Hacer, decir
y pensar
Di lo que
piensas, aunque
te tiemble la voz
¿Existen límites para
expresarse?
Soy una fiel creyente y alguien totalmente convencida, de que la libertad de expresión, el decir
lo que piensas y sientes, beneficia a la salud
mental de una persona, demostrando genuinamente su esencia y personalidad.
Pero, ¿Existen límites para expresarse?
Antes de seguir, me gustaría resaltar el hecho de
que “sí” existen límites en el tema de la libertad
de expresión, siendo uno de ellos, el que se refiere a que nuestros derechos terminan donde
comienzan los derechos de los demás; queriendo decir esto, que efectivamente, sí podemos
decir lo que pensamos y sentimos, siempre que
esas palabras, no afecten de manera directa o
indirecta la vida de otras personas.
Es por eso, que se deben saber utilizar técnicas
y herramientas que nos permitan ofrecer una
comunicación asertiva, que logre transmitir la
idea principal de nuestro mensaje y que cumpla
con lo siguiente: Evite la ambigüedad, de claridad a las ideas, refleje respeto, muestre honestidad, cuente con serenidad, evite descontroles
emocionales, proponga soluciones a conflictos
y brinde confianza, autocontrol y empatía.
Eliminando cuestiones de género, considero que
todo ser humano tiene que manifestar pensamientos, emociones y sentimientos asertivos,
que visibilicen situaciones que entran en una
clasificación negativa o positiva, porque también es bueno visibilizar las cosas positivas que
trascienden en cualquier situación.
Actualmente, parte de nuestra sociedad, normaliza conductas que entran dentro del etiquetamiento pasivo–agresivo, que, al pasar
el tiempo, se convierten en nuestro día a día.
Posteriormente, en alguna situación de crisis,
tristemente se convierten en detonantes para
un acontecimiento con final catastrófico.
De las muchas finalidades que existen dentro
de la libertad de expresión, la comunicación
asertiva, acontece el poner límites y el visibilizar
situaciones cómodas o incómodas. Creo firmemente, que una persona tiene el derecho a
ser genuinamente el, en esencia, en personalidad, manifestar lo que le hace sentir bien, agradecer; pero también visibilizar lo que genera
una incomodad o evita una sana convivencia
en su entorno.
Finalizo mencionando que, dentro de la personalidad de cada uno de nosotros, tiene que existir
una coincidencia entre los actos de pensar, decir
y hacer, tres acciones que deben coincidir entre
ellas. Lo que se piensa se dice y luego se hace.
En mi vida, cuando esto no existe, se genera
una desarmonía cognitiva, que en el área de
psicología es llamada: “disonancia cognitiva”.
Priscila Fuentes González Versada en seguridad
pública, criminología, prevención del delito, derechos
humanos, constitucionalidad, gobernabilidad, impartición de justicia y políticas públicas en materia de
seguridad. En su tiempo libre es Profesora, Doctorante y
Pet lover. “Estoy dispuesta a pagar el precio de ser mal
entendida, con tal de vivir una vida de adentro hacia
afuera y no de afuera hacia dentro