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Ratings | EDUI TIJERINA | Noviembre 2021

Sin audiencia no hay medios

Ratings

La pugna entre cantidad y calidad

El interés por saber cuántos, de qué perfil, con qué intenciones y bajo qué circunstancias el público decide o no por determinados contenidos de radio o de televisión, existe casi desde el origen de esos “medios”. Sin embargo, aumentó significativamente cuando la información relacionada representó oportunidades en cuanto a los ingresos para las estaciones.

Antes hemos abordado la razón por la que las radioemisoras y televisoras abiertas “se pelean” tanto el rating y hasta dónde son capaces de llegar con tal de captarlo y, de ser posible, aumentarlo.

Siendo honestos, no es porque se preocupen por los escuchas o espectadores -como suelen decir- sino porque el rating puede determinar el costo de los espacios publicitarios en los horarios de mayor atención de los receptores.

En el caso de las estaciones privadas (cable, satélite, descargas, etc.) los niveles de audiencia se traducen en el número de suscriptores potenciales.

El rating también puede determinar decisiones de producción, ya que, si un programa no muestra ascenso en el rating o, peor aún, si éste baja, se tiene que pensar en reforzarlo, cambiarlo en fondo o forma o, incluso, sustituirlo por otro.  

El caso es que ese horario no quede “muerto”, porque se pierde dinero. Y mucho.

Hay que recalcar que de los momentos del día también depende la oleada de público potencial. Por eso, siguiendo un esquema conservador de dinámica hogareña, se contemplan, de menos a más, “A”, “AA”, y “AAA”, siendo éste cuando ya toda la familia podría estar al pendiente del televisor. Obviamente, anunciarse en el horario triple “A” resulta mucho más costoso.

Dejándoles la promesa de, más adelante, tocar el “cómo se miden los ratings”, esta ocasión me muevo sobre el terreno de cómo la información sobre las preferencias del público respecto a contenidos mediáticos, han dejado de ser, tras el surgimiento de nuevas plataformas de entretenimiento, la única referencia para medir el impacto de un programa.

Los anunciantes ya no sólo ponen atención a qué tan amplia es la audiencia. Ahora, al fin, también se concentran en la calidad, aunque, por cierto, sigue sin ser prioritaria. No olvidemos la frase que hemos repetido en varias ocasiones: “No todo lo bueno es popular, no todo lo popular es bueno”

La calidad, además de en el contenido y en la afinidad con las ideas, filosofía o imagen de los patrocinadores, entran en juego factores que, obviamente, no existían sino hasta hace poco o, en dado caso, no resultaban de interés.

Lo que antes era un “rating bajo”, ahora puede considerarse como “bueno”, ya que las posibilidades de exposición ante el público no se limitan a un horario, sino que, al estar disponible al tiempo del receptor, éste puede verlo cómo y cuando quiera.

También se toma en cuenta la posibilidad de exportación a otros países o plataformas, lo cual conviene más a los productores que el interés de los consumidores locales. Igual, puede suceder que a los dueños de derechos de transmisión puede importarle más lo que sacará al venderlos a otros canales que lo que le podría generar en publicidad local.

Algo que llama la atención es que muchas televisoras están repitiendo programas de otros canales, así como telenovelas o series viejas o produciendo, a bajo costo, programas con materiales “del recuerdo” (archivo), apelando a la nostalgia del público y capitalizándola en una reactivación en los niveles de espectadores en horarios estratégicos.

Es importante que tengamos presente que el que estas nuevas líneas han cobrado importancia, no significa que la medición de audiencia, o rating, haya perdido la propia. Más bien, es un llamado de atención para que veamos con nuevos enfoques y cuidados la relación entre número de espectadores y calidad, así como para ser cautelosos en los ingredientes que combinamos para escandalizar, asombrar o generar controversia, porque en eso se puede estar jugando el prestigio de la producción misma.


Edui Tijerina Chapa 
edui_tijerina@yahoo.com.mx 
Twitter: @EduiTijerina 
Instagram: @eduitijerinachapa 

Escritor, dramaturgo, guionista, asesor y analista de medios. Autor de numerosas piezas teatrales y de scripts para películas como “Cantinflas”, “Juan Diego” y “Jesús de Nazaret”