La historia detrás
del héroe
Pascual
Ortiz Rubio
El último presidente
mexicano en renunciar a
su cargo (hasta la fecha).
Pascual Ortiz Rubio fue elegido presidente de
México en las elecciones extraordinarias de 1929,
organizadas a partir del asesinato de Álvaro
Obregón, presidente electo al momento de su
muerte. Hijo de un funcionario público, Ortiz se
involucró desde joven en la política y ocupó los
cargos de diputado, gobernador, secretario,
embajador y, ultimadamente, presidente.
Alentado por el expresidente Plutarco Elías
Calles, Ortiz contiende por la silla presidencial
e inicia su mandato en 1930. Sin embargo, se
considera que su victoria no fue honrosa, ya
que se detectaron irregularidades en el proceso
electoral.
Como era de esperarse, los intereses personales
de Calles y sus secuaces no estaban muy
alineados con los del pueblo mexicano; no
obstante, ejercían mucha presión sobre Ortiz. A
los dos años de gobierno, en 1932, el mandatorio
presentó su carta de dimisión de la presidencia
federal. A su salida, harto de la corrupción,
expresó públicamente: “¬Salgo con las manos
limpias de sangre y dinero, y prefiero irme, y no
quedarme aquí sostenido por las bayonetas
del ejército mexicano”. También aclaró que no
le faltaba valor para ejecutar lo que se requería
de él, pues se requería todavía más valor para
renunciar.
De acuerdo al art. 36 de la Constitución, todo
ciudadano/a mexicano/a tiene la obligación de
desempeñar los cargos de elección popular
para los que sea elegido. Por consiguiente, el
art. 84 decreta que el presidente de la república
solo puede renunciar por causa grave. La Carta
Magna no establece explícitamente cuáles son
dichas causas, asumo que para tener libertad de
interpretación. En el caso de Ortiz, en su renuncia
argumentó, en primer lugar, que su dimisión
sería beneficiosa para la estabilidad nacional
y, en segundo, que su estado de salud –tras dos
atentados a su vida– no permitía la dedicación
necesaria. Todos los presidentes subsecuentes
han terminado sus periodos.
Muchas cosas han cambiado. Ahora es posible,
incluso, quitar mandatarios. No es que esté
dando ideas, solo recuerdo que, en 2019, el
Senado aprobó una reforma con la que los
mexicanos pueden solicitar la remoción de
sus gobernantes.
Es decir, en marzo de 2022, el pueblo mexicano
podrá por primera vez ejercer este derecho.
Remover al presidente requeriría (1) una solicitud
del 3% del total de votantes (2.7 millones), (2)
participación del 40% (36 millones) en dicho
proceso y (3) que más de la mitad de los electores
(18 millones) votara por sacarlo. Dadas estas
circunstancias, el presidente va pa’fuera.
Andrea Díaz Nacida en Victoria, Tamaulipas
y Licenciada en Letras por la Universidad de
Monterrey. Se ha desarrollado principalmente en
los ámbitos de las causas sociales, la violencia de
género y la filosofía del lenguaje.