido?

Veo mis manos borrosas, me desmayo, no puedo mantenerme consciente con el pensamiento de perderte, de vivir sin tu sonrisa, cómo podré usar mis manos si tú fuiste el que me enseño a usarlas, cuando tú estás en peligro, todo lo demás solo es ruido ambiental, tiemblo al pensar que te pasaría algo.

¿Dónde quedaste tú después de las largas noches sin dormir? Yo quedé tratando de pensar qué hubiera pasado, dejando lentamente todo lo que amé, encontrando nuevas raíces, huyendo de guerras civiles. 

Noches de enero que huyen de sus propios brillos, mañanas lluviosas de marzo que dejan un testamento previniendo lo que pasaría esa noche. 

¿Y si todo lo que he vivido es una alucinación? ¿ Y si en el sueño en el que estamos metidos solo es un chiste? ¿Y si somos un pensamiento de Sacheri, una teoría de Newton, una droga, una infección, una esperanza de un soldado, una motivación de un prisionero?

Todas las cosas que se nos olvida valorar van lentamente desapareciendo, tener compañía mientras comes, contarle tu día, dar el segundo abrazo, darle una última mirada antes de dormir, correr junto a tu perro, bromear con un amigo, ser educado por tu abuelo, ser admirado por tu abuela, ser respetado por tus tíos, ser mencionado por tus tías, ser abrazado por tu hermano, la sonrisa de tu hermana, ser reconocido por un extraño sin rastrillo, ser alabado por tu padre, ser amado por tu madre, ser protegido por tu perro, ser defendido por tus amigos, por ese amigo, jugar fútbol, platicar con tu primo, ser respetado por todos pero más que nadie por ti mismo.

Repito, ¿dónde quedaste tú,? ¿Te perdiste por el camino, te caíste del barranco mientras reías, mientras abrazabas cerrando los ojos? ¿Estás sobre una colina del bosque, donde el trueno te enreda los brazos, y te raspa las mejillas? Ahí estoy yo también, ahí nos salvaremos, ahí volveremos a vernos, ahí moveremos los huracanes que nos rodean con la mirada, y regalaremos alabanzas a los que nos rodean, aramos testimonios en tierra seca, regalaremos abrazos, nos abrazaremos mientras caminamos, nos diremos toda la alma, hablaremos sobre los solazos de los sábados, sobre el ambiente de los domingos, sobre las nubes de los miércoles, sobre la fortuna de los lunes, sobre las expectativas falsas de los viernes, sobre la inmensa nostalgia que sentimos los jueves. 

Hablaremos eternamente sobre nuestro camino hacia el cielo, después de que pase toda nuestra vida, cuando estemos viejos, seguiremos abrazados, gritaremos poesía con los ojos, anunciaremos a toda la sierra que vamos hacia arriba, hasta la cumbre, hasta donde nos esperan muchos, ignoraremos nuestras rodillas desgastadas, nuestros tobillos oxidados, iremos a las nubes, regresaremos a cuando todo era más simple, una mesa con cinco lugares, miradas sin pretexto, abrazos sin dudar. Subiremos levitando, esperando abrazos que antes habíamos recibido, palabras memorizadas, nostalgia divina. Subiremos y llegaremos al martes, el de insomnio, el del amor, el de rimas desconocidas. Martes llenos de abrazos con fuerza exagerada, martes en el cuál tus ojos reconocen los míos. 

Hoy no podré publicar, estaré subiendo una sierra junto a mi hermano, mi mejor amigo, llegando al punto más alto para poder brincar a las nubes donde se encuentran ellos.

www.martesdeinsomnio.com