Por: Irma Idalia Cerda
Fotografía: Especial
La sequía y la crisis climática
Cuando el otro día vi en las
noticias que una señora le
decía al reportero de televisión que tenía cuatro meses
sin agua, me dieron ganas
de llorar. Esta es la realidad en qué
vivimos, ya no importa en qué colonia o sector, ya todos los nuevoleoneses
experimentamos al menos de tres días
sin una gota de agua.
Ya nos estamos adaptando a esta
situación que hizo olvidarnos hasta del
COVID, porque estamos preocupados y
al pendiente de la hora que va a llegar
el agua a nuestras viviendas, que si va
a venir la pipa, o si habrá en las tiendas
agua embotellada, etcétera.
Imagínense los que han estado sin
el suministro de agua durante cuatro
meses, como la señora que entrevistaron hace poco, y como ella hay muchos
ciudadanos más, que tienen que ingeniárselas para conseguir el vital líquido.
Desde comprar el tinaco hasta ir a una
toma ubicada en determinado punto en
el que hay que hacer fila para llenar las
tinas, botes, garrafones, que la gente lleva
en sus vehículos, carritos del super, “diablitos” y triciclos de carga, pero quienes
no tienen nada de eso, deben transportarlas por sí mismos, y en tal caso, si eres
un hombre fuerte no te pesará hacerlo,
pero sí eres mujer o un adulto mayor,
es poco probable que puedas acarrear
suficiente agua en dichos recipientes.
La escasez de agua es la cereza del
pastel que no se nos antoja comer porque con los problemas de transporte,
inseguridad, violencia y los que se
derivan de todo esto como: insomnio,
ansiedad, depresión; y agréguenle llegar tarde o faltar al trabajo, suspender
compromisos, porque ¿cómo vas a ir sin
bañarte a una fiesta, boda, o lo que sea?
Ah! y eso sin contar la temperatura
de 35 o 38 grados que se registra aquí
en nuestra bella Sultana del Norte, por
eso no me extraña que niños (y adultos también) se metan a las fuentes de
algunas plazas o como lo hicieron hace
un mes en el Paseo Santa Lucía en el
que varios regiomontanos se lanzaron
al canal como un acto de protesta por
los cortes del suministro de agua en
nuestro estado.
El gobernador de Nuevo León,
Samuel García Sepúlveda, transmitió
el domingo 24 de julio un mensaje en
el que habló sobre la crisis climática
que también padecen los habitantes
del resto de la República Mexicana, así
como los norteamericanos y europeos.
“Hay ciudades en sequía extrema:
Mexicali, Ensenada, Hermosillo, Guaymas, Nogales, San Luis del Río Colorado,
Nuevo León (la mitad de los municipios
en sequía excepcional, otros en extrema
y algunos afortunados, en moderada)”.
“La crisis climática existe no sólo en
Nuevo León, no sólo en el noreste de
México, existe a nivel mundial; se está
acabando la lluvia, se están derritiendo
los polos y Joe Biden, el presidente de
Estados Unidos, acaba de destinar 2 mil
300 millones de dólares para enfrentar
este cambio climático tan solo, en su país.
Simplemente y sencillamente estamos pagando todo el abuso que por
décadas y siglos le hicimos al mundo;
la naturaleza nos está cobrando factura
y nos lo dice a gritos”, y dentro de este
discurso, en lo que estoy de acuerdo con
él, es en la parte en la que dice que somos
responsables por no haber administrado
adecuadamente los recursos naturales.
Que esto nos sirva de lección, así sea.
irma_idalia@hotmail.com