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ROSSY LIMA | Haz lo que tu quieras, pero hazlo bien | EDUI TIJERINA | Julio 2024

Por: Edui Tijerina Chapa
Fotografía: Cortesía Rossy Lima



ROSSY LIMA
Haz lo que tu quieras, pero hazlo bien

Recientemente tuve la oportunidad de participar en el Festival de Cine Latinoamericano 2024, en su versión con sede en Corpus Christi, Texas. En este evento, conocí a quien fungió como moderadora de uno de los conversatorios y que, como a todos los asistentes, me dejó gratamente sorprendido por su enorme sensibilidad, capacidad de entrevistadora y sentido del ritmo para llevar el encuentro de ponentes y público.

Ella es originaria de Tuxpan, Veracruz, radicada en Texas, Estados Unidos. Se trata de una destacada escritora, académica y traductora, con un historial sobresaliente de logros en sus respectivos campos. Entre sus publicaciones están tres colecciones de poesía y dos libros infantiles. Ha obtenido reconocimiento y aclamación internacional, con participaciones en prestigiosas publicaciones académicas, revistas y antologías en más de una docena de países, en varios idiomas. También es la fundadora de Jade Publishing y Directora Ejecutiva de Latino Book Review.

Su impresionante lista de reconocimientos incluye premios como Corpus Christi Under 40 por Young Professionals of the Coastal Bend (Corpus Christi, TX, 2023), el Spirit of MLK Exemplary Award otorgado por la Islander Cultural Alliance por su trabajo en equidad, diversidad e inclusión (Texas A&M UniversityCorpus Christi, 2023), el Poet of the Year Award otorgado por el The Americas Poetry Festival of New York (NY, 2018), el Premio Internazionale di Poesia La Finestra Eterea (Milán, Italia, 2017), el International Latino Book Award (EE. UU., 2016), el Premio Orgullo Fronterizo Mexicano otorgado por el Instituto de Mexicanos en el Exterior por su destacada carrera como escritora y académica (EE. UU., 2016), el Premio Internazionale di Poesia Altino (Venecia, Italia, 2015) y el Premio Gabriela Mistral otorgado por la Sociedad Nacional Honoraria Hispánica por su trabajo con la comunidad hispana (EE. UU., 2010), entre otros.

Se trata de la Doctora Rossy Evelin Lima (PhD)

¿Te parece, Rossy, si comenzamos platicando sobre tu infancia y el origen de tu afán por contar historias?

Mi infancia estuvo marcada por un ambiente familiar que fomentaba la imaginación. Recuerdo que mis primos y yo nos despertábamos muy animados para ir a despertar a mi abuelo, quien fue una fuente viva de historias. Esas historias fueron columna vertebral en mi ímpetu creativo. Mi abuelo Manuel, padre de mi madre, pescador y lanchero, nos entretenía por horas contándonos sobre el diablo del mar, el cheneque, el perro negro. Con estas historias mi espíritu siempre encontró una casa en donde se podía soñar. 

Mostrando algunos de sus libros.

¿De dónde viene tu orientación hacia la poesía?

Quien me enseñó sobre la poesía y la literatura fue mi madre, probablemente heredando esa vena de mi abuelo. Con ella recuerdo estar sentada en el desayunador mientras ella cocinaba. Entre nuestras pláticas me recitaba poemas aprendidos de memoria. Yo conocí a Becker y a Lorca de los labios de mi madre. “Mira esta calabacita, verde que te quiero verde…” y empezaba a recitar el poema. Mi madre viste la cotidianidad con telas de poesía, y es de esperarse ya que su oficio por muchos años fue la costura. Yo llegué a la poesía como alguien que creció comiendo con ella, con una familiaridad humilde, usándola para nutrir mi sustento. 

Sin duda, la mejor guía, el mejor cimiento. ¿Cómo recuerdas la casa de tu niñez?

Mi casa no fue una llena de libros, quizá porque el valor que han tenido las letras viene de la oralidad. Mis primeras lecturas fueron de una libreta que tenía mi mamá, en donde escribía poemas e historias que se encontraba en revistas o lugares de paso. De la pluma de mi mamá leí mi primer poema de Salvador Diaz Mirón, “A Gloria”, y el poema de Amado Nervo, “Si una espina me hiere”.  

¿Qué edad tenías entonces?

Tenía yo ocho años, y dedicaba mis tardes a memorizar estos poemas para “corresponder” a las conversaciones de mi mamá. Pero no fue hasta que emigré a Estados Unidos, alrededor de los trece años, que comprendí el valor de la poesía como vehículo de la esperanza. 

Llegaste muy joven a los Estados Unidos. ¿Cómo enfrentaste el choque cultural?

Llegué a este país con el corazón lleno de nostalgia, una melancolía agria que me aisló de mi entorno. Todo me dolía, la ausencia de los míos, la frialdad del nuevo idioma, sentir que nadie sabía por lo que estaba pasando. Como ya era costumbre escribir, lo seguí haciendo. 

¿Te sirvió como desahogo, como catarsis?

Sí. Mi mamá me ha contado que ella leía mis poemas con preocupación, y que lo único que la calmaba era la confianza de saber que por lo menos podía expresar cómo me sentía. No fue hasta que rompí mi propia burbuja y compartí mis “escritos” con mi mejor amiga, que supe lo que era sanar y conectar a través de la poesía. Desde entonces, es para mí una necesidad continuar escribiendo y una responsabilidad compartirlo con otros. 

Entiendo, entonces, que tuviste el apoyo de tu familia para seguir este camino. ¿Cierto?

Soy tremendamente afortunada de que mi mamá, una mujer inmigrante y trabajadora, no respondiera al cliché de “Estudia algo que te deje dinero”. Su lema siempre ha sido, “Haz lo que tú quieras hacer, pero hazlo bien, sé la mejor haciéndolo”. 

“Mi infancia estuvo marcada por un ambiente familiar que fomentaba la imaginación”

¿Qué tanto te ha apoyado y guiado ese consejo?

Con este constante recordatorio he guiado mi carrera, tanto en la poesía como en lo académico y profesional. 

Habrás sorteado muchos obstáculos teniendo ese lema en tu memoria.

A los dieciocho años, cuando compartí mis poemas por primera vez en un congreso de escritura creativa y un escritor veterano me dio una crítica dura y aguda, mi mamá sujetó mis manos mientras lloraba y me dijo, “¿Qué sabe esa gente? El próximo año irás a ese congreso de nuevo y le mostrarás a todos lo buena que eres”. Así fue, al siguiente año, me sobrepuse a mis inseguridades y volví a asistir. Tomó otros dos años para que este escritor veterano elogiara públicamente mi poesía, y lo comparto no porque sea importante tener la validación de otras personas, sino porque para mí, el mayor obstáculo fue tener la seguridad para seguir adelante con mi voz.

Rossy Lima durante una de sus ponencias


Cuéntame de tu formación académica.

Empecé mi carrera enfocada en la literatura latinoamericana y la psicología. Inicié mi maestría con este enfoque también, sin embargo, tuve la suerte de tomar una clase de políticas del lenguaje con el Dr. Glenn Martínez la cual cambió mi rumbo. En esta clase descubrí que las realidades que la comunidad inmigrante y de ascendencia inmigrante son fenómenos cuantificables y que, con nuestro estudio, podemos traer luz a soluciones que tendrán un impacto positivo en éstas.

Para mí, la lingüística es un campo emocionante, y fue por esto por lo que decidí hacer el doctorado en lingüística, una decisión que me ha llenado de satisfacciones. El estudio del lenguaje también me abrió las puertas a la traducción. Podría parecer que mi carrera poética y mi carrera académica son equidistantes, pero para mí son complementarias. En la lingüística encuentro la poesía del movimiento social por la justicia del lenguaje en este país.

¿Cómo te sientes con la responsabilidad social que tienes como autora?  

Trato de siempre estar consciente de mi responsabilidad social, no busco separar mi poesía de esta realidad. Me identifico como una escritora inmigrante y lo que esto implica es ser un canal para elucidar la experiencia multifacética y calidoscópica que vivimos. Temas como el acento extranjero al hablar inglés, o como todas las formas en las que los inmigrantes extrañamos nuestro terruño, son piezas de valor histórico, son la bitácora del viaje hacia nuestro propio encuentro. 

Me siento honrada de poder sumar mi voz al coro de poetas como Lucha Corpi, Alurista, Carlos Aguasaco, Kianny Antigua, Mirian Maldonado y tantas voces más que viven en el espacio liminal que Gloria Anzaldúa llamó Nepantla, el espacio en medio, ni de aquí ni de allá.

A propósito, ¿Quiénes han sido tus principales mentores? ¿Qué consejos atesoras más?

Mi carrera ha estado llena de mentores, hasta el día de hoy. Recuerdo, por ejemplo, al Dr. Héctor Romero, profesor y escritor cubano del exilio, que me decía que era mucho más fácil encontrar diferencias que similitudes, pero que eran las similitudes las que nos hacían crecer. Cuando el Dr. Romero me estaba asesorando sobre un ensayo de escritura inmigrante y de exilio me dijo “Las similitudes te harán más grande, porque te conectan, te unen a espacios en donde no estabas antes.”  

Otra querida mentora para mí es la escritora dominicana María Palitachi. Atesoro el recuerdo de estar sentadas viendo el atardecer frente a su mar, entre nuestra plática me dijo, “Ahora yo vivo por esto [mirando al sol despidiéndose]. Hay que vivir así, hay que luchar por vivir así.”

Me gusta mucho aprender de las personas, aprender sobre cómo llegaron al lugar en donde están, sobre lo que los llena, disfruto aprender sobre sus motivaciones y experiencias. De esta forma, cada persona para mí es un mapa, algunos de nuestros caminos se cruzan, algunos muestran ríos de posibilidades. En cualquiera de los casos, cada “mapa” informa mi propio camino. 

¿Qué consejos les das a tus colegas y/o discípulos?

Los consejos que puedo dar cambian dependiendo del momento en el que me encuentre. Por ejemplo, en este momento de mi vida mi consejo es encontrar la manera de servir a los demás. Al encontrar la manera de servir a los demás descubrimos una forma auténtica de amar lo que somos. He descubierto que vivir al servicio de otros crea un vínculo incorruptible con el que puedes ser totalmente tú.

¿Cuál ha sido tu mayor reto profesional?

Mi mayor reto profesional ha sido encontrar un balance entre mi carrera como escritora y mi carrera como académica. Encontrar un balance también en mis múltiples proyectos. Al ser una persona neurodiversa/neurodivergente, diagnosticada con TDA, me cuesta mucho trabajo darles continuidad a los proyectos. 


¿Qué has hecho para sobrellevar eso?

He tenido que crear muchos “sistemas” para poder tener el éxito que deseo en cada ámbito. Mi cerebro siempre corre de regreso hacia la poesía. Cuando tenía que escribir mi disertación doctoral, por ejemplo, brotaban poemas a borbotones cada que mi mente buscaba enfocarse en el análisis de datos, no porque los datos no fueran importantes, sino porque al haberlos recogido yo misma, mi mente no encontraba novedad en ello.

Dentro de las estrategias que utilizo para hacer esto posible es tener tiempos delimitados para llevar a cabo tareas, y que estos tiempos sean cortos. Después de cada tarea repetitiva, agrego un espacio de “novedad” que funciona como mi recompensa. Estos espacios de novedad pueden ser tan simples como leer por placer, observar la naturaleza, o aprenderme un nuevo poema o canción. También he creado dos herramientas de apoyo para personas neurodiversas que me han ayudado mucho y he compartido con esta comunidad, la agenda Dr. Lima’s Planner for Neurodiverse People.

“El mayor obstáculo fue tener la seguridad para seguir adelante con mi voz”

¿De esas herramientas estableces las bases de tu proceso creativo? ¿O cuáles son tus detonantes?

La observación y la espiritualidad son la base de mi proceso creativo. Vivo muy intensamente todo lo que observo. Las personas allegadas a mí saben que, si veo una planta, una textura, y patrón de luz reflejado en el asfalto, me voy a detener en seco y voy a tratar de grabarlo en mi mente. Así surge mi poesía, mi mente viaja a visitar esos instantes convertidos en imágenes y regresa con frases que yo tejo para convertir en un poema.  

En el poema “Aguacamino”, la imagen que dio génesis al poema fue “que la casa abandonada en el sur nunca apague su antorcha, desde esta nueva tierra puedo ver el humo de la nostalgia, el aguacamino…”

La espiritualidad forma parte de este proceso desde mis prácticas panteístas. Nuestra madre cósmica está en todo, y nosotros somos parte de ese todo. Esta visión me permite no solo una observación “consumidora”, sino una búsqueda contemplativa de mi lugar en la tierra. Es por medio de esta contemplación y cuestionamiento que mi proceso creativo tiene como piedra angular la memoria. Así se mezcla el momento en el que sentí en mis brazos extendidos la sombra de un ave volando a las dos de la tarde en “Que los cilindros que se alzan como una llaga en la frontera/ sean la zampoña que alaba al cóndor/ y si se ha olvidado al cóndor/ que mis alas sean la sombra que acaricia las dos patrias.”

¿Cuáles son las principales variables que consideras al prepararte para iniciar una nueva obra poética / literaria? 

Cada nueva obra poética trae su propio encanto. Yo trato de adaptarme a lo que la obra necesita. En muchos casos esta preparación no aparece en la creación inicial al escribir los poemas. Para los tres poemarios que he publicado hasta hoy el proceso fue de selección y edición, los poemas ya estaban ahí. La revisión implica asegurarme de que la voz narrativa sea uniforme a lo largo del poemario y organizar los poemas para que haya una continuidad. Después de tener el manuscrito, busco a una editora o editor que revisen cuestiones de corrección de estilo y pido retroalimentación de escritoras amigas allegadas.

En el caso del manuscrito que he terminado recientemente, el proceso fue distinto ya que es un poemario a mi abuelo, fallecido en la distancia. Este poemario sigue un proceso de duelo y de dialogo al que no me había enfrentado antes. Los poemas también estaban ahí, pero rezagados bajo la tristeza de las palabras no dichas. Tuve que sacar cada poema con mucho cuidado para que no se desquebrajara mi corazón ya cuarteado por la realización de una ausencia definitiva.

¿Crees que existe la inspiración o es un tema de talento combinado con disciplina?

Creo que la inspiración es un ejercicio diario, un estado mental que debe de buscarse y cultivarse. La inspiración para mí sí existe, y es lo que el Tao llama Wu Wei, es vivir el presente con alevosía y suavidad. Creo que el talento es la capacidad de reflexionar sobre tu arte, la objetividad para decidir si, en mi caso, un poema fue escrito para compartir o para guardarlo. El talento para mí también es la disciplina, no existe uno sin el otro. Si lo pensamos en términos de una persona que corta madera, el corte más preciso lo dará quien haya pasado su vida practicando cómo hacerlo. Ahora, es cierto, también, que a veces la “inspiración” llega de golpe y sin avisar. 

Rossy Lima participando en el Black History Kickoff.

¿Cómo es eso de que “la inspiración llega de golpe y sin avisar”?

En estos casos la inspiración es la euforia que nos mueve hacia la acción, sea escribir, pintar, crear. En estos casos debemos de obedecer, abandonarlo todo por seguir este hálito. Este tipo de inspiración es una energía similar a la magia de todos los comienzos. 

¿Cuál es tu tema preferido, el consentido?

Mi tema preferido para leer y para escribir es la naturaleza. Siento que todo puede explorarse a través de ésta. Considero que el aspecto telúrico de mi poesía permite una apreciación atemporal y orgánica con la que puedo abordar temas como la experiencia inmigrante con imágenes vivas y punzantes. Por ejemplo, en el poema “La Frontera”, “No nos has ofrecido agua desde que llegamos/ vamos sobreviviendo como plantas mudas, desérticas/ aprendimos a quitarnos la sed/ con el rocío de la esperanza.” 

¿Y el género que más se te dificulta? ¿Por qué?

No me he aventurado al género de la novela o la dramaturgia. Me imagino que son géneros que se me dificultarían porque necesitan un estudio minucioso de personajes, y una construcción de espacios y atmosferas. Escribir una novela está dentro de mis proyectos a futuro.

De tus proyectos, ¿hay alguno que te arrepientas de haber hecho?

Tengo la fortuna de no haberme arrepentido de los proyectos que he llevado a cabo, ya sea creativos, académicos o comunitarios. Pero sí me arrepiento mucho de lo que no hice por creer que todavía tenía tiempo. El ritmo acelerado de la vida estadounidense, enfocado en la producción, me hizo creer que en un futuro cercano tendría tiempo de crear algo con mi abuelo, compositor de corridos y la fuerza creativa que nutrió mis aspiraciones. Mi abuelo falleció y lo único que me quedó fue un lacrimoso recuento de las conversaciones que no tuvimos.

“La inspiración es un ejercicio diario, un estado mental que debe de buscarse y cultivarse”

¿Y el que te hace sentir más orgullosa?

El proyecto que me hace sentir más orgullosa es mi editorial Jade Publishing, en la que publicamos libros a escritores inmigrantes, caribeños y de las naciones originarias. Estos libros son bilingües, muchos de ellos en español y una lengua originaria. Esta editorial ha publicado libros que de otra manera no habrían llegado a las manos de nuestros lectores. Somos una editorial pequeña, pero creo fielmente que la publicación de estos libros ha dejado una huella viva en este país. 

De no ser autora, ¿qué serías? ¿En qué otras áreas te desempeñas?

Disfruto enormemente el ser traductora, que para mí también tiene un aspecto altamente creativo. Me considero una académica interdisciplinaria, y dentro de este trabajo, uno los estudios lingüísticos con la traducción, la pedagogía y la escritura creativa. De no haber tenido la oportunidad de ser escritora o académica, me hubiera gustado ser botánica para trabajar en la documentación de plantas. Ataría este estudio a la documentación de cómo las culturas han usado las plantas para obtener diversos beneficios.

¿Cómo es el espacio de trabajo /atmósfera ideal para quien hace poesía? ¿O es indistinto y se trabaja donde sea?

Creo que el espacio ideal no existe para mí, pero el momento ideal sí. Me gusta escribir entre el bullicio de una cafetería o el silencio absoluto de mi hogar a la una de la mañana. Igual escribo en el estacionamiento antes de ir a comprar comida que frente al mar. Pero no me gusta desperdiciar momentos. Éstos nunca vuelven.


¿La poesía te encuentra a ti o tú encuentras la poesía?  

Considero que es una danza. En ocasiones hay poemas que se asoman, que van construyendo sus castillos en mi mente hasta que los escribo. Otras veces busco el poema como quien jala el hilo de un telar. Me gusta pensar que hay reciprocidad, nos encontramos. 

¿Qué perfiles de lectores son tus objetivos?

A lo largo de mis veintidós años de carrera como escritora he encontrado a lectores de todas las edades y trasfondos culturales, así que no tengo a un lector objetivo. ¡Y qué suerte! Me causaría algo de estrés tener en mente a mi “lector” al momento de escribir, conociéndome, personificaría a este lector imaginario y pensaría en su reacción cada que escribiera un poema, censurándome o escribiendo sobre un tema pensando en que le gustaría al “lector”. Con solo pensarlo me imagino a mi “lector” como un Augusto Pérez en la novela de “Niebla” de Unamuno, cuestionándome su papel dentro de mi obra. Pero dejando a un lado mi imaginación, creo que la perspectiva de no tener un perfil o perfiles de lectores en mente viene de ver a la poesía como un instrumento de conexión orgánica; la poesía que escribo no es mía ni de un lector, simplemente es, y está ahí para quien desee encontrarse en ella. 

Sobre tus libros infantiles, ¿qué temas abordas y con qué fines?

En la escritura infantil abordo temas de identidad cultural.

En Estados Unidos hay una fuerte necesidad de literatura auténtica, historias que reflejen las realidades culturales y generacionales. El fin de abordar estos temas es llenar ese vacío. Con la literatura infantil vamos arando la tierra para sembrar la semilla de un futuro lector. Si los niños y niñas no se ven reflejados en las historias, crearan una visión aislada de su identidad. Si no se encuentran en los libros, los libros serán siempre un objeto foráneo. Los inmigrantes muchas veces llegamos con un objetivo claro, aprovechar las oportunidades, trabajar duro y sacar adelante a nuestra familia. En muchos casos este trabajo duro significa que otras cosas se pondrán en pausa, como buscar literatura que responda a la realidad cultural de ese núcleo familiar, y esto causa que las nuevas generaciones enfrenten una desconexión con sus raíces y una pérdida de identidad cultural en su desarrollo.

Hablemos de tus talleres, conferencias y charlas. ¿En qué consisten, cuáles son los objetivos, a quiénes van dirigidas?

He impartido talleres desde el 2010, como un esfuerzo por mostrarle a mi comunidad que la escritura creativa puede empoderarlos. 

Me gusta mucho ver cómo las y los participantes utilizan sus experiencias para crear obras llenas de sentimiento y valor. La poesía tiene un espacio privilegiado en el imaginario colectivo, y muchas veces este espacio crea una barrera de inseguridad. Me gusta tener a personas en mi taller que digan “Yo no puedo escribir poesía” para mostrarles que sí pueden y ver sus rostros de sorpresa ante su obra, recién nacida.

Mi objetivo en estos talleres de escritura es crear herramientas pedagógicas para que las y los participantes se enfoquen en qué quieren decir más que en cómo van a decirlo. Un tema recurrente en mis talleres es la poesía en Náhuatl.

Al estudiar la poesía en Náhuatl encontré muchas estrategias que pueden ser aplicadas para crear nuevas obras, y temas con los que los participantes conectan de inmediato. Tal es el caso del Yaocuicatl, canto del guerrero, con el que los participantes en mis talleres encuentran las herramientas literarias para hablar de sus batallas. 

En mis entrenamientos abordo el uso de recursos/materiales auténticos para el avance de los principios de diversidad, equidad e inclusión. En las conferencias, en su mayoría académicas, presento mis investigaciones en torno a la justicia del lenguaje, el uso de la escritura creativa para la enseñanza del español como lengua de herencia, entre otros.

Cada una de estas presentaciones tienen públicos distintos, desde mi comunidad local, invitaciones como oradora principal en universidades, hasta círculos académicos. 

Latino Book Reviews.


Profundicemos un poco en Jade Publishing...

Jade Publishing es una editorial independiente que tiene como enfoque la publicación de libros por escritores latinoamericanos y de las naciones originarias. Empezamos este proyecto en el 2015, como una respuesta a la falta de libros para niños que reflejara la diversidad de identidades. Este proyecto creció para incluir libros para jóvenes adultos y para adultos que buscan literatura en español, inglés y lenguas originarias.  

“Vivir con miedo no es un ejercicio sustentable, así que he construido espacios en donde puedo sentirme segura”

¿Y qué es Latino Book Review?

Latino Book Review es una plataforma multimedios que da visibilidad a los escritores latinoamericanos en Estados Unidos, principalmente. Esta plataforma fue fundada por mi esposo, Gerald Padilla, y ahora nuestro equipo comprende a seis personas y más de diez reseñadores de libros que comparten nuestro objetivo.  

Algo que empezó en el 2016 con solamente una página de internet en donde reseñábamos libros escritos en inglés o en español, ha evolucionado a una revista impresa interdisciplinaria y un podcast con cuatro temporadas.

Hemos entrevistado a escritores como Isabel Allende, Sandra Cisneros y Julia Álvarez, a la par de escritores que están empezando su carrera. 

Nuestra plataforma en línea ahora cuenta con bases de datos y artículos sobre temas históricos y de temas académicos. Además, universidades como MIT, Harvard y John Hopkins entre otras, han adquirido subscripciones institucionales, lo que significa que nuestra revista se encuentra de forma gratuita para estudiantes y profesorado en estas instituciones. 

¿Te ha representado algún problema moverte como autora y docente, siendo migrante?

El principio de mi carrera como escritora se vio marcada por la falta de movilidad debido a mi realidad como inmigrante indocumentada. Vivir en una ciudad fronteriza significó el no poder viajar más de 70 millas hacia el norte debido a los retenes de seguridad instalados en el área. Si bien esto constituyó una barrera que parecía insuperable, me abrió la oportunidad de organizar un festival internacional por tres años, FEIPOL (Festival Internacional de Poesía Latinoamericana), con el cual pude traer a escritores que quería conocer como Lucha Corpi, Saul Ibargoyen, Cristina Rivera Garza, Jorge Miguel Cocom Pech, Antonieta Villamil, Jorge Galán, entre muchos otros. 

¿Cuáles han sido tus mayores aprendizajes, retos y logros como escritora indocumentada?

Uno de los mayores retos de haber sido una escritora indocumentada por la mayor parte de mi carrera fue el no poder sentirme como parte de una comunidad. El no poder viajar a festivales de poesía, o presentar mis libros en lugares a donde me invitaban, me causaba un enorme dolor.

Esta realidad me enseñó a tener paciencia y a crear espacios similares a los que yo ansiaba pertenecer.

He aprendido que vivir con miedo no es un ejercicio sustentable, así que he construido espacios en donde puedo sentirme segura, teniendo confianza en mis capacidades y enfocándome en lo que sí puedo controlar. Tras haber recibido DACA (Differed Action for Childhood Arrivals- Acción diferida para los llegados en la infancia), tuve la oportunidad de conocer a un sinnúmero de individuos DACA que están haciendo grandes cosas por nuestro país, como Cindy Nava, la primera DACA en recibir un nombramiento en el gabinete de la Casa Blanca.

Considero que mi mayor logro como escritora indocumentada fue ser galardonada como poeta del año por el Americas Poetry Festival. Este galardón incluye un ladrillo con mi nombre en el jardín del poeta en la casa del escritor estadounidense Walt Whitman, que ahora sirve como un museo. Este premio significa mucho para mí debido a que mi futuro en ese momento era totalmente incierto, y al recibirlo pensé, “si me voy, quizá nadie se dé cuenta de que ya no estoy, pero por lo menos este ladrillo dará testimonio de que estuve aquí”.

¿Cómo puedes, desde tu trinchera, luchar contra los estereotipos sobre los migrantes latinos?

Luchar en contra de los estereotipos me ha llevado a hablar públicamente sobre mi realidad como escritora indocumentada en la plataforma TedX y en el documental Waking Dream, por Ination Media. Mi historia y mi lucha apareció en cadena nacional a través del canal PBS. Abordo esta misión de la misma forma en la que abordo la escritura creativa, desde un lugar de honestidad y humildad. Lucho en contra de los estereotipos hacia los inmigrantes presentando mi historia como una narrativa de primera mano.

¿Y contra estereotipos de género?

Una pensaría que teniendo un doctorado, publicaciones y premios evitaría o disminuiría los estereotipos de género y generacionales, pero lamentablemente no ha sido así. Lo que trato de hacer es mantenerme al día en cuanto a mi preparación profesional, lo que me ayuda a enfrentar estos estereotipos con seguridad, pero los estereotipos no responden a valores externos. Lo que espero que sí funcione es la formación que imparto en mis clases.  

Dentro de mi práctica docente y mis entrenamientos sobre diversidad, equidad e inclusión, hablo sobre los estereotipos y cómo podemos “deshacernos” del impacto negativo que tienen en la sociedad. No espero que mis estudiantes erradiquen los estereotipos, incluso aquellos que ellos puedan tener, sino que puedan identificarlos desde un punto de vista informado para que sus decisiones tengan una base analítica y objetiva. También los preparo para que puedan abordar una situación en donde se enfrenten con un estereotipo, lo que muchas veces es difícil si no tenemos las herramientas retóricas para hacerlo.

¿Cómo le dices a alguien que su comentario perpetúa un estereotipo negativo sobre una persona o comunidad? Abriendo caminos para el diálogo, invitando a la reflexión, haciendo preguntas sobre los valores que son importantes para esa persona, por ejemplo.

Pasemos a tu tarea de informar y formar, de llamar a la toma de conciencia y buscar que quienes se dedican al terreno de las letras, en particular, y todos nosotros, en general, podamos vivir libres de actos discriminatorios…  

Debemos de invertir en la educación, una que esté enfocada en el pensamiento crítico y no en la memorización de datos o normas. Pasar de decir, la discriminación es un acto negativo, a establecer un paradigma que nos permita reflexionar sobre nuestra visión de lo que es discriminatorio. En mis entrenamientos, lo más común es encontrar personas con buenas intenciones que ya están llevando a cabo acciones en contra de la discriminación, pero que no piensan que la falta de representación (género, raza, generación) revela un sesgo que también es discriminatorio.

Hay muchos motores de discriminación: por raza, por género, preferencia sexual, religión, situación económica, nacionalidad, en fin. ¿Cuál o cuáles son las que más nos afectan a los latinoamericanos que vivimos en Estados Unidos?

En mi opinión, dentro de la comunidad latinoamericana en Estados Unidos debemos de trabajar para erradicar los actos discriminatorios basados en género y preferencia sexual principalmente.

Venimos arrastrando una conciencia contextualizada desde el “machismo” que encontró su par en este nuevo país que también perpetúa prácticas machistas. Esto nos afecta internamente y no nos permite avanzar como sociedad.

Por otro lado, como latinoamericanos, recibimos todo tipo de discriminación, en la que yo me enfoco es la discriminación lingüística. Muchos inmigrantes creemos que este tipo de discriminación es normal, que llegar a un nuevo país significa tener que aprender el idioma nacional y que el gobierno no tiene la responsabilidad de ofrecer información importante en nuestro idioma. El primer punto es cierto, es importante aprender el idioma nacional para poder disfrutar de movilidad social. El segundo punto es falso, el artículo sexto constitucional señala que ninguna persona debe de ser discriminada en base a su género, religión, orientación sexual o nacionalidad. El aspecto de nacionalidad cubre el lenguaje. 

Todas las instituciones que reciban fondos federales, por ley deben de ofrecer sus servicios en un idioma que las personas inmigrantes puedan entender. Este es nuestro derecho y pocas personas lo saben. Esta es otra razón por la que debemos de invertir en la educación, para poder tener recursos que nos permitan tener opiniones informadas y de esta manera contrarrestar acciones discriminatorias.

Rossy Lima en los Spirit of MLK Exemplary Awards


¿Cómo se da, dónde está el foco y qué podemos hacer para que esto deje de afectar tanto a nuestros talentos?

El español tiene una larga historia en este país, una batalla campal que ha creado leyes para erradicar el español de nuestras comunidades. El primer día del término presidencial de Donald Trump, la página oficial de la Casa Blanca deshabilitó la opción “en español”. Esta lucha continuará porque el lenguaje es un obstáculo para la asimilación. Movimientos estadounidenses como English Only seguirán buscando cancelar espacios para la institucionalización de un lenguaje hablado por más de 42 millones de personas en este país. ¿Cómo pueden florecer las artes en español en una atmósfera anti-español? Lo único que he visto funcionar es la creación y mantenimiento de espacios en donde nuestra lengua se levante como un estandarte de unidad. Fomentar el lenguaje como parte de nuestra identidad y usarlo activamente en pro de nuestros valores.  

Hay organizaciones que lo están haciendo de manera magistral, como la UNAM San Antonio, con la enfocada iniciativa de Alfredo Ávalos, Seattle Escribe, fundado por María de Lourdes Victoria, el Americas Film and Poetry Festival bajo la dirección de Carlos Aguasaco, y otros espacios consolidados de promoción del arte latinoamericano en español. El cambio se da mediante la acción consciente y dedicada. 

¿Qué responsabilidad tienen los medios en cuanto al tema del punto anterior? ¿Y el Gobierno? ¿Y la gente, en general?

Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de informar de manera equitativa y evitar reforzar estereotipos o prejuicios relacionados con la discriminación lingüística, de género, raza, orientación sexual, entre otros. Deben promover la diversidad y la inclusión en sus contenidos para fomentar un entendimiento más justo y respetuoso entre audiencias diversas.

El Gobierno tiene la responsabilidad de establecer políticas públicas que protejan los derechos y promuevan la igualdad, así como de garantizar que las leyes existentes contra la discriminación se cumplan de manera efectiva. También debe liderar iniciativas educativas y de sensibilización para combatir la discriminación en todas sus formas.

La gente, en general, tiene la responsabilidad de ser consciente de sus propios prejuicios y contribuir a un ambiente de respeto y aceptación. Esto incluye cuestionar y rechazar actitudes discriminatorias, educarse sobre la diversidad y apoyar iniciativas que promuevan la igualdad de derechos para todas las personas, independientemente de su identidad o características.

En conjunto, medios, gobierno y sociedad deben trabajar de manera colaborativa para construir un entorno donde la discriminación no tenga cabida y donde todos puedan vivir con dignidad y pleno respeto a sus derechos fundamentales.

“¿Cómo pueden florecer las artes en español en una atmósfera anti-español?”

¿En qué grupos activistas has participado?

He participado en grupos activistas como La Unión del Pueblo Entero, el National Latina Institute for Reproductive Justice, las Boinas Cafés, MECHA (Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán), World Peace Alliance, entre otros. Pienso que mi activismo ha informado mi práctica docente y literaria.

Para finalizar: Como sociedad, ¿Qué tenemos que hacer? ¿Cuál es nuestra tarea pendiente?

Como sociedad debemos de conocernos. He encontrado que la exploración de la identidad, la reflexión sobre la individualidad  son un camino directo hacia la construcción del futuro colectivo. Muchos de nosotros andamos por ahí, existiendo con un chip que nosotros no elegimos y que sentimos la responsabilidad de enforzar en otros.

¿Algo que nos quieras dejar como base de reflexión?

Cuestionar nuestras creencias fundamentales no es tarea fácil, pero yo he podido ver el valor transformador que tiene el cuestionarnos y tomar una decisión informada sobre quién queremos ser, como individuo y como sociedad. Sin tratar de hacer el comercial, ¡todo esto se puede hacer a través de la poesía!

¡Muchas gracias, querida Rossy! Que sigan los pasos firmes en este apasionante mundo de las letras y la poesía.