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Muerte por indiferencia | GABRIELA ARENAS | Febrero 2022

Por: Gabriela Arenas
Fotografía: Cortesía


Muerte por indiferencia

La muerte del fotógrafo René Robert, tirado e ignorado en la calle, es una prueba de la deshumanización de nuestra sociedad.

El miércoles 19 de enero, alrededor de las nueve de la noche, Robert daba su acostumbrado paseo nocturno por su barrio, cuando, tras caer al suelo, quedó inconsciente en una céntrica calle de Paris. El fotógrafo moriría congelado, después de permanecer tirado durante nueve horas, ante la indiferencia de los transeúntes.

Después de una llamada a servicios de emergencia horas más tarde, el fotógrafo sería trasladado al hospital, pero desafortunadamente ya no se podría hacer nada para salvarle la vida, muriendo de hipotermia a los 85 años de edad.

René Robert nació en Friburgo, Suiza, sin embargo, contaba con la nacionalidad francesa y suiza. Dedicó su vida a la fotografía, un trabajo que desempeñó por más de cincuenta años y que estuvo muy encaminado al mundo del flamenco. Tendría la oportunidad de fotografiar artistas como a Paco de Lucía, Camarón de la Isla, Sara Baras y Vicente Amigo, entre muchos otros.

Su trabajo se caracterizaba por un estilo muy personal, fotografiando generalmente en blanco y negro. Él decía: “El arte flamenco surge del fondo del artista. Bien a través del canto, base de este arte, la guitarra o la danza, nos trae momentos de alegría, de gracia, de dolor resignado o de rabia, pero también de elegancia, de sensualidad y a menudo de gran profundidad”.

A lo largo de su vida expuso en numerosas ciudades como Luxemburgo, Roma y Paris, quedando también plasmado su arte en los libros: Flamenco (1993), La Râge et la Grace (2001) y Flamenco Attitudes (2003). Cabe destacar que el año pasado cedió una colección fotográfica a la Biblioteca Nacional Francesa de Paris.

Su trágica como evitable muerte, es una clara muestra de la notoria falta de empatía y sensibilidad en nuestra sociedad. Desgraciadamente, la indiferencia es una postura cada vez más frecuente en ella. La indiferencia corrompe al amor. Freud afirmó, que, lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. El amor y el odio, tomados conjuntamente, se oponen a la indiferencia.

Cuando un individuo es ajeno a la desgracia de otro, no solamente se pierde la capacidad de asombro, sino también se van deshumanizando las relaciones. Sin duda la indiferencia es una apología al individualismo absoluto.

La muerte del fotógrafo René Robert, tirado e ignorado en la calle, es una prueba de la deshumanización de nuestra sociedad. 

gabyarenas1@gmail.com