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EDUI TIJERINA CHAPA | La inspiración es un chivo expiatorio | ROBERTO GARZA | Abril 2022

Por: Roberto Garza
Fotografía: Yvonne Faulkner y cortesía Edui Tijerina

Foto: Yvonne Faulkner


EDUI TIJERINA CHAPA
La inspiración es un chivo expiatorio

Platicamos con Edui Tijerina Chapa hace más de dos años. Entonces, este escritor, dramaturgo, guionista y productor regiomontano nos contó de sus inicios como “contador de historias”, primero escribiendo cuentos, luego piezas de teatro breve y, después, incursionando en televisión y cine. 

También nos habló de sus pasos por “Siempre en Domingo”, el programa icónico de la televisión mexicana, así como de su actividad docente y la experiencia de haber escrito la película biográfica de “Cantinflas”, una producción de Kenio Films, bajo la dirección de Sebastián del Amo y protagonizada por Oscar Jaenada, que representó a México en la cerrera por el Oscar 2015 en categoría de Película Extranjera. 

Este año, nos volvemos a sentar con él para conversar y enterarnos tanto de lo que ha estado haciendo como de sus puntos de vista sobre diversos aspectos de sus oficios regidos por las letras.

Edui Tijerina Chapa y la actriz Susana Dosamantes en ALDER International Film Festival, de Chicago, Illinois.


¿Qué tanto se ha visto afectado tu trabajo, debido a la pandemia?

Puedo decir que he sido de los afortunados que no han visto afectado su trabajo. Al menos no el relacionado directamente con la escritura de guiones y libretos.

Es verdad que se pospusieron o cancelaron muchas conferencias, cursos y talleres, pero otros tuvieron continuidad echando mano de las herramientas virtuales (online).

Las ofertas para desarrollo de proyectos de guion siguieron llegando. Y es que, finalmente, la producción audiovisual no paró del todo. Las casas productoras tenían que abastecerse de historias por producir en cuanto se diera luz verde para retomar la actividad.

Han sido dos años con mucho por leer, analizar, pensar y escribir. He estado muy activo. Más de lo que imaginé que estaría tras recibir la noticia de la cuarentena general.

Entonces, pudiste aprovechar este tiempo.

¿Sabes? Se llegó a pronosticar que al pasar la pandemia nadie escribiría ni contaría nada más que cosas relacionadas con el virus, el encierro y sus efectos. En lo personal, más que limitarnos las posibilidades temáticas, creo que la experiencia tan difícil y dolorosa que se ha vivido en el mundo entero nos ha dado nuevas ópticas, líneas sensibles diferentes, más opciones de abordaje, permitiéndonos, así, ser más netos y emotivos al diseñar nuestras ofertas de tramas.

Tengo entendido que estás por terminar el desarrollo de una importante serie para plataforma.

Así es. Esto me tiene muy orgulloso. De hecho, ya estoy con el guion del episodio final y, entre tanto, he avanzado con la revisión y reescritura general. En otras palabras: afinando los últimos detalles para entregar el paquete de la temporada al escritor, director y productores, a quienes siempre estaré agradecido por confiar en mí para esta tarea.

¿Dijiste “al escritor”?

Así es. De momento no puedo revelar su nombre ni el título de su novela, que es en la que me he basado, pero se trata de un proyecto con guion adaptado. Es decir, ya alguien escribió la historia que sirve de base al proyecto y yo me encargo de analizarla, adecuar la progresión al medio audiovisual, ampliar algunas situaciones y personajes y trabajar el desarrollo de los guiones de cada episodio de la serie.

Él escribió el libro, una maravillosa épica-histórica que lleva ya varios años circulando a nivel internacional y ha recibido infinidad de reconocimientos. Yo escribo los guiones.

El autor es un mago de las letras, un estudioso de la historia, un reconocido catedrático que sabe delinear perfectamente los personajes e integrarlos a atmósferas que nos envuelven y conectan tanto emocional como intelectualmente. Repito: estoy muy orgulloso de ser parte de esta producción.

Edui Tijerina Chapa con Oscar Jaenada protagonista de Cantinflas y Luis Miguel La Serie.


Entonces, se trata de un docudrama…

Si pensamos en una trama que combina referencias reales, documentadas, con personajes de ficción que se incorporan, accionan y reaccionan a las situaciones, sí. Eso es.

He estado trabajando en esto desde hace casi dos años. Sucede que no se trata nada más de sentarte a escribir. Antes hay que hacer mucho trabajo de mesa y de reserach (investigación). Analizar las referencias históricas, empaparte de ellas, meterte a los personajes, comprender sus sentimientos, pensamientos y reacciones. Además, claro, de la esencia misma del trabajo literario para que, así, al proceder a la adaptación, ésta no se pierda.

¿Es difícil adaptar un libro para la pantalla?

Más que hablar de dificultad, tendría que referirme a exigencia, compromiso y responsabilidad.

Si bien es cierto que existen las figuras de “adaptación directa” (apegadas a la propuesta literaria) y “adaptación libre” (que consideras los cimientos, pero la trabajas con cambios sustanciales en tiempos, espacios, situaciones y hasta perfiles de personajes), hay que tener mucho cuidado para respetar el corazón de la historia y su sentido, así como, también, tomando en cuenta los diferentes lenguajes.

Muchos afirman que siempre será mejor el libro que su versión en serie o película…

Mientras que la parte literaria se ofrece para que el lector eche a volar su imaginación e invierta su propia carga emocional y de vivencias para recrear imágenes en su cabeza y haga suyo cada pasaje descrito, la versión audiovisual presenta un trabajo complejo de imágenes, sonidos y posibles interpretaciones a partir de una digestión primaria -del equipo de producción-. 

Considerando lo anterior, tenemos que, si se aplica un gran porcentaje de tu memoria sensible al recibir y asimilar lo que lees, entonces la apropiación es más personal. Luego esperas ver en pantalla justo lo que imaginaste. Al no ser así, puede darse la decepción y la idea de que no se le hizo justicia al original, independientemente de que se trate de una serie o película de mucha o poca calidad.

Entonces, ¿lo ideal es revisar y evaluar libros y películas por separado, y no a unas como derivadas de los otros?

¡Exactamente! Se habla no sólo de códigos muy diferentes, sino también, de infinidad de perfiles de receptores; cada uno con motivaciones e intereses distintos. Eso, sin dejar de lado el contexto de apropiación de la historia. El mood y el ritmo de lectura contrasta con los del encuentro con una película, reproducción o descarga de video o transmisión televisiva.

No digo que lo uno sea mejor que lo otro. Sería injusto de mi parte, aunque la mayoría lo hace. No se puede comparar un libro con su película o serie, ni al revés. Lo ideal es, como bien señalas, evaluar cada uno por separado, como entrega única.

Durante una de sus Conferencias Magistrales.


¿Qué más has estado haciendo?

Ahora que lo preguntas y hago un recuento mental, ni yo mismo puedo explicar cómo me he podido organizar estos últimos meses.

Por estas fechas se ha estado estrenando -de manera escalonada- la película “El Niño Dios”, que es la última parte de la trilogía sobre Jesús que escribí para Beverly Hills Entertainment.

La primera fue “Juan Apóstol, el más amado”, con Mane de la Parra, Marjorie de Souza y Livia Brito, en la que se narra lo que ocurre con los apóstoles luego de la crucifixión de Jesús. La segunda, “Jesús de Nazaret”, con Julián Gil a la cabeza de un gran reparto, abarca desde el regreso del desierto hasta que muere en la cruz y resucita al tercer día. Ahora, la de “El Niño Dios”, se concentra desde la anunciación y el nacimiento hasta la vida de la sagrada familia en Egipto y su regreso para que el pequeño Jesús comience a recibir las enseñanzas de sus mentores.

Ha sido un proyecto muy ambicioso que cubre la vida de Jesús, sólo que contada de atrás hacia adelante. Las tres películas se filmaron en España, con distintos directores y elencos multinacionales.

También estoy esperando que me den las fechas de estreno del cortometraje “280 Días”, que escribí para “Aladerri Productions”, con sede en Chicago. Lo produjo y dirigió Alejandro González.

De igual forma, ansío el lanzamiento del largo “Somos Invisibles”, que coescribí con el director Sinhué Benavides y se filmó en noviembre del año pasado en bosques de Coahuila bajo el manto de Sizigia Films.

¿Irán a Festivales?

Espero que estos proyectos hagan recorrido por distintos circuitos.

El año pasado, el shortfilm “Intrusos”, que escribí para SAH (Sociedad Actoral Hispanoamericana), de Miami, Florida, y se produjo bajo la dirección de los Maestros Miguel Sahid y Andrés Mejía, fue selección oficial en casi 30 festivales alrededor del mundo y obtuvo alrededor de 25 reconocimientos.

Por cierto, ya que menciono a Miguel, con él tuve ocasión de colaborar en el desarrollo de su libro “El Poder de Actuar”, cosa que me ha dejado muy satisfecho porque va más allá que un texto regular sobre actuación.

Edui Tijerina Chapa con María León.


¿A qué te refieren con eso de que “va más allá”?

Ya se darán cuenta al conocer su diseño, las ilustraciones, formato, recursos de apoyo y hasta opciones interactivas. Es algo muy completo que todos los amantes de la actuación, tanto novatos como conocedores, querrán revisar. Creo que hicimos un gran trabajo de investigación y análisis, así como de diseño instruccional. Les va a encantar.

Con ellos mismos, los amigos y compañeros de SAH, con los que he hecho buena mancuerna, estoy preparando “Carpe Diem”, una propuesta teatral juvenil que se montará en Miami y en la que se abordan temas de interés social como la discriminación y violencia de género, entre otros.

Retomando el tema de los cortometrajes: No falta quién piense que escribir uno es fácil.

Piensan lo mismo de escribir una obra de teatro breve. Y están equivocados. Una cosa es que la duración en pantalla o escena sea reducida y otra, muy distinta, que no se tenga que visualizar una historia completa y compleja antes de desarrollarla con el ritmo y profundidad que exige un formato u otro.

Tal vez eso se deba a que no falta quien, pensando igual, escriba una mera anécdota o un momento, una parte del todo, pero ya tendríamos que hablar de géneros, estilos y otras cosas.

Aunque se trate de una trama corta, el guionista debe armar -o al menos visualizar- todo lo que ocurre antes, después y alrededor para, así, tener todos los referentes que le permitan concentrar todo el poder e intensidad de la historia en el poco tiempo con que se cuenta.

¿Es un tema de enfoque, responsabilidad o de qué?

Cada vez son más los, tras haber tomado un taller o con sólo haber visto un instruccional de YouTube o estado en un spot, se dicen actores, cineastas, videoastas, directores y fotógrafos o cinefotógrafos. Parece fácil, pero no lo es. Esto va más lejos y a fondo que sólo aspirar a la fama y caminar por alfombras rojas. 

La apertura de cada vez más ventanas de exposición, que representan oportunidades para nuevos talentos, ha representado un arma de doble filo: por un lado, son escaparates para verdaderos nuevos valores y, por el otro, como ya cualquiera lo puede hacer al tener a la mano las herramientas necesarias, se diluyen los contenidos.

La forma y calidad técnica son importantes, pero cuando se le presta más atención a eso que a lo que se cuenta, es decir, el fondo, todo queda en un mero clip de demostración del aparato, carente de lo que va a impactar la mente y corazón del espectador. 

“Soy un convencido de que uno aprende más de los compañeros de aula que ellos de lo que uno pueda compartir”

Además de “280 Días”, ¿tienes algún otro cortometraje en puerta?

Justamente, una semana antes de esta entrevista, entregué la versión final del guion de “Sin Salida”, un cortometraje que se producirá en Dallas, Texas, bajo la dirección y producción de Vicente Moctezuma, protagonizado por el reconocido actor mexicano Noé Hernández, y que se centra en los retos materiales y psicológicos que enfrentan los migrantes. De hecho, en este proyecto voy no sólo como guionista sino, también, como productor asociado. 

Edui Tijerina Chapa con Raúl Velasco en Tokyo Japón 1989.


¿Has seguido en teatro?

Después de colaborar con mi querido Renán Moreno en el desarrollo de su comedia “Claudio… ¿Eres Eso?” (20 años después) hice una pausa para concentrarme en la serie.  

Hace poco, alterné mis tiempos y retomé para desarrollar “SUGARS”, una propuesta que, sin ser teatro musical, incluye música, canciones y coreografías. La trama es fuerte, densa; todo un llamado a la reflexión sobre la manera en que asumimos y manejamos nuestros papeles en la sociedad a partir del género.

Sigo esperando que se reactive el proyecto de montaje para México (concretamente, en Monterrey) de “Mariposas Enjauladas”, que tuvo su estreno con mucho éxito, hace ya algunos años, en Chicago, Illinois, bajo la producción de César Galván y Christian García, y la dirección del maestro Sebastián Ligarde.

¿Cómo te organizas para que te rinda el tiempo? ¡Parece que no paras!

Cada escritor, dramaturgo y guionista tiene su propio ritmo y metodología de trabajo. En lo personal, no soy de los que se esperan a terminar un proyecto para comenzar otro, lo cual es respetable y comprensible.  

A mí me funciona estar con uno y, cuando me saturo, trato de despejarme avanzando al otro. Así, luego, puedo regresar al primero y continuar. De este modo, puedo dar seguimiento a dos (a veces tres) casi al mismo tiempo, sin hartarme ni perder el tiempo. Obviamente, cuidando siempre de no diluir el ritmo, tono, estilo y perfiles de personajes de cada historia.

“He sido de los afortunados que no han visto afectado su trabajo debido a la pandemia”

Te he visto muy activo en redes sociales. ¿No te distraen de tu labor?

Me distraen en el sentido positivo. Es decir, me relajan y contribuyen a balancear el estrés. Claro que no se trata de estar metido en ellas todo el día, pero sí sacarles el mayor partido posible. ¿A qué me refiero? A que mi labor puede verse beneficiada si uso constructivamente las redes. A través de ellas informo sobre lo que estoy haciendo, lo que hice y lo que viene. La gente se entera de que sigo en el camino. Te sorprenderías de la cantidad de proyectos que han surgido y se han concretado desde una publicación en estos aparadores.

Siempre he dicho que estos recursos, igual que todos los medios, no son ni buenos ni malos. El nivel positivo o negativo depende del uso que nosotros les demos, para bien o para mal.

¿Te retiraste de la academia?

De la cátedra formal, integrada a un plan de carrera y apegada a programas de estudio rigurosos, sí. Por doce años impartí en la Licenciatura en Comunicación de la facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, de mi Alma Mater, la Universidad Regiomontana.

He seguido como independiente. Llevo otra docena de años ofreciendo conferencias, clases magistrales, cursos, talleres y asesorías, tanto presenciales como en línea, a diversas entidades e instituciones. Lo más reciente fue mi consultoría a proyectos cinematográficos de la sección de Industria del Festival Internacional de Cine de Lebu, en Chile. Para el gobierno de ese mismo país, colaboré como jurado en el proceso de selección de proyectos para el estímulo de creación y producción audiovisual y en verano de este año impartiré un seminario de storytelling y guionismo audiovisual, auspiciado por la NY Acting Alliance, en Nueva York.

¿Y qué tal los alumnos que has tenido?

Soy un convencido de que uno aprende más de los compañeros de aula que ellos de lo que uno pueda compartir. Veo la docencia como una oportunidad de ganar-ganar. Exige, compromete, empuja a seguirnos preparando, actualizando, aprendiendo de nuevos intereses, tanto en temas como en ritmos, inflexiones y estructura narrativa.

A lo largo de mis ya veinticuatro años impartiendo, me he topado con muchos grandes talentos. Cada vez que veo los créditos de algún exalumno en pantalla, en la portada de un libro o en un programa teatral, siendo un orgullo que no cabe en el pecho.

“Cada vez son más los que, tras haber tomado un taller, o con sólo haber visto un instruccional de YouTube, se dicen actores, escritores y directores”

¿No hay celos?

¿Celos? ¡De ninguna manera! ¿Por qué? ¡Al contrario! Uno se siente feliz de haber puesto su granito de arena para que ese nuevo autor se esté abriendo camino.

Si te das una vuelta por mis redes sociales, verás que suelo compartir lo que hago, pero, también, y mucho, lo que hacen los demás. Aplaudo y felicito cada vez que un amigo o alguien a quien quiero y/o admiro estrena algo, o tiene un proyecto en puerta, o acumula un logro en su carrera. Básicamente, es aquello de “Manda buena energía. Esa misma vibra será la que regrese a ti… y multiplicada.

Trato de ser tan generoso como mis maestros fueron conmigo. No me guardo nada, suelto lo poco o mucho que sé y que he vivido, esperando que al menos una parte les resulte de interés y utilidad. De cierta manera, es una forma de trascender a través de ellos. 

No entiendo a quienes se limitan ante la posibilidad de compartir. Menos, a quienes se dedican a echar tierra a sus colegas en vez de ponerse a trabajar en hacer bien su propio trabajo. Cuando cambien esa forma de ser y actuar, seguro les irá mejor.

Hay trabajo para todos. El tema es saber ganar y merecer la oportunidad.

¿Han abusado de esa forma de pensar?

La verdad, sí. Muchas veces. Pero han sido muchísimas más las experiencias gratas, las satisfactorias, las que me han dejado grandes afectos, aprendizajes y motivan a seguir, lleno de orgullo. Si para tener esto tuve que pasar lo otro, bien ha valido la pena.

Es bueno capitalizar las experiencias negativas. 

¡Claro! Son lecciones. Finalmente, quienes actúan así, oportunista y abusivamente, van construyendo las paredes contra las que terminan topándose. Uno aprende a identificar esas personalidades, hasta que llega el momento de saber con quién sí y con quién no. Son vivencias a las que se puede sacar mucho partido, si se canalizan a depurar redes de contactos y de trabajo.

Hoy por hoy, estoy feliz con quienes trato, con quienes trabajo, con quienes comparto y con quienes encuentro vetas creativas. La decantación se da casi en automático.

Durante la conducción de la premiación del ALDER International Short Film Festival en Chicago, Illinois.


¿Cómo manejas tu inspiración?

Comenzando por pensar que no existe la inspiración. Tampoco las famosas musas. Lo que sí, es la posibilidad de estar atento a todo lo que sucede alrededor, de cultivar la sensibilidad y capacidad de abstracción, y de armarse de una disciplina tal que, en combinación con lo ya señalado, permita trabajar de manera continua y fluida. 

Pensar en la inspiración es, de inicio, tener la excusa perfecta para que, cuando gane la flojera o se pierda tiempo procrastinando, volcar sobre ella la culpa por el retraso. La inspiración, como idea o concepto, es el chivo expiatorio perfecto de los chambones. Pueden culparla (a la falta de ella) de todos los atorones o retrasos. Finalmente, no se puede quejar ni defender.

“Nunca se podrá comparar un libro con su película o serie, ni al revés”. 

¿Qué viene para ti, en el plano profesional?

Redondear la serie y verla entrar a producción. Esperar los estrenos de los cortometrajes y largometrajes producidos entre el año pasado y lo que va del presente.

Igual, espero que ya pronto entre a preproducción la película basada en el guion “The Orange Tree” que coescribí con Santhosh Kumar Das.

También tengo proyectos teatrales con Miguel Montfort, un joven talento regio de la actuación, y con mis queridos Lupita Treviño y Juan Javier García, así como con Sociedad Actoral Hispanoamericana.

Vienen dos largometrajes más. Estoy trabajando con mi buen amigo Alejandro Pujol en algo que teníamos en el tintero desde hace mucho y que, al fin, está tomando forma en lo que será una grata sorpresa.

¿Algo que quieras agregar?

Sólo agradecer a “Arte, Cultura y Sociedad”, a ti, a tu equipo y a todos los lectores. Gracias por la atención, por su tiempo y por estar al pendiente de este amigo que espera seguir haciendo talacha por mucho tiempo más.