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¿Por qué nos fascina la música?
En este pequeño escrito me gustaría compartir mi punto de vista sobre por qué la música es un arte tan atractivo, bello y profundo. Esta pregunta, más que tener una respuesta total, goza de muchos puntos de vista. Es tan abierta como el “¿por qué?” más primordial, pero creo que muy pocas veces se profundiza fuera de las respuestas más inmediatas y emocionales.
Borges comúnmente citaba a Walter Pater, quien afirmaba que “todas las artes aspiran a la condición de la música”. Para Borges, la música es la única forma artística en la que el fondo y la forma son la misma cosa. Mientras que en un poema podemos separar el mensaje de las palabras, en una melodía el “mensaje” es la melodía misma.
La perspectiva de Borges es de mi agrado, ya que no subordina a la melodía en contraste con la palabra. Siempre he dicho que una buena canción es el equilibrio entre el mensaje textual y el mensaje musical. Si la música no goza de la expresividad necesaria para transmitir lo que la letra busca, la canción queda mutilada en su naturaleza, incapaz de penetrar el mensaje al corazón.
Regresemos a la pregunta central de este escrito: ¿por qué nos fascina tanto la música? En mi camino como creador de este arte me he dado cuenta de que aquello que nos conecta, que nos pone la piel chinita, que nos estremece por unos instantes, es en gran medida el simbolismo que se expresa a través del sonido. ¿Por qué un acorde y no otro?, ¿por qué este registro musical?, ¿por qué este cambio de ritmo? Todo eso que nos fascina y nos descoloca viene de una mente inteligente tratando de expresar lo que tal vez las palabras ya no pueden.
Mucha gente piensa que al entender la música de una manera más teórica y técnica se pierde esa experiencia misteriosa que todos tenemos cuando la disfrutamos. Sin embargo, quien se cultiva y comprende a profundidad los tecnicismos musicales, la teoría, así como su historia y evolución, no se aleja del misterio, sino que se acerca a él desde otro lugar. Es capaz de identificar con mayor claridad las genialidades de las grandes creaciones musicales, de admirar la inteligencia y la expresividad que habitan en las obras, y de reconocer las decisiones sensibles que les dan forma. El misterio no desaparece: se transforma y se expande al contemplar la complejidad de lo simple y la simpleza de lo complejo.
Puedo decir, para concluir, que la música nos fascina porque por momentos, en ese espacio-tiempo en que somos entes vibrantes con ella, podemos contemplar la humanidad de manera objetiva a través del sonido, de manera simbólica a través de su movimiento y de manera estética a través de su estilo. Basta recordar la canción “El triste”, interpretada por José José: ese momento en que las palabras ya no pueden expresar, y es la música, a través de su voz, la que canta en forma de lamento sobre una progresión hermosa. Es en ese instante que se condensa el mensaje en una expresión y nuestro corazón conecta con el espíritu humano.
“La música es un ejercicio de metafísica oculta
en el cual el espíritu no sabe que está filosofando.”
—
Arthur Schopenhauer
Miguel Omar De León Muñiz
Músico y compositor Egresado de la UANL. Cuenta con estudios formales en pedagogía, filosofía, artes y humanidades. Ha sido premiado en diversos certámenes de creación artística por PECDA, CONARTE e ITCA y presentado obras originales en festivales como el Forum Universal de las culturas de la UNESCO, Festival Internacional CERVANTINO (FIC) y Festival Internacional Tamaulipas (FIT).
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