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Editorial: El auto eléctrico: el gran fraude futurista | ROBERTO GARZA | Septiembre 2026

El auto eléctrico: el gran fraude futurista

¿Será que ya entendimos que cambiar el parque vehicular de gasolina a uno 100% eléctrico implica más que fabricar automóviles?

Una de las más grandes retóricas de las élites desconectadas de la realidad es, sin duda, el automóvil impulsado por baterías, el cual se presenta como la solución definitiva a la crisis climática.

No obstante, detrás de las pantallas táctiles de estos vehículos, se esconde una verdad incómoda que los gobiernos prefieren ignorar: el mundo, simplemente, no tiene la infraestructura para sostener esa fantasía.

Actualmente, solo un puñado de países -la mayoría de ellos nórdicos-, serían capaces de cumplir a mediano plazo, con la conversión de su flotilla vehicular a una totalmente eléctrica; sin embargo, esa tarea sería sumamente difícil para el resto y prácticamente imposible para México y Latinoamérica.

Pensar que podemos reemplazar todo nuestro parque vehicular por autos eléctricos ignora una cruda realidad: nuestra red eléctrica no es capaz de soportar una transición de tal magnitud, requiriéndose una reconfiguración titánica de las centrales de generación eléctrica y una inversión en infraestructura que sería imposible de costear.

El panorama se vuelve ridículo cuando aterrizamos en la realidad mexicana, que ya opera al límite del colapso energético. El Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) se ve obligado cada año a declarar Estados Operativos de Alerta y Emergencia Nacional debido a la saturación de la red y las olas de calor. Añadir la carga de millones de automóviles a una infraestructura que hoy sufre apagones masivos, sería un acto suicida. 

Adicionalmente, la matriz energética mexicana sigue amarrada al pasado, ya que cerca del 70% de la electricidad en el país se genera quemando combustibles fósiles, razón por la que el auto eléctrico en México se convierte simplemente, en una simulación hipócrita.

¿El futuro pertenece a los autos híbridos?

Mientras el auto eléctrico sigue siendo un juguete de lujo para minorías con cochera propia y cargador privado, el vehículo híbrido representa una solución sensata y práctica. Simplemente no exige la transformación inmediata de la red eléctrica, ni limita al conductor a viajes cortos debido a la falta de cargadores vehiculares. 

El auto híbrido, sin duda, es una solución que combina la eficiencia eléctrica con la autonomía de la combustión, reduciendo emisiones de manera importante, al tiempo que se mantiene como una alternativa viable y sostenible para muchos mercados, incluido el latinoamericano.

Por otro lado, dado que algunos gobiernos han empezado a eliminar estímulos para la fabricación de vehículos eléctricos y otros han comenzado a modificar sus estrategias a mediano y largo plazo, ciertas armadoras como Toyota siguen consolidando su posición y apostando por el futuro de los autos híbridos sobre los 100% eléctricos. 

Será que ya entendimos que cambiar el parque vehicular de gasolina a uno 100% eléctrico implica más que fabricar automóviles? 

¿Usted qué opina?

robgarzagzz@gmail.com