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VERO MARCOS | El arte de transformar positivamente a la gente | ROBERTO GARZA | Mayo 2024

Por: Roberto Garza
Fotografía: Cortesía Vero Marcos




VERO MARCOS
El arte de transformar positivamente a la gente

Hoy más que nunca, es fundamental darnos cuenta sobre la importancia de invertir en nosotros mismos, y no necesariamente porque estemos mal, sino porque pudiéramos estar mejor. 

Y es por eso, que, en esta ocasión, tendremos oportunidad de charlar con nuestra amiga y Master en Psicología Educativa Vero Marcos, quien es también creadora del método de Terapia Insight y alguien que representa una nueva forma de transformar positivamente a la persona a través de la psicología.

Una transformación que, para Vero, viene dada primeramente sanando mente, cuerpo y corazón, para luego poder orientar a la persona a sus propósitos de vida, a lo que ella llama los 4 Círculos de la Felicidad, en donde explica, que una persona debe orientarse a algo que ame hacer, a algo en lo que sea buena, en lo que le paguen y en algo que el mundo necesite. Una metodología sencilla, pero con un trasfondo fuerte y capaz de lograr cambios importantes.

¿Quién es Vero Marcos? Cuéntanos por favor de tu familia, infancia y formación.

Vero Marcos es una mezcla que traigo dentro de mí. El 50% de mi sangre es judía y el otro 50% es palestina. ¿Así o más complicada la cosa (risas)? Soy mexicana. Por el lado de mi madre soy judía sefardí, aquellos que estuvieron en Portugal y España y que luego fueron expulsados y vinieron a dar aquí a México. Por el lado de mi padre llevo sangre palestina.

Cuando llegaron mis bisabuelos de Palestina a Linares, Nuevo León, ya mis bisabuelos por el lado de mi mamá, tenían ya en Nuevo León unas 4 o 5 generaciones.

Y pues los palestinos se casan con palestinos y los árabes con árabes, y mi papá, teniendo novia en ese entonces, asiste a un velorio de un tío en Linares. Lo que sucede entonces, es que mi padre conoce en ese velorio a mi madre, que es de Hualahuises, Nuevo León y al instante se fija en esa güera de rancho de origen judío sefardí, que también era muy norteña y ranchera.

Por otro lado, está mi papá, un muchacho que había estudiado su preparatoria en San Edwards University y que venía de una familia de mucho trabajo, siguiendo el ejemplo de mi bisabuela que literalmente se “partió la madre”, ya que cuando llegó de Belén (Palestina) a principios del siglo pasado, llegó con “una mano adelante y otra atrás”. Recuerdo que ella fue la primera en poner una tienda de vestidos de novia en Nuevo León, se llamaba “La Casa Blanca” y estaba en la Calzada Madero. 


¿Entonces se dedicaron a los textiles? 

Es correcto, de hecho, por el lado de mi mamá, mi abuelo, su papá, general de división y Mazón, fue gobernador del Estado de Nuevo León.

Entonces, ella, tendría un choque cultural muy interesante, ya que por un lado era de rancho, pero por el otro, se había casado con mi padre, un erudito con dos carreras universitarias, dos maestrías y un doctorado.

Es por eso que yo crecí con esta dualidad maravillosa, donde puedo ir en este momento descalza a una tienda de conveniencia, sin que me queme el pavimento, al igual que también a comer a un lugar lujoso, sin eso representar ningún problema. Dualidad que se puede observar también, al yo haber estudiado dos carreras, cuatro maestrías y un doctorado, muy similar a los que hizo mi padre.

“No importa si al final te tardas en acabar, lo importante es concluir a tu tiempo, ritmo y forma”

Esa dualidad sería una gran virtud, ¿no crees? al saber encontrar la esencia de cada cosa, de cada situación.

Lo creo así y pues esa es Vero Marcos. Nací aquí en Monterrey, Nuevo León, el 10 de octubre de 1970. Tengo 53 años. Soy papá y mamá desde hace muchos años. Me divorcié a los 33. 

¿Cómo fue tu niñez?

Tuve una niñez complicada porque mis papás discutían mucho, como todos los papás, aunque nadie lo diga, ya que hay unos que lo callan para hacer creer que tienen la familia perfecta.

¿Pero tu familia era tradicional? 

Mi familia... era tradicional. Mi mamá nos decía: “Ya va a llegar su papá”, haciéndonos pensar que él era malo, aunque no fuera así. De alguna forma me lo vendió como “bien malo”, pero en realidad no lo era.

Mi papá era Licenciado en Derecho y Arquitecto, y trabajó siempre para el servicio público. Recuerdo que le tocó ilumi - nar al Obispado y al Palacio de Gobierno. Era una persona que amaba Nuevo León y lo promovía todo el tiempo.

Mi papá era un hombre muy honorable, honesto y leal, y siento que de alguna forma me convertí en un reflejo de él.

¿Es cierto que eres una persona diagnosticada con Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?

Sí, pero deja te platico. Cuando era niña, reprobé los exáme - nes de admisión para dos de los colegios donde iba a estudiar, razón por la cual mi papé me llevó con una psicóloga para que me hiciera unas pruebas. Resultó que tenía Trastorno de Défi - cit de Atención e Hiperactividad (TDAH), pero de forma pasiva, haciéndome eso ser introvertida y muy penosa.  

Entonces, como me llevaba mucho tiempo entender las cosas o simplemente no las entendía, mis papás me metieron al Instituto Montessori, una escuela que aceptaba a todo tipo de cerebros. Recuerdo que fui la persona más feliz del mundo en ese colegio.

Ahí aprendí a compartir y a entender que no hay competencias, al igual que a que no importa si te tardas al final en acabar, ya que lo importante es concluir a tu tiempo, ritmo y forma. También a que todo lo que decides, absolutamente todo, lo puedes lograr y a que las capacidades del ser humano son infinitas.

Creo que, si no hubiera estudiado en ese colegio, no tendría el tipo de mente que tengo ahora. Es algo que le atribuyo a eso totalmente.

Al salir del Colegio Montessori, ¿no tuviste problemas al entrar en la preparatoria?

Obviamente, desde el primer semestre reprobé absolutamente todas las materias, no solo una o dos. El TDAH no se notaba en el Montessori, pero la forma de enseñar y evaluar en la preparatoria del Tecnológico de Monterrey, donde estudiaba, era diferente. Sin embargo, en la preparatoria fui feliz, ya que conocí a “medio mundo” y me hice muy extrovertida.  

Importante, es que por más que reprobara materias, mi papá nunca me decía nada, y es que él sabía que tenía TDAH, algo que yo no sabía. Simplemente no sacaba el tema académico en las pláticas conmigo.

Si yo hubiera sabido que tenía TDAH, seguramente no me hubiera convertido en la persona quien soy hoy, ni hubiera estudiado 2 carreras, 4 maestrías y 1 doctorado. De haberlo sabido, estoy segura que no me hubiera desarrollado tanto.

Si te enteraras que alguien cercano a ti tuviera TDAH o algo similar, ¿Se lo dirías? 

Nunca doy un diagnóstico a mis pacientes, en el sentido de que puedan quedar marcados. A los papás es a quienes se los doy y ellos son los que deciden qué hacer con él. No quiero etiquetar a sus hijos. 

¿Cómo se puede entender el TDAH?

Que mis neuronas no conectan con la misma facilidad que las tuyas. No es que yo no entienda ni ponga atención, simplemente a mí no me llaman la atención las mismas cosas que a ti. 

Cuando era niña, recuerdo que todos mis primos estaban “idiotizados” viendo “El Chavo del Ocho” y “El Chapulín Colorado”, y a mí no me llamaban la atención esos programas. Yo decía, ¿de qué se ríen? Simplemente, a mí no me hacían reír.

¿Ahorita te hacen reír esos programas?

No, tampoco. Los neurodivergentes como nosotros, no entendemos el doble sentido. Recuerdo no poder entender al comediante Polo Polo cuando íbamos a verlo al Auditorio Luis Elizondo. Toda la gente se la pasaba riéndose y yo solo me preguntaba, ¿de qué se ríen?


Si ahorita te hablo en doble sentido, ¿lo entenderías?

No te entendería. Mis hijas me mandan un meme, y me preguntan, ¿lo entendiste? Y la verdad es que no los entiendo tampoco, sucediendo lo que te mencionaba sobre que mis neuronas no conectan igual que las de ustedes. Entiendo de alguna forma, pero no entiendo bien.

Luego te enteras que eres una persona altamente sensible.

¿Cómo lo descubres?

En la adolescencia, todas mis amigas andaban en tacones y yo no los aguantaba. Cuando íbamos a los antros y a las discos, tampoco aguantaba el sonido tan alto, que me perturbaba mucho. 

Regresando un poco, ¿Cómo te enteras que tienes Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?

Me enteré al leer una carta que me dejó mi papá después de morir.

¿A qué edad fue eso?

A los 30 años. El falleció en el 2006 y yo me enteré en el 2007.

¿Estabas todavía casada cuando te enteraste?

Ya estaba divorciada. Durante mi matrimonio nunca supe que era neurodivergente, ni tampoco me sentí entendida por mi marido. Él era neurotípico (persona que se ajusta a los patrones neurológicos típicos de la sociedad) y estaba con una neurodivergente como yo, sin saber que yo lo era.  

Sinceramente, es muy difícil que un neurotípico entienda a un neurodivergente.

Seguramente existen muchas personas neurodivergentes que no saben que lo son, ¿cómo le hacen ellas para vivir su día a día?

Las personas neurodivergentes, como instinto de supervivencia emocional y de manera inconsciente, empezamos a generar un “masking”, que es una forma de acoplarnos a la sociedad; quizás no estemos tan cómodas, pero, aun así, tratamos de hacer las cosas y participar socialmente.  

Hice “masking” toda mi vida, pero de manera inconsciente y como un instinto de supervivencia emocional donde, si ves a todas las personas haciendo algo, pues lo haces tú también. Es algo que te mantiene socialmente vivo.

¿Sigues usando el “masking”?

Hasta que descubrí que era una persona altamente sensible dejé de usar el “masking”. Cuando me explicó eso la psiquiatra, fue cuando me di cuenta sobre el porqué no aguantaba las etiquetas de la ropa.  

La primera carrera que estudiaste fue artes y la segunda psicología. ¿Cómo te han ayudado las artes para entender y transformar a las personas?

Estoy segura que si no hubiera estudiado la Licenciatura en Artes, mi metodología no hubiera sido tan funcional como lo es ahora, ya que estaría llena solo de palabras y letras, en lugar de dibujos y aspectos visuales.  

Está comprobado científicamente, que la creatividad pinta de colores al cerebro. Es interesante darte cuenta como al “escanearte” tu cerebro mientras observas obras de arte, pinta de colores a tu materia gris. Ocurriendo eso, solo con el simple hecho de verlas.

Las artes se convirtieron para mí en un “parte aguas” en el sentido de que me ayudaron a descubrir la psique de los artistas, sin saber que después iba a estudiar psicología. 

Una historia interesante es la de Vincent van Gogh, que era neurodivergente y la de Pablo Picasso, que era neurotípico. El primero nació así y el segundo prácticamente se hizo.

Picasso era una persona muy inteligente, más que un artista, era un estratega, un socialité, alguien que quería ser más famoso de lo que ya era. Él sabía que pintaba bien, pero le faltaba un estilo único, estilo que lograría al hacer famoso al cubismo de Georges Braque, haciendo pensar a la gente que era realmente suyo. 

Por otro lado, Vincent van Gogh nació como un artista y a través de su esquizofrenia y bipolaridad, logró mezclar colores que dejaba marcados como emociones a través de sus brochazos

“En México, hace algunas décadas, era cosa de locos ir al psicólogo y ahora hasta en moda se ha convertido”

¿La arteterapia representa una parte fundamental de lo que haces?

Representa la base para un proceso de sanación en el que conviertes tu dolor en una obra de arte. Imagínate que estoy sufriendo una pena muy grande, una pérdida de un hijo, el abandono de mi esposo o la pérdida de mi trabajo. Entonces imagínate que estoy en una clase de barro y mientras moldeo el barro, estoy llorando.

Y sigo moldeando y moldeando, convirtiendo ese proceso en una obra de arte a través de mis lágrimas.

¿La arteterapia puede con todos los problemas? ¿Está limitada a algunos de ellos?

Puede con todos, digamos que es la forma más sana de convertir la composta en oro. ¿De qué está hecha la composta? La composta es pura mierda, pero fertiliza, ¿cierto?

La arteterapia es el arte de transformar la mierda que hay adentro de ti en oro. 

Hay países donde visitar un psicólogo o un psiquiatra es de lo más normal del mundo y hay otros como México, donde inclusive eso es mal visto.

Hay países donde visitar un psicólogo o un psiquiatra es de lo más normal del mundo y hay otros como México, donde inclusive eso es mal visto. 

Entonces, ¿es una moda que está salvando a mucha gente?

Está mejorando la emocionalidad del mundo, Roberto. Todos tenemos algo qué arreglarnos. Antes, el que iba con un psicólogo o con un psiquiatra estaba loco, ahora, aunque sea por moda, pero más gente está teniendo acceso a ellos. 

¿Sabes actualmente cuánta gente ocupa un psicólogo, comparada con hace 30 años?

Actualmente, 1 de cada 4 personas padece de un problema emocional o psicológico que debe ser tratado, y solo unos cuantos se atienden. Hace 30 años considero la proporción era similar, solo que nadie se trataba. 

Antes, la gente no se trataba porque se decía que el que iba a un psicólogo estaba loco o porque era simplemente una “chiflazón”. Ahora, se ha convertido en toda una moda, pero desgra. cuidadamente la gente exagera mucho y se auto-diagnostica con depresión, ansiedad y bipolaridad. 

Por ejemplo, es muy común que, si eres enojón, te digan que eres bipolar, lo cual no tiene absolutamente nada que ver con eso. Adicionalmente, ahora todos también queremos tener diagnósticos… porque está de moda.


¿Y eso es bueno o es malo?

Es bueno en el sentido de que la gente que debe tratarse se trata, pero puede ser peligroso en el sentido de que las personas que no se tienen que tratar, también lo hagan. Es como cuando la gente se auto-receta un medicamento.

Si tú no tienes un problema... ¿para qué te tratas? 

Sin embargo, yo preferiría que se trataran todos, porque si no están mal, simplemente se van a poner mejor. Lo ideal sería que todos asistiéramos a terapia con un psicólogo para estar mejor, en lugar de ir a terapia solo cuando ya no se pueda más.

¿Crees que los problemas de salud mental hayan aumentado a raíz del encierro de hace algunos años?

A raíz del encierro a causa del COVID, salieron a flote muchos padecimientos que no veíamos antes por estar tan ocupados. Se incrementaron de manera exponencial las situaciones emocionales. ¿Por qué? Porque si yo era muy enojona, pero siempre estaba ocupada, no tenía tiempo para enojarme y mostrar dicho enojo. 

Entonces, al momento en que me quedo encerrada, empieza a mostrar esa explosividad que antes no mostraba.

“Actualmente las finanzas emocionales de la mayoría de las personas están en números rojos y en bancarrota”

¿Con esos padecimientos se nace? ¿o estos se hacen? 

Qué buena pregunta, Roberto. Yo nací neurodivergente y por eso tengo TDAH, pero si me asaltan o me secuestran, seguramente desarrollaría un trastorno de estrés postraumático, que se puede tratar y controlar, pero no curar. Es como la diabetes o el alcoholismo.

Por ejemplo, yo tenía un tío que fue a la Guerra de Vietnam en los Estados Unidos, y lo que sucedió fue que, al estar en una ocasión comiendo con él en la ciudad de San Antonio, Texas, se le ocurrió a mi papá empezar a golpear la mesa con un ritmo similar al de un tambor de guerra. Recuerdo que mi tío se puso “como loco” porque ese ruido lo hizo acordarse de la guerra. Se conectó con ella.

Se suponía que ya estaba curado del trastorno de estrés postraumático que padecía, pero ciertamente el seguía teniendo traumas y brotes de reconexión. En otras palabras, no estaba curado. Es por eso que cuando generas un trastorno de este tipo; ya solo puedes reducirlo a través de un tratamiento adecuado.  

¿Los psicólogos también van a terapia?

Los psicólogos vamos a dos tipos de terapia, a la de transferencia, que es la que te permite liberarte de muchas cosas fuertes, y la individual, que es una terapia personal que ocupas tú como persona. Yo voy a terapia de transferencia los viernes y a terapia individual los miércoles.

¿Ustedes orientan hacia los talentos de sus pacientes cuando los detectan?

Por supuesto. Es parte de la responsabilidad de cualquier psicólogo ético. No se trata de solo darse cuenta de los problemas del paciente y corregirlos, sino de encontrar sus fuerzas y desarrollarlas.

Con mi metodología descubrimos todo eso. A veces llegamos con el alma secuestrada o atrapada por los paradigmas, por el qué dirán o por el deber ser. Se trata de liberarse de todo eso. Te libero el alma y te ayudo a contestar preguntas sobre ¿quién eres? y sobre ¿en quién te quieres convertir? 


Platícanos ahora acerca de tu metodología Terapia Insight.

La Tearapia Insight es un sistema que yo desarrollé, que es completamente diferente a la psicología tradicional, ya que este enseña a desaprender falsas creencias y a reaprender nuevas formas de vivir en paz y amor, ayudándote a ejercitar tus propias herramientas internas para salir adelante de cualquier problema emocional, sin depender de agentes externos y para lograr así elevar el nivel de conciencia.

Recientemente, di una conferencia en la Isla del Padre a un grupo de jóvenes de entre 21 y 31 años, en la que tuve la oportunidad de presentar mi metodología. En ese evento llegó un joven llorando conmigo y me dijo: “Estoy estudiando leyes porque mi papá es notario y me obligó a estudiar esa carrera… pero no soporto las leyes y yo no quiero estar ahí… quiero ser escritor”. Lloraba, lloraba y lloraba.

La solución que le di, durante una breve terapia fue: “Termina tu carrera, le entregas el título a tu papá y si realmente te apasiona la escritura… vas a escribir mientras manejas la notaría o hasta que te independices económicamente, para que así te puedas convertir en un escritor de por vida”.

“Ahora todos queremos tener el diagnóstico de un psicólogo… porque está de moda”

¿Cómo psicóloga, tu recomendación debe ir enfocada a la pasión de la persona o debe ser más balanceada?

Debería ser solo a la pasión, pero en el mundo en el que vivimos, donde hay presión social y muchas otras variables, no puede ser así. De hecho, en mi metodología trato de sacarte precisamente de ese punto.

Yo, Vero Marcos, me dedico a mi pasión, pero hago que el paciente descubra que no solamente tenemos una pasión, ya que todos los seres humanos en el mundo somos polímatas (sabiduría que abarca conocimientos diversos).

No sé qué sería de mí sí no me apasionara dar terapia. Pero a mí no solo me apasiona dar terapia, sino que siempre trato de estar en los cuatro círculos (ver imagen). Lo que hagas tiene qué ser algo que ames hacer, algo en lo que seas bueno, algo que te paguen por hacer y algo que el mundo necesite.

El mundo no necesita una casa de empeño o un casino, que inclusive lucran de alguna forma con el sufrimiento de la otra persona. Entonces, si tú tienes lugares como los anteriores, nunca vas a poder cumplir un propósito de vida que contenga pasión, misión, profesión y vocación.

Me gustaría ponerme yo misma como ejemplo: Yo, Vero, amo dar terapia, soy buena dando terapia, me pagan por hacerlo y el mundo lo necesita. Esa es una. Yo, Vero, amo escribir, soy buena para escribir, me pagan por escribir y el mundo lo necesita. Ahí van dos. Yo, Vero, amo dar clases, soy buena para dar clases, me pagan por hacerlo y el mundo lo necesita. Ahí van tres. Yo, Vero, amo dar conferencias, soy buena para dar conferencias, me pagan por hacerlo y el mundo lo necesita. Ahí van cuatro. Lo ideal es que estén esas cuatro dimensiones para llevar una vida feliz. 

“A la felicidad hay que tomarla, abrazarla y disfrutarla”

¿Qué pasa si hay alguna donde no estén las cuatro?

Te quedas con tres. No es lo ideal, pero funciona de esa forma también. 

¿Encontrar tu propósito de vida sería el inicio del tratamiento?

Sería solo la mitad del tratamiento, ya que primero se sana mente, cuerpo y corazón. Primero tengo que sanar tus emociones, porque si yo te pongo a descubrir tu pasión con tus emociones hechas “garras”, no va a funcionar.

Primero hay qué sanar mente, cuerpo y corazón. Si tú vas con 25 una psicóloga tradicional, solamente va a trabajar tu mente, tu psique. Yo trabajo tu mente y canales neuronales, al igual que con la neuroplasticidad que hay en tu cerebro. Trabajo con tus emociones, sensaciones y sentimientos.

¿Como por ejemplo? 

Hay gente que es adicta a sentirse ofendida por todo, a hacerse la víctima, a enojarse por todo y de todo. Entonces, yo sano su mente, canales neuronales, pensamientos repetitivos, sus heridas de la infancia, etc. De nada te sirve ir a un psicólogo convencional que solo te va a sanar la mente, si vas a seguir recayendo en tus adicciones emocionales y sintiéndote lastimado por las heridas del corazón.

No puedo llevarte a los cuatro círculos (ver imagen), si primero no te sano la mente, el cuerpo y el corazón. Ese es el paso uno.

Vero Marcos en programa de televisión.


¿Crees que actualmente hayan cambiado las necesidades emocionales?

Siento que las finanzas emocionales de la mayoría de las personas están en números rojos (salud mental y emocional) y en bancarrota.

Esto se lo atribuyo al descuido de uno mismo, siempre nos dejamos al final. Soy buena mamá, buena esposa, buena madre, buena compañera de trabajo, buena, buena, buena, buena. ¿Pero tú?

Si me quedo en una isla con mis hijos y solamente tengo un pedazo de pan, lo que hago es partirlo a la mitad y darle una mitad a cada uno de ellos, ¿Está bien? ¡No! La tienes que partir en tres y comerte tú una parte. 

¿Crees que todos pueden sufrir una transformación positiva?

Absolutamente, toda la gente que lo decida, independientemente del problema o trastorno por el que haya recaído. En otras palabras, todos pueden convertirse en una mejor persona o en una mejor versión de ellos mismos.  

Definitivamente, todos se puede curar también de cualquier padecimiento. El cuerpo no nació para enfermarse, ya que es una máquina milagrosa que sola se repara mientras duermes. Entonces, al entrar a un estado de conciencia plena, donde se duermen ocho horas, se trabajan otras ocho y se tienen actividades gratificantes otras ocho horas, es cuando vas a estar tranquilo y feliz. Es ahí donde te vas a curar.

¿Se puede curar cualquier trastorno, independientemente de cuál sea?

Desde mi perspectiva y teoría, sí. Todos nos podemos curar de todos.

Platícanos acerca de la Terapia Insight. ¿Cuál sería la esencia de esta terapia que tú desarrollaste?

Es completamente diferente a la psicología y a la psiquiatría. Es una metodología en la que yo induzco al paciente a que descubra sus potenciales, herramientas y a que salga adelante por sí mismo, sin necesitarme ni a mí, ni a ningún otro psicólogo o psiquiatra.

Lamentablemente, nos la pasamos haciendo tesis e investigaciones de todo menos de nosotros mismos. Mi metodología es una tesis personal y se basa en conocerte primero a ti mismo.

¿Ves a la espiritualidad como un ingrediente esencial para llegar a una transformación? 

Para mí la fe en Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo lo es todo. Siempre digo, Espíritu Santo, Fuente de Luz, ilumíname.  

¿Tú qué recomendación darías a la persona para que encontrara cada quien su felicidad? 

Que se enfoquen en el aquí y en el ahora. Porque si tú te vas a los recuerdos, te vas a tensionar. El aquí y el ahora, quiere decir que el pasado no importa, ese ya pasó, hay que aprender de él, pero hay que darle la vuelta a la hoja. El pasado solo deprime o genera nostalgia.

La felicidad son momentos mágicos que todos los días están con nosotros. Hay que aprenderlos a observar y detectar. Debemos conectarnos con ellos desde el alma para poder suspirar, valorar, agradecer y sentirnos bien.

Vero Marcos a sus 18 años de edad.


¿Crees que a las nuevas generaciones se les dificulte más ser felices que a nosotros?

Ellos están más acostumbrados a la dopamina que a la serotonina. En otras palabras, confunden la felicidad con el placer. Ellos se la pasan desesperados porque tienen “shots” de felicidad confundida, que buscan en todos lados, pero la tienen a un lado. Un proceso que también les genera dopamina, que a su vez les crea también ansiedad. 

En resumen, si estoy confundiendo felicidad con placer, simplemente estoy buscando “shots” de placer, como lo sería el recibir un paquete de Amazon, ganar una apuesta o comprar una bolsa de mano.

La felicidad está en todo momento y en todo lugar, sin embargo, no somos capaces de descubrirla.

A la felicidad hay que tomarla, abrazarla y disfrutarla