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Pascual Ortiz Rubio | ANDREA DÍAZ | Septiembre 2021

La historia detrás del héroe

Pascual Ortiz Rubio

El último presidente mexicano en renunciar a su cargo (hasta la fecha).

Pascual Ortiz Rubio fue elegido presidente de México en las elecciones extraordinarias de 1929, organizadas a partir del asesinato de Álvaro Obregón, presidente electo al momento de su muerte. Hijo de un funcionario público, Ortiz se involucró desde joven en la política y ocupó los cargos de diputado, gobernador, secretario, embajador y, ultimadamente, presidente. Alentado por el expresidente Plutarco Elías Calles, Ortiz contiende por la silla presidencial e inicia su mandato en 1930. Sin embargo, se considera que su victoria no fue honrosa, ya que se detectaron irregularidades en el proceso electoral. 

Como era de esperarse, los intereses personales de Calles y sus secuaces no estaban muy alineados con los del pueblo mexicano; no obstante, ejercían mucha presión sobre Ortiz. A los dos años de gobierno, en 1932, el mandatorio presentó su carta de dimisión de la presidencia federal. A su salida, harto de la corrupción, expresó públicamente: “¬Salgo con las manos limpias de sangre y dinero, y prefiero irme, y no quedarme aquí sostenido por las bayonetas del ejército mexicano”. También aclaró que no le faltaba valor para ejecutar lo que se requería de él, pues se requería todavía más valor para renunciar.

De acuerdo al art. 36 de la Constitución, todo ciudadano/a mexicano/a tiene la obligación de desempeñar los cargos de elección popular para los que sea elegido. Por consiguiente, el art. 84 decreta que el presidente de la república solo puede renunciar por causa grave. La Carta Magna no establece explícitamente cuáles son dichas causas, asumo que para tener libertad de interpretación. En el caso de Ortiz, en su renuncia argumentó, en primer lugar, que su dimisión sería beneficiosa para la estabilidad nacional y, en segundo, que su estado de salud –tras dos atentados a su vida– no permitía la dedicación necesaria. Todos los presidentes subsecuentes han terminado sus periodos.

Muchas cosas han cambiado. Ahora es posible, incluso, quitar mandatarios. No es que esté dando ideas, solo recuerdo que, en 2019, el Senado aprobó una reforma con la que los mexicanos pueden solicitar la remoción de sus gobernantes.

Es decir, en marzo de 2022, el pueblo mexicano podrá por primera vez ejercer este derecho. Remover al presidente requeriría (1) una solicitud del 3% del total de votantes (2.7 millones), (2) participación del 40% (36 millones) en dicho proceso y (3) que más de la mitad de los electores (18 millones) votara por sacarlo. Dadas estas circunstancias, el presidente va pa’fuera.


Andrea Díaz 

Nacida en Victoria, Tamaulipas y Licenciada en Letras por la Universidad de Monterrey. Se ha desarrollado principalmente en los ámbitos de las causas sociales, la violencia de género y la filosofía del lenguaje.