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Mexicanos y el Himno Nacional | ANDREA DÍAZ | Julio 2019


La historia detrás del héroe

Mexicanos y el Himno Nacional 

El Himno Nacional Mexicano es uno de nuestros tres símbolos patrios, que aunque conocido y usado desde 1854, se hizo oficial hasta 1943.

Todo mexicano lo ha oído alguna vez. Desde la primaria, cada lunes; no sabías qué decía la letra pero medio le atinabas al sonido. Un poco más adelante los nombres Jaime Nunó y Francisco González Bocanegra nos suenan (para los que no, el primero compuso la música y el segundo la letra). Y ni se diga el nudo en la garganta cuando se escucha antes de los partidos de futbol. ¿Pero qué dice o por qué sentimos que nos representa?

Podemos empezar con que el himno fue escrito a principios de 1854 y se presentó en público por primera vez el 15 de septiembre de ese mismo año. Aún así, con ires y venires, fue hasta 1943, poco menos de 100 años después, que se proclama como oficial y se determina el uso. ¡Casi 90 años después! Para ese entonces ya hasta la revolución había pasado. No puedo evitar pensar, ¿qué palabras escritas por un pueblo en pañales, con política más inestable que el peso mexicano actualmente, con tanta guerra y tanto enojo, podía aplicarse todavía? ¿cuánto se había ido agregando en el camino con base en los acontecimientos, o rechazando las partes que consideraban inadecuadas? 

Aunado a ello, situémonos en México 1854. ¿Cuántas personas hablaban español? ¿cuántas lo entendían? Ahora hagámonos la misma pregunta actualmente. En 2004 se la Secretaría de Gobernación permitió muy amablemente la traducción del himno a las lenguas indígenas, ¡como si sólo los hispanohablantes fuéramos mexicanos! En más aspectos de los que imaginamos las “castas” siguen siendo tema controvertido. En 2015, 161 años después de su creación, el himno fue traducido al otomí. Por otro lado, tomemos en cuenta a todos los menonitas mexicanos de ascendencia alemana, hasta hace poco pudieron traducirlo al alemán, lengua materna de muchos de ellos. ¿Los hace menos mexicanos? ¡Ma hai’i! ¡oh, Patria! ¿no somos todos tus hijos?

Hasta ahora ha sido traducido al chinanteco, otomí, mixteco, maya, náhuatl y huasteco y en un módico (y seguramente burocrático proceso) puede solicitarse la autorización para traducirlo a alguna otra lengua indígena. Como si no hubieran estado ellos antes, como si no les hubieran arranco su idioma, ahora se les invita a pedir permiso para traducir una canción que los representa aunque no sepan cómo cantarla o qué dicen sus letras.

Creo que a todos se nos enchina la piel cuando vemos a alguien corriendo con la bandera en la espalda mientras se escucha el himno de fondo. O en un estadio, ¿no se pone de pie y canta toda la gente que el resto del tiempo lo ignora? Aunque sea obligatorio en primaria, ¿sabemos de grandes qué es lo que dice?

Antes de transgredir, de pensar “el que no tranza no avanza”, mejor pensemos en “un soldado en cada hijo”. Sintiendo esto, ¿cómo es que vamos a proceder?


Andrea Díaz 
Nacida en Victoria, Tamaulipas y Licenciada en Letras por la Universidad de Monterrey. Se ha desarrollado principalmente en los ámbitos de las causas sociales, teniendo dentro de sus áreas de especialidad la violencia de género y la filosofía del lenguaje.