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El poder construye narrativas desde la mentira: Imanol Caneyada | ROBERTO URIEL / POSTA | Abril 2022

Por: Roberto Uriel Torres - POSTA
Fotografía: Cortesía POSTA

Imanol Caneyada.

El poder construye narrativas desde la mentira: Imanol Caneyada

Al presentar su novela “Fantasmas del oriente” en la Feria UANLeer, el escritor e investigador de origen vasco, pero asentado en Sonora, propone generar contranarrativas al poder desde la literatura, el arte y la investigación histórica.

Un hombre se planta frente a una tradicional mueblería de Sonora. Coloca una manta donde exige que la familia Garzón, dueña de ese negocio, repare el daño causado a sus antepasados.

Al principio esto resulta indiferente para las personas, incluso el personal de la mueblería. Hasta que alguien lo sube a redes sociales, y el mundo digital hace lo suyo.

La historia se desprende de la época de genocidio contra la comunidad asiática en México a principios del siglo XX.

Este es el punto de partida de la novela “Fantasmas del oriente” del investigador y escritor Imanol Caneyada, editada por Grupo Planeta.

Se trata de una novela creada a partir de los hechos reales ocurridos en Sonora, y que fue presentada durante las actividades de la Feria Universitaria del Libro UANLeer.

En entrevista, Caneyada, de origen vasco, pero asentado en Sonora, reflexiona cómo la mayoría de las narrativas que se desprenden del poder provienen de la mentira.

Y propone generar contranarrativas desde la literatura, el arte y la investigación histórica.

Cuéntenos sobre el proceso creativo para esta obra, ¿realizó algún tipo de investigación para contar esta historia? 

No fue un proceso de investigación específico para la novela, sino que a mí el tema me atrapó y me obsesionó, me cautivo desde que empecé a conocer las circunstancias en las que se dio esta terrible persecución, este genocidio, y fui acumulando información a lo largo de los años.

Yo tenía la idea de escribir una novela sobre el tema, pero no hallaba forma. Fue mucho tiempo después cuando surgió la idea y la premisa que le da sustento a “Fantasmas del oriente”, que es qué sucedería si un descendiente de esta comunidad china, perseguida, acosada, expulsada, reclamara una verdad, una justicia histórica, una reparación del daño, y a partir de esa premisa es cuando ya tuve claro por dónde iba a ir la novela, porque lo que me interesaba sobre todo era establecer un diálogo desde el presente con esos sucesos tan terribles, entonces ya que me senté a escribir la novela, recuperé algunos de los aspectos que iba acumulando en cuanto a formación, datos, archivos, y también la escritura de la novela me exigió también hacer una segunda investigación ya más concreta, ya más específica, a partir de lo que la misma novela me iba pidiendo, sí fue un proceso de varios años.

¿De dónde surge el interés por contar esa historia? 

Surge cuando yo llego a vivir a Sonora, sería en el año 1997, y la persecución contra la comunidad de China en México en la historia oficial no existe, está totalmente invisibilizada, pero a nivel vox populi, a nivel memoria oral sí existe, entonces cuando llegué a Sonora empecé escuchar de la gente esta historia siniestra, pero contada siempre un poco desde la vergüenza, la ignorancia, desde no saber muy bien qué había pasado, empezó a llamarme la atención, y dije de qué estamos hablando, cuál es la magnitud de esto que mencionan que se cuenta a nivel de la tradición oral, que no está en la historia oficial de México, que no existe en la construcción de la identidad mexicana, 31 ni de los procesos de fundación de la nueva patria a partir de la Revolución, de qué estamos hablando. No está en ninguna parte, y este silenciamiento, esta omisión me decía que había sido algo mucho mayor de lo que se contaba, y bueno fue así que empecé a escarbar un poco en esta siniestra y terrible historia.

“Generar estas contranarrativas desde la literatura, del arte, desde la investigación histórica, por supuesto, es fundamental para no ser un pueblo tan enajenado, tan alienado, tan manipulable”

Plantea el concepto de la reparación del daño, y está la presencia de una familia que tiene cierto poder político y social, ¿qué piensa de esto que sucede aquí en México, de que existan este tipo de familias?

Una de las cosas más sorprendentes a medida que iba conociendo la historia de la persecución de la comunidad china es cómo las familias, en el caso de Sonora, específicamente, las familias que detentaban un poder político y económico muchas de ellas se habían visto beneficiadas directamente de este despojo, porque entre otras cosas lo que se hizo fue despojar a la comunidad china de sus bienes, de sus propiedades, una comunidad que en muy poco tiempo fue muy próspera, en cuestión de 30 años la comunidad china adquirió una prosperidad, una presencia económica importante en el noroeste de México, y esto despertó suspicacias, envidias y corajes en ciertos círculos, y a partir de la utilización de un discurso racista, de tintes fascistas, hay que decirlo, no me los inventé yo, los que aparecen en la novela ahí están.  

A partir de ahí un sector político económico importante vio la oportunidad de poder enriquecerse despojando a esta comunidad de sus bienes, de sus riquezas, sus propiedades, y muchas de esas familias son las que todavía en la actualidad, en el caso de Sonora, en el caso de Sinaloa, en el caso de Baja California, detentan el poder económico y político, y bueno esta familia específicamente está inspirada en una muy concreta de Sonora que tiene mucho poder, existe, no con este apellido, ellos son los Mazón, en la novela son los Garzón, es un guiño, pero es una familia con mucho poder económico y político hasta hace poco que cambiaron los signos en Sonora con las últimas elecciones a la gobernatura, pero todavía hasta el año pasado eran los que movían los hilos de la política en Sonora, y es una familia qué fundó su riqueza en el despojo a la comunidad china, pero no es la única hay muchas familias en Sonora, esta es como la más visible porque es de las familias poderosas.

¿Hoy en día continúa este tipo de situaciones?

Yo creo que somos una sociedad muy racista y muy clasista, lo interesante aquí es cómo apenas estamos abriendo los ojos a esto, apenas estamos haciendo conciencia de esto, durante muchos años el discurso era el discurso del victimismo, “somos los despreciados, en México no hay racismo, al revés, nosotros sufrimos el racismo cuando vamos a Estados Unidos”, entonces este discurso victimista construido desde intereses muy específicos, muy concretos, se ha empezado a desmoronar, afortunadamente, y no significa que no seamos víctimas, yo creo que todo pueblo es víctima y victimario, pero esta visión tan maniquea, ingenua, donde decimos nosotros somos las víctimas nada más, era como muy conveniente para ciertos sectores de enorme poder político y económico que habían construido esta idea de qué México no hay racismo, en México no hay clasicismo, cuando realmente somos una sociedad, y ahora sí ya lo estamos viviendo, estamos siendo conscientes de cómo se ha construido en términos económicos y políticos la pirámide social que sostiene el país. 

Es una pirámide donde en la parte más estrecha te vas a encontrar a gente blanca, descendiente de europeos, la mayoría, y a medida que vas bajando la pirámide te vas encontrar con los mestizos, luego ya están los pueblos originarios, los afrodescendientes, los afro mexicanos que ni siquiera se mencionaban, y que recientemente ha empezado a ver un proceso de reconocerles.

Pero si tú analizas la pirámide social en México como está construida, está construida con base en el racismo y en el clasicismo, en el machismo por supuesto, en la homofobia, creo que estamos viviendo un momento muy interesante en ese sentido en México porque empieza a haber una conciencia de esto, de qué no somos ni tan inocentes. La construcción de la identidad se dio a partir de esta pirámide tan excluyente y ha empezado a haber un despertar en ese sentido, gracias a los movimientos sociales como los feminismos, las luchas de la comunidad LGBT, las luchas de los pueblos originarios, creo que el lanzamiento zapatista, yo recuerdo que en el 94 cuando se alzan los zapatistas en el sur de Chiapas, lo voy a decir de una forma metafórica, fue de pronto para descubrir para ciertos sectores de la población mexicana que en México había indígenas, no en los museos, sino en las calles, estaban totalmente invisibilizados, entonces bueno creo que de los 90 para acá ha habido proceso de lucha muy interesante que no ha ido abriendo los ojos y cuestionando también cómo hemos construido esta sociedad.

Novela “Fantasmas del Oriente”.

El proceso de rechazo, xenofobia, e incluso asesinato de personas chinas en México se fue cubriendo, pero hay un personaje en esta novela que es el que trae al presente todo eso que sucedió y lo transforma en un reclamo, dicho esto, ¿qué tan importante es la memoria?

Es tan importante que la mayoría de las narrativas que se desprenden del poder lo que buscan es mentir, o tergiversar, o engañar sobre precisamente los hechos que pudieron suceder en nuestro pasado, como lo estamos viviendo ahorita con esta terrible guerra, invasión de Rusia a Ucrania, si uno analiza lo que está haciendo Putin es borrar la memoria, y construir una narrativa negando un montón de hechos que sucedieron en el pasado, negando incluso la identidad, llegar a decir Ucrania no existe, toda esta lucha por la narrativa qué se está dando nos indica que tan importante es que el arte, por ejemplo, que la literatura, que la filosofía, que la sociología, que las diferentes disciplinas que pudieran estar al servicio de la memoria, de la identidad, de la genealogía, escarben, busquen las historias que han sido silenciadas, porque entonces si no se hace este trabajo, desde la trinchera que uno tenga.  

El poder construye relatos, no solamente mentirosos, normalmente relatos que justifican las violencias contra sectores más vulnerables o sectores más indefensos, o sectores que no le interesan ese poder, y lo estamos viviendo ahorita, hay una guerra por la cuestión económica, por la cuestión de los energéticos, pero hay una guerra que tiene que ver con las narrativas, y estas narrativas están construidas desde la mentira, como la mayoría de las narrativas que se desprenden del poder.

Generar estas contranarrativas desde la literatura, del arte, desde la investigación histórica, por supuesto, es fundamental para no ser un pueblo tan enajenado, tan alienado, tan manipulable.