¿Conoces la cláusula Van Halen?
Le llamamos Cláusula Van Halen a una condición absurda que
se introduce en un contrato, para confirmar que se ha leído y
cumplido en su totalidad.
Fue introducida por primera
vez por la la banda de rock
con el mismo nombre, en el
Artículo 26 de su su contrato,
y consistía en exigir tener un
bol de M&M’s en el backstage, pero con
todos los de color marrón retirados. De
no cumplirse, podían cancelar el concierto y cobrar la totalidad del mismo
aun sin presentarse. Años después,
develaron la verdad sobre esa exigencia, aparentemente absurda.
Sus escenarios y equipos de luz y
sonido eran enormes, mucho más pesados y potentes que los normales, y su
apretado calendario de conciertos les
impedía revisar exhaustivamente que
todo estuviera montado a la perfección.
Así que, al llegar, lo primero que
hacían era mirar el bol de M&M’s y de
un vistazo sabían si los organizadores
habían leído el contrato con atención
o no.
Si encontraban alguno de color
marrón, ordenaban revisar a profundidad todo el montaje, porque lo más
probable es que hubieran incumplido
muchas otras cláusulas del contrato,
algunas críticas, como la estructura o
la capacidad de la instalación eléctrica,
que podían poner en riesgo al público
y a los mismos músicos y personal
técnico.
Y esa cláusula funcionó. En un
concierto en Colorado donde encontraron M&M’s marrones, el escenario
se hundió 17 cm en el suelo, destrozando
una cancha de baloncesto nueva que se
acababa de instalar.
Hoy, llamamos cláusula Van Halen a
una cláusula absurda que se introduce
en un contrato, para confirmar que se
ha leído y cumplido en su totalidad. Una
inteligente forma de controlar riesgos
y un ejemplo del llamado control por
muestreo. Controles que se basan en
técnicas de probabilidad y estadística,
para estimar la calidad de un lote a
partir de la calidad de unos cuantos
elementos del mismo, normalmente
elegidos al azar.
Y es que en muchas ocasiones es
imposible o económicamente inviable, hacer un control de calidad al cien
porciento de un producto, por lo que se
recurre al análisis estadístico.
Pero ¿cómo podemos cuantificar un
riesgo en una empresa? Puede calcularse multiplicando la probabilidad
de que ocurra, del 0 al 100 %, por el
impacto que pueda producir en una
escala de 0 a 1, por ejemplo.
Si clasificas los riesgos en un
diagrama de probabilidad-impacto,
verás que este cuadrante contiene los
riesgos más graves con mayor probabilidad de ocurrencia.
El trabajo de un gestor de riesgos
debe centrarse en los dos aspectos del
diagrama, reducir la probabilidad de
que ocurran y definir planes de contingencia para reducir el daño si finalmente ocurriera.
Ejemplos de cisnes negros podrían
ser la aparición de la fotografía digital
para Kodak o la presentación del iPhone
para Nokia. Ante ellos, es necesario que
la empresa sepa reaccionar con rapidez
y flexibilidad, a través de una dirección
valiente y de un “colchón” de liquidez
para afrontar dichos cambios.
Espero que esta historia te haga
sentido y que puedas aplicarla en tu
carrera artística para seguir creciendo
en tu proyecto.
Cesar Pineda cpineda@audiocursosweb.com
Instagram: ing._cesar_pineda
Ingeniero, Productor y
Director Musical, con más de 20 años
de experiencia en la industria. Se ha
especializado en desarrollar a personas en
encontrar su verdadero potencia