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El cuento del libertador | DIEGO E. CANTORE - GEORGINA CANTORE | Enero 2024

Por: Diego E. Cantore - Georgina Cantore
Fotografía: Especial



El cuento del libertador

Para nosotros los argentinos, tal vez el triunfo de la derecha haya sido la conjunción de muchos elementos, pero también la intención de querer ser lo que no somos.

S i estas líneas que comienzan a gestar una idea, resultas en ser el comienzo de un cuento, retratarían la historia del triunfo electoral por la presidencia de la Argentina, de un político pseudo liberal, sin antecedentes y prácticamente desconocido para la gran mayoría de los argentinos. Desconocimiento que no impidió, que le sacara casi 12 puntos de diferencia a su contrincante político Sergio Massa, del espacio peronista.

Se habló de voto bronca, producto de años de desaciertos económicos de los representantes de los partidos tradicionales y se habló de un discurso directo, sin mentiras, por parte del candidato de la “Libertad Avanza”, el economista Javier Milei. También se hizo referencia al carisma del mismo, que, con promesas de cambio estructural, se adueñó de la concepción de la “libertad” y cuestionó duramente al resto de los políticos denominándolos “la casta”, de la que dijo diferenciarse.

Tal vez el triunfo de la derecha haya sido la conjunción de todos estos elementos y otros tantos que se escapan de un registro nacional y popular, pero, lo que sí deberíamos registrar los argentinos, a esta altura de la historia, es la intención de querer ser lo que no somos. Es decir, no somos un pueblo europeo, ario, blanco, sino latinoamericanos, mestizos; por más que hayamos sido conquistados por europeos.

No somos un país rico, sino más bien pobre, muy pobre, más allá de los recursos que tengamos. No tenemos un conocimiento del idioma de Shakespeare, por más que 45 millones de compatriotas prácticamente ostenten un supuesto saber del mismo. Eso sí, para nuestras navidades estivales, nuestros platos siguen siendo netamente europeos, con una excesiva nutrición calórica.

Ya avisaba Don Rockefeller, que, de quedarle un sólo dólar, de su incalculable fortuna, lo destinaría a la publicidad. Y es ahí donde radicaría el origen de nuestra decadencia. Hemos sido colonizados, como cualquier nación periférica, pero no nos sentimos (puertas para afuera) colonia; sino colonizadores. El origen de la tragedia.

Hoy en día los imperios no nos destinarían ni una sólo bala para conquistarnos, les basta con una industria como Hollywood, un jean, un rock. Lamentablemente esto no es un cuento, en todo caso (como se dice en esta parte del mundo), el “cuento del tío”. El tío es el mismísimo Javier Milei.

Y el cuento fue la promesa de que el ajuste lo iba a pagar la casta. Apenas asumió y su primera medida fue una devaluación brutal del 118%, la eliminación de subsidios de tarifas de electricidad, gas y transporte, el desamparo a los jubilados y más vulnerables, al igual que un salto de precios en los supermercados, debido a su creencia de un libre mercado sin un estado presente.  

Todo esto hace que hoy, a tan sólo semanas de haberse convertido en presidente de la nación, la gente se dé cuenta que, la famosa casta de la que hablaba, en realidad no eran los políticos sino el pueblo.

Desde mi óptica, no le veo solución posible y siento muy a mi pesar, porque amo a mi nación, que esto es solo el principio de males peores y que actualmente los argentinos, estamos a merced de una persona que carece de toda sensibilidad y conocimiento en el manejo de un país y sobre todo de un país como Argentina, que cuenta con una inmensa diversidad cultural.

geor.cantore@gmail.com