Por: Roberto Garza
Fotografía: Jill Steinberg, Cortesía Magos Herrera
MAGOS HERRERA
La voz femenina del jazz
Originaria de la CDMX y actualmente
residente de Nueva York, Magos Herrera es una cantante, compositora y
productora, reconocida internacionalmente por su seductora voz e interpretaciones únicas dentro del ámbito
del jazz, fusionando en múltiples ocasiones ritmos latinoamericanos con
influencias contemporáneas.
A continuación, la también nominada al Grammy y alguien
quien se ha presentado en escenarios tan prestigiosos como el
Carnegie Hall en NYC, el Círculo de Bellas Artes en Madrid, el
Union Chapel en Londres y el Duc des Lombardes en Paris, nos
ofrecerá una interesante charla.
¿Estás ahorita en San Miguel de Allende, en Nueva York o en
la Ciudad de México?
Estoy en San Miguel de Allende y la verdad muy feliz, porque
después de un semestre de mucho trabajo, estoy ahora aquí
también trabajando, pero a un ritmo distinto.
“Poco a
poco he ido,
creciendo y
floreciendo
la idea de
ser una representante del jazz
mexicano”
Mucha gente seguramente se pregunta, ¿quién es Magos
Herrera? Platícanos por favor un poco de tu infancia y
sobre cómo llegaste a ser en lo que te has convertido en
estos momentos, una gran cantante y compositora de jazz.
Muchas gracias Roberto. Pues mira, de manera muy concreta, yo
decidí dedicarme a la música hace ya tres décadas. El próximo
año cumplo 25 años desde mi primer lanzamiento discográfico,
el cual seguramente voy a festejar en grande.
Comencé a cantar y estudiar música en Los Ángeles, cautivándome el jazz, que es un género muy abierto, desde un inicio.
Me identifiqué con esa apertura y también con la idea de usar la
voz como un instrumento. Pero más allá de todo... me gustaba
mucho contar historias.
Estudié en México, después me mudé a Nueva York y he tenido
la oportunidad de realizar muchos discos, muchas giras y muchos
conciertos. Poco a poco ha ido, creciendo y floreciendo la idea
de ser una representante del jazz mexicano.
No me gustan mucho los géneros, la verdad, me gusta más
contar historias, digámoslo así. Y hoy en día, pues tengo la gran
fortuna de poder compartir mi música alrededor del mundo y
de siempre regresar a mi país, que la verdad es de las cosas que
más me gustan, regresar a mi país y compartir la música con
mi gente y mi tierra.
¿Por qué el jazz? ¿Por qué seleccionar ese género musical
muchas veces incomprendido por tanta gente, difícil de
entender, de comunicar?
Primero, porque es un lenguaje muy incluyente, es decir, actualmente, hay artistas de todo el mundo que usan al jazz como
punto de partida en relación a texturas, armonías y propuestas.
Músicos de todo el mundo han incorporado sus propias raíces
en este lenguaje.
El jazz es hoy por hoy, un género mucho más abierto, expansivo y global. Es lo que yo hago y la razón por la que me gusta,
contando con una sofisticación armónica, rítmica y dándome la
oportunidad de incorporar la influencia latinoamericana que yo
tengo. El jazz es un “gran árbol” que permite todo eso y más.
Me considero más una contadora de historias que otra cosa. Es
cierto que fui entrenada como cantante de jazz, que los músicos
con los que toco son jazzistas y que creamos un interplay entre
todos nosotros, pero lo que estamos haciendo, al fin y al cabo,
es contar historias a través de canciones.
¿Qué me dices del jazz-vocal?
Dentro del jazz existe esta vertiente del jazz vocal, que precisamente es lo que yo hago, comunicando el jazz a través de la voz
y a través de estar contando historias.
Lo que ocurre, es que puedo cantar un “Gracias a la Vida”
de Violeta Parra, que está incluida en mi disco, pero con una
rearmonización muy específica.
¿Es cierto que el jazz es un género complejo y difícil de
entender?
Creo que hay una falta de cercanía con este género y que es
necesario desmitificar esa idea de que es complejo y difícil de entender. Debemos trabajar en cómo hacerlo más cercano y
atractivo para la gente.
Mencionas una veta latinoamericana, una propuesta
distinta, ¿cómo describirías tu propuesta musical?
Estaría fundada en hacer un jazz enaltecido, pero con algunas
otras vertientes incluidas. Me encanta la música de cámara y
la música de raíz latinoamericana, desde Brasil y hasta México.
Pero creo que son esas influencias, sobre todo en mis últimos
tres discos más recientes.
El disco que lancé en 2018, fue mi primera aproximación dis
-
cográfica, con el mundo de la música de cámara. Debido a que
mi timbre vocal es muy parecido al de un chelo, tenía mucha
curiosidad en hacer el experimento, razón por la que grabé con
el cuarteto de cuerdas Brooklyn Rider, un cuarteto increíble con
el cual realicé giras por tres años.
Has mencionado sobre tu necesidad de contar historias,
pero ¿son historias tuyas? ¿historias de la gente? ¿del
pueblo mexicano?, platícanos por favor un poco sobre qué
historias son las que cuentas a través de tus canciones.
Son historias del corazón humano, historias de nuestra humanidad. Por ejemplo, mi disco Aire, que se gestó durante la
pandemia y que lancé el año pasado. Esa producción está llena
de gratitud y habla de esas cosas invisibles que nos hacen seres
humanos, hermanándonos a todos.
Entonces, las historias que cuento en ese disco en particular,
fueron seleccionadas para dar gracias a la vida y hablar de gratitud.
“Mi producción “Aire”
está llena
de gratitud
y habla de
esas cosas
invisibles
que nos hacen seres
humanos”
¿Qué importancia han traído las colaboraciones con otros
grandes músicos para crecer tu propuesta musical?
Me encanta tu pregunta porque las colaboraciones han sido cruciales. Para mí, la colaboración es uno de los grandes ejercicios
de crecimiento, ya que te obliga a salirte de tu zona de confort,
de tu propia narrativa y de una forma de hacer las cosas.
Todas mis colaboraciones, siempre las he realizado con artistas
que admiro muchísimo y que de alguna forma traen una nueva
luz a cómo entiendo las cosas. Para mí es fundamental colaborar,
por ejemplo, cuando grabé con Brooklyn Rider, que sin duda fue
una de las experiencias más entrañables que he tenido dentro
de la música. Gracias a ellos conocí a The Nights, orquesta con
la que grabé mi disco Aire.
La colaboración es una gran herramienta de crecimiento.
Recuerdo que en alguna ocasión le mencionaron a Sting: “Tú eres
grandioso y sabes todo”, a lo que Sting respondió: “No, yo no sé
todo, yo sé mis canciones, pero sé muy bien de quién rodearme
para comunicarlas”.
Y esos encuentros, esas colaboraciones con grandes
músicos, ¿cómo son?
Las colaboraciones con los grandes se dan de una manera muy
eficiente, ya que el tiempo es dinero y el mundo está muy ocupado. No ocurre eso de “vamos a juntarnos a ensayar 10 veces
antes de entrar al estudio”.
En el proceso de hacer los arreglos musicales, yo sí me tomo
mi tiempo, me gusta involucrarme en el proceso creativo, sin
embargo, una vez que están la visión definida y las partituras listas, mando estas últimas a la orquesta o cuarteto, para
ensayarse una sola vez y entrar después al estudio para grabar.
¿Qué harías tu para aumentar el consumo del jazz en
México? ¿qué acciones puntuales realizarías?
Tú deberías de ser secretario de Cultura (risas). Esas son las
preguntas que debemos hacernos, los grandes retos que tenemos.
Para mí todo tiene que ver con la educación. Hay que entender que, por ejemplo, yo no fui criada con música clásica, pero
mi sensibilidad ha crecido enormemente, por trabajar con ese
tipo de música. No vengo de ahí, sin embargo, puedo hacerlo.
Cualquier expresión artística te otorga una experiencia que
puede ser de diferentes niveles. Como conocedor, puedes tener
una experiencia muy sensorial, muy emocional, es decir, una
pintura te puede provocar ira, pasión, paz o simplemente conectarte con algo.
“Actualmente hay
artistas
de todo el
mundo que
usan al jazz
como punto
de partida
en relación
a texturas,
armonías
y propuestas”
¿Lo mismo sucede con la música?
Exactamente, lo mismo sucede con la música. Puedes no
conocer el jazz e ir y ver una gran ejecución que te provoque
emoción.
¿Cómo aprender y entender que el arte o cualquier
expresión artística es de todos, y que a todos nos conecta
con diferentes fibras de nuestra percepción emocional?
Creo que tanto el jazz como cualquier otra expresión artística
en México, surge con la educación. Si nosotros en la escuela
tuviéramos clase de música o pintura desde chiquitos, entonces,
todo sería diferente. La educación desmitifica esta distancia
con el arte, volviéndola una cosa más lúdica.
Después de tu presentación en Monterrey en junio pasado,
te presentaste en la Ciudad de México en el Festival Jazz
MX, donde fueron solo bandas de jazz mexicanas. Gran
iniciativa, ¿No crees?
Sin duda un gran esfuerzo el que están haciendo los músicos
nacionales, para organizarse, fortalecerse, estimularse y generar
más discos. Un esfuerzo que tiene mucho que ver con la oferta
y la demanda, al igual que con el cómo los medios lo plantean.
No es lo mismo hacer una entrevista como la que estamos
haciendo ahora, en la que tus preguntas son sumamente luminosas (dan luminosidad al género jazz), a que si fuera una entrevista
que generará todavía más distanciamiento con esta maravillosa
expresión artística.
“El jazz es
hoy por hoy,
un género
mucho más
abierto, expansivo y
global”
Sin embargo, ¿todo empieza con la educación?
Totalmente, porque si las nuevas generaciones son músicos o
aprecian la música, ellos van a demandar tener más cercanía
con ella. Tendríamos más gente que la entienda y que quisiera
aproximarse a ella.
Generalmente la gente se acerca más a lo que entiende, y como
dices, una educación a una temprana edad haría la diferencia.
La gente no se acerca al jazz, no porque no le guste, sino porque
no lo conoce, ahuyentando ese desconocimiento a la gente.
Eres una mujer que siempre se ha distinguido por apoyar
diferentes causas sociales. Platícanos un poco más sobre ese
perfil tuyo dentro de la música.
Para mí es muy importante no salirme de mi vértice, que es
la música y a través de ese espacio hacer todas estas iniciativas
que bien mencionas.
Me invitaron hace años a ser vocera de ONU Mujeres para
todo lo relacionado con la violencia de género y procuración o
promoción de la igualdad de género. Por supuesto que dije que
sí, porque es algo necesario, porque todas las mujeres tenemos
una historia que contar y porque es algo que a través de la imagen
pública puede hacer resonar.
Pero todo eso lo hago a través de la música, es decir, grabo
un disco para apoyar la campaña HeForShe de ONU Mujeres.
Te comento también que acabo de dar un concierto en el corporativo de las Naciones Unidas, como parte de la conferencia
más importante que define la agenda de los derechos humanos.
¿Consideras a la música como un agente transformador?
Precisamente en el evento anterior, pusieron a la música en el
centro de la conversación, como un agente transformador.
También doy giras y durante las mismas, hacemos pláticas en
universidades con las nuevas generaciones, para platicar sobre
cómo la música puede desarrollar a la persona. Hacemos preguntas como: ¿Qué esperas tú para tu desarrollo? Y tratamos
de contestarlas a través de la música.
La verdad es que es un honor y un privilegio poder hacerlo,
porque todas las mujeres tenemos algo que queremos cambiar para vivir en un mundo mejor. Todavía tenemos mucho
por hacer.
“A través de
la educación, debemos trabajar en cómo
hacer al jazz
más cercano y atractivo para la
gente”
¿Y mejor si es a través de la música? ¿cierto?
Y particularmente si es a través del jazz, que se pueda comunicar
todo eso, ya que el jazz tiene esa característica, de ser un género
bastante neutral en el sentido de que todos lo pueden disfrutar,
reflexionar y vivir de diferentes formas.