Irreverente
Madama
Butterfly y
el síndrome
del cangrejo
mexicano
Les platico: No recuerdo haber visto dos llenos
hasta las banderas del Teatro de la Ciudad
de Monterrey desde hace muchísimo tiempo.
Conartes se fueron y secretarías de cultura
vinieron, y el espacio que fuese emblemático
de estas bárbaras y sedientas comarcas
del norte, languidecía como producto de
administraciones balines en manos de
supuestos “expertos” en cultura.
Con decirles que de tan mal mantenimiento
a que fue sujeto, duró cerrado casi un año o
sepa el Dios de Spinoza cuánto tiempo más,
en la época tardía de El Bronco. Y digo “tardía”
porque tuvo otra era temprana, cuando los
regios todavía se la creían de que finalmente,
los tiempos del cambio habían llegado con el
petardo ese que resultó ser Jaime Rodríguez.
Al menos en lo referente a cultura, confieso que
yo mismo me la creí, pero bastó con que Conarte
se asentara para que se empinara la esperanza
vuelta quimera de las cosas cambiarían con ese
tipo, hoy supuestamente enfermo y sacado del
bote a empujones, con los habituales recovecos
legales tan propios de la política mexicana.
MOS
Hay acá una asociación civil que se llama
México Opera Studio, MOS para los amigos, que
desde que nació como producto del auténtico
mecenazgo empresarial, ha venido a ponerles
la muestra a públicos y privados en cuanto a
promoción de la ópera se refiere.
Al emprender su 9a escenificación de gran
formato -Madama Butterfly- se consolida de
la mano de Puccini como una bocanada de
aire fresco para los amantes de este tipo de
manifestaciones.
A duras penas se abrió en el espacio cultural y
literalmente fue duro y penoso hacerlo, porque
por sus propios medios sacaron a ratas y
demás alimañas de un espacio que el gobierno
del Bronco tenía abandonado en el Parque
Fundidora: la Escuela Adolfo Prieto.
Cuando las autoridades culturales les “tendió
la mano”, ese lugar estaba pa’l perro, con perdón sea dicho de tan noble animal.
Los mismos jóvenes cantantes de MOS, sus
mecenas, los familiares y amigos de ambos,
se dieron a la tarea de convertir un salón de
dicha Escuela en un foro más o menos decente
para presentar ahí sus primeras producciones.
Y mientras eso sucedía, los mismos prospectos
fueron siendo moldeados por -esos sí,
expertos- en dirección artística, musical, escénica, coacheo de voces y performance actoral.
Y llegaron los primeros premios en concursos
como el prestigiado Carlo Morelli. Y llegaron
las contrataciones en escenarios del repertorio
mundial y el público regio y de sus alrededores
se emocionó con ellos y les agradeció tan
noble y generosa labor.
Bueno, como siempre sucede, los prietitos en
el arroz comenzaron a aparecer en el plato,
en la forma de tipos como uno que queriendo
ser solista, ni a corista llegó: Sergio Elizondo.
De colectivos como un tal “Pro Opera Joven”,
incapaces de organizar ni siquiera una boda
de kermess.
De otro que responde al nombre o pseudónimo
u lo que sea, de Alejandro C Motta, que de
repente le quiere hacer al crítico en las hilachas
deshebradas de sus redes sociales.
Han sido tan bajos y esos sí - tan vulgares- que
el mismo Rennier Piñero, director de escena de
MOS, tuvo que pedirles que tumbaran de sus
“feisbucs” la sarta de ataques que le dedicaron
a la citada organización.
También le zumbaron esos y sus amigos y uno
que otro seguidor, a la que llamaron “prensa
maiceada” de Monterrey, por encomiar, promover, alentar y difundir, los esfuerzos de MOS.
Lo de “vulgar” de esos tipos lo cito resaltado
porque tal epíteto me fue endilgado por
alguien de quien menos lo esperaba.
Pero así es esto.
Entonces, después de haber asistido al segundo
lleno consecutivo, al segundo SOLD OUT de
Madama Butterfly del inmortal Giacomo Puccini,
me dan ganas de reproducir aquí algunas de
las frases vertidas en esta ópera poderosa del
repertorio mundial, entremezcladas con relación
al tema que hoy me ocupa: ¡Tercera llamada,
tercera, terminamos!
1. “Perezoso y obesos son los dioses (los
supuestos críticos y autonombrados críticos)
que toleran estas cosas”
2. “Cerremos el biombo de la entrada
para mantener afuera a los mosquitos de las
penas, de los parientes”, y con el permiso de los
libretistas de Puccini, Giacosa e Illica, irreverente
pero respetuosamente yo agregaría: de los
críticos de pacotilla, también
3. “No hay cosa más inútil que los suspiros
inútiles”, de los que critican al que obra bien,
porque ellos obran mal o de plano, no saben
obrar.
4. Espero que a ellos -los cangrejos
mexicanos que no toleran el éxito ajeno- la
razón les llegue “cuando los petirrojos aniden”,
aunque como al igual que Pinkerton se ha
tardado más de tres años en volver a Nagasaki,
a lo mejor tanta espera se deba a que allá en
América, los petirrojos anidan a destiempo.
5. “El dolor duele más cuando hubo
esperanza”. Qué lástima, quisieron ser estrellas
y terminaron estrellados.
6. “La alegre canción” de sus críticas
“acabará en sollozo”. Hay que consolarlos.
7. “Me duele matar sus ilusiones”, pero, “que
no fenezca su esperanza, “volverá con las
rosas en la estación serena”.
8. “Demasiados suspiros exhalan de sus
bocas”.
9. No se han dado cuenta de que su
oscuridad se da en medio de “demasiada
luz, demasiada primavera”
10. Que no fenezca su esperanza, “volverá
con las rosas en la estación serena”
11. “¿Se cortarán las venas si a partir de
ahora les niego el saludo?”
12. “Que estén bien tus abuelos y todos tus
antepasados”.
CAJÓN DE SASTRE
“Déjalos, si en consejos viven, ya serán echados
de algunos de ellos”, remata la irreverente de
mi Gaby
Plácido Garza. placido.garza@gmail.com
placido@detona.com
Nominado a los Premios 2019 “Maria
Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY;
“Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de
Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información
a empresas y gobiernos de varios países. Escribe para
prensa y TV. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras.
Como montañista ha conquistado las cumbres más
altas de América.