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Editorial: Cuando el talento no lo es todo | ROBERTO GARZA | Octubre 2019


Cuando el talento no lo es todo

Nuestros artistas requieren de una visión integral que les permita verdaderamente desarrollarse y poder cumplir exitosamente todo su proceso creativo, operativo, administrativo y comercial.

El músico, productor y director de cine Rob Zombie, lo expresa claramente en el filme Hired Gun, cinta que narra las historias de algunos reconocidos músicos de sesión dentro de su ambiente laboral. De acuerdo al productor y director, existen tres factores determinantes en la selección de un músico “a sueldo” para entrar a una agrupación musical: El primero es ciertamente su talento, pero también importante es su desempeño en vivo durante las presentaciones y todavía más la “química” que genera con el resto de los integrantes del equipo de trabajo.

Lo que arriba se expresa pudiera aplicar perfectamente a lo que sucede en toda la industria de la cultura y las artes. Generalmente el artista se enfoca solamente en su perfeccionamiento técnico, pero no invierte en los otros aspectos que engloban el proceso completo de su arte. Puntos como su imagen, estrategia comercial, propiedad intelectual, plan de negocios, relaciones públicas y administración, son comunmente subestimados y dejadas fuera de sus líneas de acción.

En la industria musical por ejemplo, resulta fácil encontrar a elementos con el talento técnico para suplir a cualquiera de los músicos que integren una banda. Lo verdaderamente importante está en poder encontrar a ese elemento con buena imagen, disciplinado, responsable, que genere “química” con el equipo, que ejecute bien en vivo y que sea una buena influencia para el resto de sus compañeros.

La nueva definición de “talento” no podría incluir solamente el crear o ejecutar correctamente su respectivo arte, sino deberá considerar también todos los demás aspectos que engloban el proceso artístico. Siendo lo anterior muy importante, en el diseño de los programas de desarrollo cultural y artístico de las autoridades gubernamentales, así como para las instituciones públicas y privadas. 

Hay que entender que el impulso a nuestros artistas no puede consistir solamente en prestarles un espacio para que expongan o en ayudarles a coordinar un colectivo. Se requiere de una visión integral que permita que ellos verdaderamente se desarrollen y puedan cumplir exitosamente todo su proceso creativo, operativo, administrativo y comercial. Sucediendo lo mismo con el concepto de “empresa cultural”, que deberá ser fortalecido y dejar de consistir en solamente brindar un espacio con escritorio, línea telefónica y acceso a “supuestos” diplomados.

Tenemos que empezar a migrar a programas como el “Creative Business Studio” que lleva a cabo la Comunidad Europea desde finales del año pasado, como respuesta a la necesidad de dinamizar el sector cultural y aumentar la empleabilidad de los jóvenes. Dicho programa beneficia de manera directa a sectores como el del cine, artes escénicas, videojuegos, música, diseño y moda, apoyando a la educación y formación de la juventud de los países participantes, a través del impulso a la creación de negocios culturales rentables. 

Ciertamente el desarrollo de nuestros artistas en México, es una tarea a ser tomada en serio, debiendo ser institucionalizada de una manera más adecuada a través de los diferentes entes tanto públicos como privados. Una tarea que no es fácil, pero si necesaria para avanzar en el desarrollo de nuestra industria cultural.

robgarza@att.net.mx