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Falta público para tan “Bella Durmiente” | PLÁCIDO GARZA | Noviembre 2026

Irreverente

Falta público para tan “Bella Durmiente”

El espectáculo que ofrecieron el BdM y la OSUANL más director y músicos invitados, fue digno de los mejores escenarios del continente americano, pero tantas butacas vacías hablan de que se está quedando corto el mecenazgo de quienes hacen posible este rasgo cultural.

La frase popular atribuida a José Vasconcelos es: «Donde termina el guisado y empieza la carne asada, comienza la barbarie», suele mencionarse en debates sobre la identidad cultural entre el norte y el centro/sur de México.

Proviene de su ensayo “La tormenta” (1936), el segundo volumen de sus memorias. Con esta expresión, Vasconcelos criticaba lo que percibía como una falta de tradición cultural y sofisticación gastronómica en el norte del país en comparación con el centro y sur mesoamericano.

Fue el primer Secretario de Educación Pública de México, del 12 de octubre de 1921 al 2 de julio de 1924, durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón.

Este gran hombre hace ver como un pigmeo al actual titular de la SEP, Mario Delgado y como liliputense a Delfina Delgado Álvarez, una de sus antecesoras en ese cargo federal y actualmente gobernadora del Estado de México.

En los años de Vasconcelos, los filántropos eran tan anónimos que sus nombres aún no terminan de saberse después de más de un siglo.

Qué diferencia a los actuales mecenas de la cultura, que no dejan pasar la oportunidad de que sus nombres o los de sus empresas aparezcan en los folletos de mano.

Vasconcelos fue un político que engrandeció la educación pública,degradada hoy en día por quienes fingen -pues no fungen- en los ámbitos de esa actividad a nivel federal, estatal y municipal.

Recientemente, con una hermosa Luna anaranjada brillando en el cielo, el Teatro de la Ciudad de Monterrey debería de haber lucido lleno hasta las banderas.

Pero no fue así, porque el costo de las entradas causó que muchos se tengan que conformar con leer las crónicas de la fastuosa escenificación que hicieron el Ballet de Monterrey y los músicos de la OSUANL, más el director y otros brillantes ejecutantes invitados.

Los Bentley, los Rolls y los Mercedes que aparecieron en la Gala, no vinieron a la función de estreno de “La Bella Durmiente”; solamente aparecieron los “humildes” Audis, Teslas y otros chinos de tal rango.

También vinieron los que ahorraron un mes para comprar entradas en gayola y disfrutar la música y ejecución dancística de este ballet, considerado como uno de los más representados en el mundo.

Entonces, quedamos en que al morir Vasconcelos murió también la prosapia de la política mexicana. El devenir de los decadentes días actuales del gobierno, nos recuerda eso con toda su crudeza, como la carne que comemos los bárbaros del norte...

VAMOS AL BALLET..

En una carta a Tchaikovsky fechada el 13 Mayo de 1888, lvan Vsevolozhsky escribió:

“He pensado acerca de escribir un libreto basado en la historia de Perrault ´La Bella Durmiente del Bosque´, quiero hacer la puesta en escena, en el estilo de Luis XIV.

Aquí uno puede dar rienda suelta a la imaginación y crear melodías con el espíritu de Lully, Bach, Rameau y tantos.

Si la idea te atrae, ¿por qué no te haces cargo de la composición musical?”

El libreto de Vsevolozhsky estaba basado solamente en la primera parte del cuento de hadas de Perrault, pero fue suficiente para dar soporte a un gran ballet acompañado de un prólogo.

Cada uno de los tres actos del ballet tiene un argumento corto; la acción fue concebida por el libretista como un panorama lleno de procesiones y mágicas transformaciones en una gala de varias danzas.

La idea le agradó a Tchaikovsky, ya que le ofrecía la oportunidad para universalizar las imágenes, los caracteres y las poéticas situaciones y la estilización del siglo XVIII le ofrecía un marco idóneo para la ejecución dancística de un poema sinfónico.

“La Bella Durmiente” significó el punto más encumbrado del ballet en la segunda mitad del siglo XIX y lo más alto en la distinguida carrera del coreógrafo Marius Petipa.

Durante los muchos años que Petipa empleó la música de Cesare Pugni y Leon Minkus, quienes fueron los compositores oficiales del Ballet Imperial, él cuidadosamente mantuvo lejana la experiencia en la musicalización del ballet.

Cuando conoció a Tchaikovsky, rápidamente apreció las importantes implicaciones del proyecto de “La Bella Durmiente” y mientras ellos discutían respecto a la coreografía, Petipa pensaba en las imágenes en las cuales los fundamentos de la música y la danza fueran emergiendo de manera indisoluble.

EL BALLET FUE CREADO BAJO LOS PRINCIPIOS DEL DESARROLLO SINFÓNICO DE LA ACCIÓN:

Cada uno de sus actos, como los movimientos de una sinfonía, fue encerrado en una forma y pudo ser apreciado en su verdadero valor en relación a los otros actos.

Sólo se podía apreciar el mensaje dominante del ballet; el triunfo del amor y la bondad, sobre lo malo y diabólico.

Por su parte Tchaikovsky valoró a Petipa como socio, tan conciente que el desarrollo de la dramaturgia del ballet siguió sus propias reglas y principios:

Así, de manera tan confiada aceptó la experiencia del venerable coreógrafo.

Como resultado, la forma de “La Bella Durmiente” llegó a ser más cercana a una sinfonía que a un drama.

El clímax del argumento estuvo subordinado a la lógica y la dinámica de la música.

Cada acto tiene su propio epicentro en un clímax musical, que no necesariamente coincide con el clímax del argumento

En el prólogo, el adagio y las variaciones de las hadas trayendo regalos a la recién nacida Aurora, constituyen el punto más alto de la elaboración sinfónica del tema.

El clímax del primer acto es representado por el adagio de Aurora con los cuatro príncipes.

En el segundo acto se observa la danza de las hadas en el bosque, que tiene su propio punto focal en el adagio del príncipe Désiré y Aurora.

En el tercer acto, el clímax es representado por el gran pas de deux de los protagonistas.

Es precisamente la compleja coincidencia del clímax, tanto de la música como de la danza, lo que hacen que “La Bella Durmiente” sea una creación artística en grado superlativo.

Hasta aquí mis reflexiones sobre la presentación de esta obra maestra, por el Ballet de Monterrey, que dirige el cubano, Yosvani Ramos.

Me tocó verla un día después de la Gala, el pasado viernes 25 de septiembre, ante un Teatro de la Ciudad que lució “durmiente” en cuanto al aforo. Como que hizo falta, una de dos: O bajar los precios o subirle a la promoción y difusión de tan destacado espectáculo.

Creo que la organización del BdeM podría aprovechar de mejor manera los afanes de mecenazgo de muchos empresarios que bien podrían comprar paquetes de boletos y ofrecerlos subsidiados en escuelas e instituciones públicas y privadas, para quitarle ese “aroma elitista” que se relaciona indefectiblemente con el ballet regio.

Me gustó ver a caras conocidas en el cuerpo de la orquesta sinfónica de la UANL, que dirigió en esta ocasión como invitado, el maestro Rodrigo Macías.


Plácido Garza
placido.garza@gmail.com 
placido@detona.com 

Presidente de la plataforma noticiosa www.detona.com. Ganador del Premio Nacional de Comunicación para Medios Digitales 2023, otorgado por la “Fundación José Pagés Llergo”. Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe para prensa y TV. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras. Como montañista ha conquistado las cumbres más altas de América