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#Se metieron con la generación equivocada | DIANA ELISA GONZÁLEZ | Diciembre 2020


La exquisitez de ser nosotrxs

#Se metieron con la generación equivocada

Hace unos días, me topé con un video de adolescentes peruanos que en twitter, expresaban su opinión política contra un presidente impuesto que posteriormente fue destituido. Su mensaje repudiaba la corrupción y la falta de democracia. Más allá de cualquier reflexión de buen o mal gobierno (que no es mi intención hacer), quiero destacar la fascinación que me causó descubrir esas miradas frontales y palabras seguras, ocupadas y preocupadas por la realidad de su país.

Este video tiene especial resonancia cuando lo pienso en nuestro contexto mexicano. En las últimas semanas, la cantidad de niñas, niños y adolescentes asesinados es alarmante. Seguramente usted recordará muchas de esas historias que en los noticieros reseñan cada vez con más frecuencia. Nadie se lo merecía. Son niñas, niños y adolescentes en entornos vulnerables con una ausencia de políticas de protección desde los gobiernos, la sociedad, así como de la misma familia.

¿Cree que exagero? Déjeme contarle:

Que diariamente mueren entre 3 y 4 niñas, niños y adolescentes a consecuencia de la violencia. 

Que diariamente desaparecen 4 y asesinan a 3.5 niños, niñas y adolescentes.

Que 1 de cada 10 feminicidios en el país ocurre a una niña o adolescente.

Que cada día, 34 niñas de 10 a 14 años son embarazadas. La principal causa es el abuso sexual.

Que 8 de cada 10 mujeres que sufrieron violación en la infancia, reconocieron que fue cometido por un familiar.

Que 8 de cada 10 niñas o niños indígenas viven en pobreza extrema.

Que solo en 2019, un total de 50 mil 621 menores migrantes acompañados y no acompañados ingresaron en estaciones migratorias.

Que aproximadamente 30 mil, han sido vinculados a grupos delictivos (Fuente: REDIM).

Usted se preguntará ¿Qué tiene que ver lo de Perú con los datos señalados?

Mucho. Estos terribles casos de niñez y adolescencia en México son historias que deberían ser tomadas en cuenta en la agenda pública, en las acciones u omisiones que les están afectando y que por tradición histórica, nadie les ha preguntado lo que piensan, o lo que les pasa, o el qué harían. Como sociedad deberíamos reflexionar en la responsabilidad directa o indirecta. 

Desde las acciones de gobierno, hay palpables ausencias conceptuales. No nombrar, es no visibilizar. No nombrar es no reconocer sus derechos. De ahí la importancia de generar acciones concretas.

#semetieronconlageneraciónequivocada es el hashtag del video peruano. Me gusta la frase porque es entender el momento histórico, ponerse en primer plano, en acción y disposición. Finalmente ya lo dijo hace tiempo el presidente chileno Salvador Allende: “ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”.

Ojalá que en México entendamos el error. Nulificar sus voces, sentires, necesidades y derechos construye un mal presente y abona a un mal futuro. Ningún cambio será posible sin la consideración de infancias y juventudes en los grandes problemas que nos aquejan: violencia, migración, equidad, pobreza, salud, desarrollo, presupuestos. 

#semetieronconlageneraciónequivocada es una frase que exige respeto y se sabe cambio, por lo que pienso en la importancia de empoderar a infancias, juventudes y fortalecer su participación en los grandes cambios que necesitamos como país. Pero el empoderamiento empieza desde la propia casa, en el respeto a su voz y desde el fortalecimiento formativo a sus capacidades; y continúa en la sociedad desde las políticas públicas generadas para ello.

Dicen que no hay nada más rebelde que pensar y el movimiento del 68 en México nos dejó muchas enseñanzas. Nos mostró la importancia de los movimientos sociales y juveniles. Ojalá que la lección no la olvidemos. 


Diana Elisa González Calderón
 

Docente e investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de México.