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Bendito encierro | NAYO ESCOBAR | Abril 2020


La búsqueda de nuestra esencia

Bendito encierro

Vivimos tan acelerados, que nos perdemos en el “qué hacer” y no logramos conectar con quienes más queremos, quedándonos limitados a un nivel superficial.

Estamos frente a un momento histórico, algo que ni a nosotros ni a nuestros hijos les había tocado vivir: un encierro obligatorio para evitar contagiar o ser contagiados.

De pronto todo cambió. Se rompieron las rutinas, se vaciaron las plazas, se cerraron los comercios, se eliminaron las visitas, se cancelaron eventos, viajes, escuelas, al igual que se prohibieron besos y abrazos.

Tampoco podemos visitar a los viejos, caminar por las calles o saludar a quien nos topamos. Los templos cerraron sus puertas y ahora todos estamos en nuestras trincheras.

El encierro provoca todo tipo de reacciones, comportamientos y comentarios. Afloran personalidades y nos pone de manera consciente tanto física como mentalmente, frente a las personas con las que convivimos diariamente, cuando antes, era común que no supiéramos ni cómo estaban realmente los miembros de nuestra propia familia. A veces sin tiempo si quiera, ni para cruzar miradas compasivas, miradas de “aquí estoy, te escucho, te amo”, palabras que no terminaran en meros convencionalismos: “-Cómo te fue? -Bien” “-Qué tal la escuela? -Hay va, hay va”, “Recoge tu ropa, tiende la cama, ayuda a recoger la mesa”.

Vivimos tan acelerados, que nos perdemos en el “qué hacer” y no logramos conectar con quienes más queremos, quedándonos limitados a un nivel superficial.

¿Cómo tomar esta situación?

1.- Unos navegan compartiendo su amargura por lo que sucede, quejándose todo el día y juzgando el comportamiento de los demás.

2.- Otros rezan poniendo su fe y esperanza en manos de Dios.

3.- Están los que analizan las noticias y especulan sobre lo que sigue.

4.- Hay también, quienes ven esto como una oportunidad, experimentando un estado de crecimiento personal para ellos y para quienes los rodean, sin ser esto un trabajo fácil.

El encierro está en ver la vida de manera monótona, con más miedos que retos, en no darnos la libertad de tener momentos de reflexión, de observar nuestro comportamiento y de ver cómo vamos creando una personalidad que se aleja cada vez más de lo que somos.

El encierro diario está en recorrer la vida sin valorar lo que tenemos a nuestro alrededor, sin darle importancia a las personas que amamos, a nuestro trabajo, a nuestros amigos y hasta porque no, a quienes nos ocasionan los problemas, porque de ellos vienen grandes enseñanzas.

El encierro está en vivir en todos lados, menos en el ahora, viendo cómo crecen nuestros seres queridos y cómo otros se van, lamentando la falta de tiempo para agradecer, para comunicar y para perdonar.

Sin embargo, el encierro que es ahora obligatorio, puede ser la mejor oportunidad para liberar las cargas diarias. Debemos ver esta situación como una gran oportunidad para hacer una limpia en nuestra mente, cuerpo y espíritu. Debemos darnos la oportunidad de vivir el presente, aprovechando que ahora tenemos el tiempo para hacerlo.

Tomemos esta situación para profundizar en nuestra historia, para analizar lo que nos pudo haber desviado de nuestra esencia; detengámonos a soñar para visualizar y retomar nuestro camino; en lista a toda la gente a la que le tienes que agradecer y también a la que le tienes que pedir perdón. Libera tus cargas y camina ligero.

Este encierro no empezó a mediados de marzo del presente año, estaba ocurriendo desde antes, de manera inconsciente en nuestra propia vida. Es por eso, que aprovechando la actual situación, ¿por qué no aprovechar y salir de nuestro propio encierro?

Nayo Escobar
Leonardo.escobar@me.com Instagram: nayo_escobar Facebook / YouTube / Spotify: Nayo Escobar Leonardo Escobar es un empresario músico y escritor regiomontano.