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LA PANDEMIA DESDE JAPÓN: ¿Vacunación o terapia colectiva? | COMUNIKANDA, JAPÓN | Febrero 2021

Por: Comunikanda, Japón
Fotografías: Especial

Memes y caricaturas contra la máscara del primer ministro.



LA PANDEMIA DESDE JAPÓN:
¿Vacunación o terapia colectiva?

Hábitos o tradiciones: ¿Cómo sobrevivir en estos tiempos en Japón o en México?

Algunas investigaciones de servicios financieros internacionales, como Bloomberg, han concluido que la pandemia por el Covid-19 es más fácil de enfrentar en países como Finlandia y Japón. Mientras, por el contrario, los países con peores resultados son México, Argentina, Perú, y otros más de América Latina. El Ranking de Resiliencia al Covid, elaborado por este servicio financiero y de información, consideró las condiciones económicas, sanitarias y resultados numéricos de 53 países.

Los resultados en la pandemia no son cuestión solamente de cifras. Japón y México tienen aproximadamente el mismo número de habitantes (125 y 130 millones, respectivamente). Incluso, el territorio japonés es casi 5 veces menor al de México, por lo que en este país asiático hay mayor concentración de personas.

Aunque hay factores económicos y sanitarios que cuentan, el comportamiento de los habitantes de estos países puede marcar una gran diferencia. Los factores culturales y sociales son importantes. Para inicios del 2021 México contaba casi 1.5 millones de personas contagiadas, con más de 130 mil muertes. Mientras, en Japón había alrededor de 260 mil contagios y 3 mil 700 fallecidos. Esto quiere decir que hay alrededor de 6 veces menos contagiados en Japón y el número de muertos es 35 veces más pequeño.

HÁBITOS, COSTUMBRES Y DISTANCIA 

En las circunstancias presentes, los hábitos japoneses llaman la atención porque se piensa que en parte han evitado contagios en la población. Algunos puntos son ampliamente conocidos en el mundo: los japoneses ya estaban acostumbrados a usar mascarillas, hay una arraigada costumbre de higiene con los alimentos, los baños y lugares públicos, así como tradición de limpieza en las escuelas. Todo esto ha sido parte de la vida cotidiana del país, desde hace mucho tiempo. 

Siendo así ¿se pueden exportar estos hábitos? ¿se podrían adaptar a un país tan similar en algunos aspectos, pero tan diferente, como México?

Dafne Jasso es una estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con experiencia de vida en Japón comenta que sí hay costumbres en la población de este país que evitarían contagios: “No se saludan de beso ni de mano y tienden a mantener distancia con otras personas, mientras que los latinos siempre somos muy cercanos y hasta tenemos contacto físico con gente que no conocemos”.

Es conocida la cercanía física, familiar y el ánimo festivo en el mundo latino, y ella cree que esto también puede afectar en la situación actual. Aunque hay tales diferencias, ¿podría haber algunos patrones culturales que se pudieran adaptar a sociedades como la mexicana? “Creo que algunos sí se pueden aplicar a México como el de quitarse los zapatos al entrar a la casa o saludar con reverencia en vez de beso… pero tomar distancia siempre nos ha sido difícil”.

En el caso contrario, para quien escribe esto, como estudiante japonesa con experiencia de vida en México, también es notable la importancia de tradiciones religiosas, fiestas familiares y eventos históricos y culturales, que marcan a la sociedad mexicana: el Día de la Independencia, los festivales culturales, el Día de los Muertos, la Semana Santa, las peregrinaciones guadalupanas, la Navidad… Sería una pena que se perdieran esas celebraciones o actos especiales. Sin embargo, en estos tiempos críticos, habrá que buscar otras formas de mantener viva, no solamente la tradición, sino a la misma sociedad mexicana.

Saludos a distancia, estilo japonés.


RETOS PARA LA SOCIEDAD JAPONESA ANTE EL COVID:VIVIR DE OTRA FORMA… PERO VIVIR

El año 2020 fue extraño para todo el mundo. Japón es un país que llama la atención porque, a pesar de su cercanía con China, donde se originó el coronavirus, y de tener la mayor población envejecida del planeta, registra uno de los menores índices de contagios y muertes por Covid. Sin embargo, la sociedad japonesa también enfrenta sus propios retos: la obediencia a ciertas instrucciones, el problema de los suicidios y la pérdida de pasión en los estudios.

El lado positivo de Japón en crisis como la que hemos vivido en el último año se basa en muchos factores. Por una parte, las normas higiénicas no sorprenden a una sociedad ya acostumbrada a quitarse los zapatos al entrar al hogar, o a la limpieza en los espacios públicos. Además, mucha gente colabora con las campañas oficiales de distanciamiento y limpieza, que incluso se vuelven parte de la cultura popular. Según la editorial Jiy Kokumin Shinsha, entre las frases más usadas por los japoneses en el 2020 sobresalen las relacionadas con la pandemia. Entre ellas, la más popular se ha vuelto una verdadera “regla de tres” en la vida cotidiana: “san-mitsu”, que equivale a las tres C, propuestas por la Organización Mundial de la Salud, para evitar contagios.

LAS FRASES MÁS POPULARES

Aunque se podría traducir de diferentes formas, en general “san mitsu” se refiere a evitar espacios cerrados, conglomerados o con corta distancia entre las personas. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar promovió esta frase desde el inicio de la pandemia como una norma social para evitar reuniones en esas circunstancias y tratar de evitar la dispersión del virus. La popularidad se unió a la tradición y el ideograma central de esta frase fue elegido el “kanji del 2020” y dibujado en una obra caligráfica especial en el famoso templo Kiyomizudera de Kioto.

Con la llegada de la tercera ola de contagios, Tokio registra el mayor número de casos de Covid. Consciente de que es difícil dispersar a la gente en la metrópoli más poblada del mundo, la Gobernadora Yuriko Koike también propuso “los 5 ko”. Su idea se refiere a hábitos más personales, pequeños esfuerzos que pueden hacer una gran diferencia en la población, en caso de reuniones: pocas personas, pocas horas, voz baja, platos pequeños e individuales, así como la minuciosa desinfección de manos y ventilación del local.

RESTAURANTES: MÁS QUE COMIDA

En Japón, los negocios más afectados por en esta crisis han sido los restaurantes. Igual que las cafeterías o los bares tradicionales “izakaya”, solían ser espacios concurridos, frecuentemente más para socializar que para comer. Kounosuke Nikura, chef de un restaurante en la zona metropolitana, comenta sobre lo dureza de esta etapa y la necesidad de buscar alternativas para subsistir.

Sometidos a nuevas reglas de higiene y horarios, muchos negocios siguen reinventando sus formas de vender comida, pero con medidas especiales para “desincentivar” la socialización: música baja, para que los comensales no tengan que elevar la voz y dispersar saliva. O, por el contrario, música más alta, para evitar conversaciones.

LA OTRA CARA DE ESTA SOCIEDAD

Con estos grandes y pequeños esfuerzos, que se vuelven populares y que involucran a toda la sociedad, Japón ha podido frenar de alguna forma los contagios y muertes por coronavirus. Pero, lamentablemente, quedan problemas por resolver, que se han vuelto más graves en esta crisis.

Este país enfrenta desde hace muchos años altas tasas de suicidios (18.5 por cada 100,000 personas, casi el doble del promedio mundial). Aunque desde 2012 y hasta el 2020 el número de casos había empezado a bajar, la pandemia volvió a disparar el problema. En la última parte del año se dio a conocer que en un solo mes se habían registrado más suicidios (2,153) que las muertes por Covid en todo el año. La mayoría de estos casos son del género femenino. Lamentablemente, según especialistas, las mujeres han sentido mayor peso de sus responsabilidades durante la pandemia, al mismo tiempo que sufren las presiones económicas y falta de libertad. 

LOS SUEÑOS DE LOS JÓVENES

¿Qué pasa con la juventud japonesa, que están dejando de soñar? Según una investigación de la Fundación Nippon realizada en 18 países del mundo, y que se dio a conocer al inicio de 2020, 40 por ciento de los jóvenes en este país no tenía sueños.

La encuesta internacional incluía preguntas sobre la fortaleza de los jóvenes para hablar de los problemas o actuar para solucionarlos, la sensación de ser adultos y considerarse miembros responsables de la sociedad. Los resultados en Japón reflejaban que muchos jóvenes japoneses no estaban muy conscientes o interesados en actuar por los problemas del país.

Un año después, aunque algunos estudiantes manifiestan desánimo por las clases en línea o la cancelación de proyectos y viajes de estudio, también se registran iniciativas de jóvenes tratando de ayudar a personas con problemas depresivos. Como ejemplo, el universitario Koki Ozora creó una línea telefónica de ayuda voluntaria, llamada “Anata no iibasho” (Un lugar para ti), para atender durante 24 horas a las personas en problemas. Como éste, existen otros grupos en las universidades que tratan de animar a los estudiantes para que no renuncien a sus sueños, aun en tiempos difíciles para el mundo.

Negocios de comida en Japón.


MASCARILLAS: SALUD, MODA Y DIVERSIÓN

En el año 2020 el mundo entero aprendió a llevar mascarillas. La gente empezó a verse y sentirse diferente con una costumbre que era prácticamente desconocida fuera de los hospitales o laboratorios. Sin embargo, en Japón las mascarillas no son nuevas. Mucha gente que visitaba el país se sorprendía del gran número de personas que usaban esta protección… ¿por obligación, por costumbre o moda?

Cubrirse la boca ha sido una costumbre de siglos, pues hay registros de que desde el periodo Edo (1603-1868) había personas que luchaban contra el mal aliento tapando el rostro con algunas plantas. A finales del siglo XIX, se extendió su uso entre trabajadores expuestos a la contaminación, como los mineros. Al inicio del siglo XX, la llamada gripe española en la que se contagió casi el 40 por ciento de la población japonesa, extendió el uso, que se ha quedado desde entonces en la vida cotidiana de los nipones, por propia voluntad y no por dictado de las autoridades.

La máscara o mascarilla, cubrebocas, tapabocas, barbijo o nasobuco, se conoce en japonés con el nombre derivado del inglés “mask”, y desde el inicio del siglo XXI, se consolidó como un objeto común, especialmente en la temporada invernal, o al inicio de la primavera, en que aumentan las alergias, por el polen. Los registros industriales dicen que en este país ya se consumían alrededor de 6 millones de mascarillas en los años anteriores al 2020 y la mayoría eran para uso de particulares.

Además del punto de vista higiénico, los jóvenes se ponen mascarillas para tratar de que sus rostros se vean más pequeños, ya que esto es una señal de belleza en el país. Además, como dice, Rina Misawa, estudiante universitaria: “se puede salir a la calle sin maquillaje”.

Por supuesto que el miedo a los contagios o la prevención siguen siendo los motivos principales del uso, pero también se sabe que hay quienes se cubren la cara por la presión social. Aunque el común de la gente sigue voluntariamente estas indicaciones, cuando se ven ciudadanos sin cubrebocas, se han llegado a presentar altercados entre la población. Llevar la mascarilla es una forma de respetar los modales para vivir en paz.

ABENOMASUKU (ABE NO MASK)

Ahora hay muchos tipos de mascarillas y ya se consideran parte de la vestimenta. Uno de los más famosos en el 2020 fue el que usaba el primer ministro Shinzo Abe, con un diseño aparentemente insuficiente y no muy atractivo. Se popularizó precisamente porque el gobierno decidió enviar dos piezas a cada hogar, para paliar la escasez por el alto consumo de mascarillas al inicio de la pandemia.

La “Abenomasuku” (un juego de palabras asociado a la “Abenomics”, es decir, la política económica del entonces primer ministro) fue popular, justamente por impopular. Solamente un 4 por ciento de los japoneses llegó a usarla.

Aunque la sociedad japonesa suele ser seria y respetuosa con sus autoridades, la mascarilla originó burlas e incluso memes en las redes sociales. Uno de los más famosos fue una imagen de Sazae San, personaje de una famosa historieta animada, que aparecía compartiendo sus dos pequeñas “Abenomasuku” con 8 miembros de la familia, incluyendo la mascota. 

A manera de diversión, estudiantes de preparatoria empezaron a pintar y pegar “stickers” en estas máscaras y a lucirlas así en eventos escolares o en las redes sociales, haciendo más popular la “impopular” mascarilla del gobernante.

Por otra parte, para reivindicar el uso de mascarillas como un objeto de moda, en noviembre los premios Best Masknist Award en Tokio, reconocieron en una pasarela a los más famosos “influencers” como modelos, actores y deportistas, luciendo máscaras coloridas y vistosas. Así, Japón mantiene de alguna forma a la población protegida de mayores contagios, al mismo tiempo que se mantiene la moda y la tradición de muchos años en cada mascarilla.

Vuelven a verse los aros olímpicos


LOS OLÍMPICOS: UNA META CADA VEZ MÁS LEJANA

El año 2021 volvieron a iluminarse los aros olímpicos, volvieron las esperanzas y algunos sitios de Tokio volvían a mostrar un conteo optimista que mostraba, en fecha reciente, que faltaban 200 días para el inicio de las Olimpiadas de Tokio (programadas para el 23 de julio). 

¿Está el mundo listo para la gran competencia deportiva? La propia sede, Tokio, enfrenta varios problemas: el desconcierto de los deportistas, el altísimo costo que ha tenido organizar y aplazar el evento y el cambio en el ánimo de los japoneses: de un apoyo casi total a los Olímpicos, la opinión pública ha pasado al temor y rechazo.

En diciembre, la cadena nacional de radiodifusión NHK divulgó los resultados de un estudio de opinión: aunque hace dos meses todavía la mayoría de la población estaba a favor, ahora 63 por ciento de los japoneses cree que se deberían suspender o posponer nuevamente los olímpicos.

La nueva cepa de coronavirus que ya está en el país, una tercera ola de contagios, así como la declaración una vez más de un “estado de emergencia” en el área metropolitana de Tokio, han traído a la población una atmósfera de inseguridad.

Aun así, tanto el Comité Olímpico Internacional como el Gobierno japonés han insistido en el plan de llevar a cabo los juegos en este año 2021, aunque sea con adaptaciones, como reducir o eliminar la presencia de espectadores.

Ya en meses previos se abrieron los estadios y eventos deportivos en Japón, con medidas especiales, para tratar de probar algunas estrategias. Con cámaras de alta definición se han observado en detalle los movimientos de los asistentes: todos deben llevar mascarilla, guardar distancia en las gradas y animar a sus equipos con pancartas o grabaciones, pero en silencio. En principio, se había propuesto incluso evitar aplausos. ¿Serían capaces atletas y público de todos los países de cumplir rigurosamente todas estas normas? ¿Cuánto costaría implementar la seguridad? 

El costo original de los Juegos Olímpicos de Tokio sería de aproximadamente 12,600 millones de dólares, pero posponerlos y ahora tratar de reprogramarlos con medidas especiales contra el Covid, eleva el costo en 1,644 millones de yenes (alrededor de 15,400 millones de dólares). Es decir, que esos 2,800 millones de dólares que se aumentan al costo, tienen que ser asumidos por Japón.

La pandemia ha afectado así notablemente el presupuesto de este país y ha frustrado las inversiones de negocios y servicios relacionados con los juegos olímpicos. Además, empieza un sentido de frustración entre los mismos atletas o personal que estaba involucrado en la celebración del evento. Personal del Centro de Voluntariado de la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda, había preparado a un importante número de estudiantes como voluntarios para ser intérpretes en varios idiomas. Ahora, según expresan, lo más importante es el estado anímico de todos estos jóvenes, para que se reanimen y estén conscientes de que sus habilidades podrán ser usadas de alguna forma en el futuro.

Así, tanto para el mundo que está pendiente de este importante evento, como para los mismos japoneses, los juegos olímpicos generan gastos, dudas, temores, pero al mismo tiempo se mantiene una esperanza de que el mundo pueda mejorar con las vacunas contra el coronavirus, y que se lleven a cabo las competencias, siempre y cuando haya una colaboración de todos.

Netlix, saturado en Japón.


JAPÓN: SUBSIDIOS Y VIAJES ¿CÓMO RECUPERAR LA ECONOMÍA?

Si alguna vez escuchó, en plena pandemia, que Japón estaba ofreciendo viajes gratuitos a los turistas o que toda la población recibiría sin reservas una ayuda de casi 1 mil dólares, es porque este tipo de estímulos son reales y se reparten eficientemente en el país. 

El golpe económico que el mundo ha recibido con esta pandemia es grave. Sin embargo, tan confusos como los números de contagios, recuperaciones, e índices letales por Covid-19 en el planeta, son las cifras de caídas, pérdidas, estímulos y crecimiento.

Japón, la tercera economía más grande del planeta con un PIB anual superior a los 5 billones de dólares, ha enfrentado el costo de la organización y reprogramación de los Juegos Olímpicos, así como la quiebra de un importante número de negocios al interior, y el aumento del desempleo, en plena pandemia.

Tempranamente, el gobierno japonés empezó a implementar medias especiales para tratar de mantener la economía a flote, incentivando el consumo con: importantes apoyos para viajes, así como la distribución eficiente y generalizada de subsidios económicos.

El 20 de abril de 2020, el Gobierno de Japón decidió otorgar un subsidio 100 mil yenes (alrededor de 930 dólares) a todos los residentes. Aunque en otros países ha habido algunas medidas del mismo tipo, llama la atención la rapidez y eficiencia de la distribución en este país, y la generalización del apoyo a toda la población, sin importar su nacionalidad de origen.

El 53.7 por ciento de los japoneses ha utilizado esos recursos para adquirir artículos de primera necesidad, mientras que el 19.65 por ciento lo ha invertido en pasatiempos y el equipamiento tecnológico que esta era “en línea” requiere.

Además de este subsidio universal, las autoridades han apoyado a ciertas categorías de negocios con una llamado “Subsidio duradero estatal”. Por otro lado, existen subsidios para cuidados de enfermería, para aseguramiento de vivienda (alquiler), para familias con niños pequeños y otros más.

Yuzo Kanno, presidente de una empresa que se ocupa del servicio de atención personal a ancianos, comenta que ha solicitado y recibido varios de estos apoyos, con lo que ha podido adquirir los instrumentos de conexión a redes y artículos de higiene.

Entre las hay 793 empresas que se reportaban en quiebra hasta diciembre de 2020, se contaban especialmente restaurantes y hoteles. Precisamente por ello, el gobierno ha impulsado especialmente una campaña para promover el turismo, llamada “Go To Travel”. De ahí que se ofrecieran subsidios, descuentos de hasta 50 por ciento y otras ofertas a los viajeros, aunque originalmente se trata de una campaña interna, pues todavía no hay condiciones para abrir las fronteras a los viajeros internacionales.

Los apoyos habían funcionado bien. El problema es que, paradójicamente, cada vez que aumentan los contagios como en la tercera ola de coronavirus en el país, el mismo gobierno tiene que solicitar a la gente que evite viajar.

Así, se puede dimensionar que una economía tan activa como la japonesa, enfrenta también grandes compromisos con sus empresas y con la sociedad en general, pero no hay ningún remedio milagroso para recuperar la llamada “normalidad”.

LA OTRA CARA DE ESTA PANDEMIA: DIVERSIÓN Y GANANCIAS

En plena pandemia, el mundo entero enfrenta dificultades económicas. Sin embargo, quedarse en casa ante el peligro de contagio por Covid-19, ha generado nuevas formas de vida y la demanda de ciertos servicios. Increíblemente, el 2020 tiene otra cara para empresas que han crecido más que nunca en su historia. En Japon, Netflix y Nintendo tienen mucho que decir sobre esto. 

La política de quedarse en casa (“Stay home”) o el trabajo a distancia (“Remote-work”) ha creado nuevas demandas. En el mundo exterior, muchos restaurantes han quebrado, mientras la gente cocina más en casa o acude a servicios de comida a domicilio, como Ubereats y Demaekan.

Además de la cocina, ha aumentado la compra en línea de computadoras, altavoces, cámaras, micrófonos y otros aparatos para adaptarse a las clases y el trabajo en casa. Mientras, para el entretenimiento, los videojuegos como Nintendo Switch o Play Station 5 (PS5), servicios de distribución por la red (video-streaming service) como Netflix, Amazon Prime, Hulu y Disney Plus, se han popularizado.

Entre los productos de éxito, a Nintendo Switch le ha ido de maravilla. Según el reporte de Nintendo, se habían vendido más de 68 millones de consolas Nintendo Switch hasta finales de septiembre de 2020. El número de las ventas de programas o software de videojuegos de Nintendo Switch también ha superado los 450 millones. Del software, “Animal Crossing: New Horizons” se han vendido más de 64 millones en el mundo y entró en el ranking japonés de productos de éxito en 2020, hecho por el periódico Nihon Keizai Shimbun. Con las ventas de dicha consola de videojuego, la compañía Nintendo ha obtenido los mayores beneficios de su historia, desde abril hasta septiembre de 2020. 

Por otra parte, según el diario Nihon Keizai Shimbun, el número de afiliados en Japón a Netflix había superado los 5 millones, para el 7 de septiembre en 2020. Es decir, que sumó repentinamente 2 millones de afiliados en sólo un año, por lo que enfrenta cierta saturación y la necesidad de crear contenidos originales para gente que empieza a manifestar aburrimiento en el encierro.

Aunque estas nuevas formas de vivir y consumir desde cada hogar parecen antinaturales, productos como el videojuego “Animal Crossing: New Horizons” han hecho sentir a muchos usuarios cierto placer en la simulación de estar pasando la vida en una isla deshabitada, sólo con animales y amigos. Y de alguna forma, esta una forma de seguir en conexión con el mundo, acudiendo a los sueños, aunque parezcan solamente una realidad virtual.


Elaborado por alumnos de español de la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda (KUIS): Rei Koike, Ayane Igarashi, Sakiko Kurino, Natsu Ohki, Wataru Okayama, Ayumi Arata y Silvia Lidia González (profesora)