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Normaliza tu salud mental | PRISCILA FUENTES GONZÁLEZ | Febrero 2024


Hacer, decir y pensar

Normaliza tu salud mental

“En México, 25% de las personas entre 18 y 65 años de edad, presenta algún problema de salud mental y solo 3% busca atención médica” – Dr. Marcelo Valencia

¿En algún momento se han preguntado cómo podemos alcanzar el más alto grado de salud?

La Organización Mundial de la Salud, nos dice: “La salud es un estado de completo de bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedades”, entendiéndose esto de la siguiente manera: Si nunca has acudido a terapia o lo hecho sólo cinco o seis veces, tu estado de salud no es de completo bienestar, ya que no es necesario estar pasando por una situación de estrés o crisis, para considerar el acudir a ella.

El comenzar una terapia es favorable, porque permite conocer el estado en el que se encuentra la mente y colabora para identificar las herramientas afectivas – emocionales que auxilian para salir a flote en una situación de riesgo. También ayuda a evitar el autodiagnóstico de enfermedades, que probablemente no se sufren, pero que pueden confundirse con emociones normales en la vida misma.

Importante por mencionar, es que, el ser humano cuenta con la habilidad de transitar por más de 100 emociones a lo largo de la vida, de la cuales 6 son emociones primarias o necesarias, que nos ayudan a identificar qué nos agrada, qué nos desagrada y son las responsables de poner límites. Por ejemplo, una persona que pasa por una situación donde manifiesta tristeza y algo de melancolía, es probable que pueda confundir esas emociones con depresión, sin embargo, es valioso entender que solo un especialista en la conducta del ser humano, sería capaz de dar un diagnóstico certero.

En caso contrario, también es común que cuando una persona experimenta un trastorno mental como la bipolaridad, depresión, problemas con el control de ira, ansiedad o esquizofrenia, no sea capaz de detectarlo sino hasta que acuda con un especialista. El peor escenario para este tipo de casos, es que se tienda a normalizar la conducta agresiva y/o violenta o se trate de justificar esta, con eventos externos del día a día, corriéndose el riesgo de que en caso de pasar por una situación de crisis o estrés, esta pudiera tener efectos fatales.

La terapia ayuda al individuo a conocer sus emociones al momento de experimentarlas, a saber que en ocasiones es normal estar triste un par de días, al igual que a saber sobre las ventajas de que eso suceda. Debido a que el ser humano experimentará innumerables emociones a través de su vida, es muy importante saber reconocerlas para favorecer el autocontrol y evitar las reacciones violentas y/o agresivas, ante un escenario de riesgo.  

En el ciclo de vida de una persona, frecuentemente se presentarán diversas situaciones donde se pondrá a prueba su habilidad intelectual y emocional. Lo significativo de todo esto es cómo se reacciona frente a una situación de crisis o estrés. Si existe la ausencia de recursos afectivos – emocionales o si sufrimos de un trastorno mental adquirido congénitamente y no lo sabemos, muy probablemente tendremos una reacción negativa, violenta y/o agresiva ante dicha situación.  

La Secretaria de Salud del Gobierno de México, publicó el 18 de noviembre del 2018 en su página oficial, un artículo del Dr. Marcelo Valencia, Investigador en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente (INPRF) en donde se resalta los siguientes datos: “En México, 25% de las personas entre 18 y 65 años de edad, presenta algún problema de salud mental, y solo 3% busca atención médica”.

Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud, manifiesta en su página oficial que los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo, en el año 2030, publicando los siguientes puntos:

• 1 DE CADA 4, personas tendrán un trastorno mental a lo largo de su vida. 

• EL 12.5%, de todos los problemas de salud está representado por los trastornos mentales, una cifra mayor a la del cáncer y los problemas cardiovasculares. 

• EL 1%, de la población mundial desarrollará alguna forma de esquizofrenia a lo largo de su vida. 

• EL 50%, de los problemas de salud mental en adultos comienzan antes de los 14 años, y el 75% antes de los 18. 

• ENTRE EL 35% Y EL 50%, no reciben ningún tratamiento o no es el adecuado. 

• 450 MILLONES de personas en todo el mundo se ven afectadas por un problema de salud mental que dificulta gravemente su vida. 

• MÁS DE 300 MILLONES de personas en el mundo viven con una depresión, un problema de salud mental que ha aumentado un 18.4% entre 2005 y 2015. 

• CERCA DE 800,000 personas se suicidan cada año, siendo la segunda causa de muerte en personas de 15 a 29 años.  

En México, la pobreza es un factor detonante para que destaquen los trastornos de ansiedad, depresión y estrés familiar. El acceso a la salud mental en estas comunidades es casi nulo, teniendo esto como consecuencia el aumento de elementos que influyen en el abuso de las sustancias nocivas para la salud, alcohol, embarazos en la adolescencia, ansiedad, problemas con el control de ira y depresión, al igual que limitaciones para el desarrollo de la personalidad. Importante saber, es que la OMS indica que la pobreza y los trastornos mentales están vinculados.

En lo personal, considero que la terapia es una de las mejores herramientas que tiene el ser humano para sustituir la ausencia de ciertas características primordiales en la personalidad, como por ejemplo: la seguridad, el autoestima y la toma de decisiones. También nos ayuda a aceptarnos con nuestras sombras, saber reconocerlas, entenderlas, abrazarlas, a poder ser nosotros mismos (sin miedos y limitaciones), a vivir una vida desde adentro hacia afuera (desde el corazón) y no de afuera hacia adentro, a tratar de encajar, a buscar aceptación y a olvidar nuestros principios, convicciones y creencias por aprobación.

Me gustaría concluir diciendo: “Normalicemos nuestra salud mental” y “Normalicemos el acudir a terapia”, sea cual sea la situación o circunstancia en la que te encuentres, ve a terapia, aún y cuando no exista un motivo aparente para hacerlo. Metafóricamente, sería como cargar con una licencia de conducir, que sabes que no vas a utilizar todos los días, sin embargo, cargas con ella diariamente, ya que no sabes cuando pudieras necesitarla. En el caso de la terapia ocurre algo similar, acudes a tus sesiones, refuerzas valores, emociones y defines tu personalidad, abonando todo esto a que cuando se presente el momento de utilizar el reconocimiento de dicha habilidad, se pueda hacer de la mejor manera. 


Priscila Fuentes González 

Versada en Seguridad Pública, Criminología, Prevención del Delito, Derechos Humanos, Constitucionalidad y Gobernabilidad. Es también profesora, doctorante y Pet Lover en su tiempo libre. “Estoy dispuesta a pagar el precio de ser mal entendida, con tal de vivir una vida de adentro hacia afuera y no de afuera hacia dentro”