Irreverente
El precio de
los juguetes
es la única
diferencia
entre ser niño
y adulto
Haz lo que te divierte, no lo
que te da a ganar dinero
Les platico: En una reunión interminable en la
que estuve anoche, ya en la mesa los temas
nos atropellaban.
Uno de esos fue cierta idea que surgió casi al
final y que me llevó a comenzar a hilar una
experiencia, que no terminé de expresar porque otros tópicos le ganaron la batalla en
materia de interés.
La completo aquí para no dejar a mis comensales con la duda... si es que la tuvieron cuando
antes de dormir quizá repasaron esa deliciosa
plática. ¿Arre? ¡Arre!
¿QUÉ ESTUDIAR?
La duda que tuvieron mis hijos sobre qué
estudiar se las despejé de bote pronto, a cada
uno por separado y juntos, cuando se dio la
ocasión:
“Estudien lo que les divierta. Trabajen para
divertirse. No dejen de hacerlo y olvídense
del dinero. Este llegará solo si lanzan por
delante a la diversión. Recuerden: el precio
de los juguetes es la única diferencia entre
ser niño y adulto”.
Hasta ahí mi reflexión, ahora les comparto
lo siguiente:
Si miramos con atención, podremos detectar
la aparición de un nuevo grupo social que
antes no existía: Personas que ahora tienen
entre 60 y 80 años e incluso algunos que han
alcanzado los 90.
UNA NUEVA GENERACIÓN
A éste grupo pertenece una generación que
ha expulsado la palabra envejecimiento de su
terminología, porque no entra en sus planes.
Es una novedad demográfica, igual al auge
de la adolescencia, que también fue un nuevo
grupo social que surgió a mediados del siglo
XX para dar identidad a una masa de niños
en flor en cuerpos adultos, que no sabían a
dónde ir ni cómo vestirse.
Éste nuevo grupo de humanos que hoy tiene
entre esas edades, llevó una vida razonablemente satisfactoria.
Son mujeres y hombres independientes que
trabajaron -y lo siguen haciendo- durante
mucho tiempo y lograron cambiar el oscuro
significado que tanta literatura latinoamericana le dió al concepto del “trabajo” durante
décadas.
Lejos de las opacas oficinas, muchos de ellos
buscaron, encontraron y siguen encontrando
la actividad que más les gusta y con la que
se ganan la vida.... divirtiéndose.
Creo que ésa es la razón por la que se sienten y
lucen satisfechos. Algunos ni siquiera sueñan
con jubilarse. Siguen en la brega diaria llevados
por sus pasiones.
Y quienes se han retirado disfrutan plenamente
de sus días, sin miedo a la ociosidad ni a la
soledad y siguen creciendo interiormente.
Disfrutan de su tiempo libre, porque después
de muchos años de trabajo, de crianza de
hijos, de necesidades, esfuerzos y hechos
fortuitos, bien vale la pena contemplar el mar,
la montaña y el cielo.
Bien vale la pena pagarse un viaje hasta la
Isla Negra de Chile, para pasarse un día o más recorriendo el lugar donde Pablo Neruda
quiso ser enterrado viendo al mar.
NO SON PERSONAS ESTANCADAS
EN EL TIEMPO
Le mueven a la computadora, al celular y a la
tablet como si lo hubieran hecho toda su vida.
Escriben, y cuando sus hijos se dejan, los ven
aunque estén lejos.
Esta gente de 60, 70, 80 y hasta 90 años, inicia
una era que todavía no tiene nombre.
Antes, quienes tenían ésa edad, eran viejos.
Hoy ya no lo son.
Están llenos física e intelectualmente;
recuerdan su juventud, pero sin nostalgia,
porque la juventud también está llena de
caídas, errores, sinsabores y nostalgia. ¡Vaya
que saben de eso!
Hoy, éstas personas celebran el sol todas las
mañanas y se sonríen a sí mismas muy a
menudo. Hacen planes para sus propias
vidas, no para las vidas de los demás.
Llevan su juventud internamente, no le hace
que muchos ni se las reconozcan.
Es más, hasta se niegan a pintarse de negro
las canas y las visten de tenis y jeans, algunos
hasta con roturas en las rodillas y en otros
lados.
CAJÓN DE SASTRE:
Entonces, la diferencia entre un niño y un adulto
es simplemente el precio de sus juguetes.
Para Víctor, que para allá va y en esas anda,
y para Gabriel -que a sus más de 80- nos
trae en jaque.
Plácido Garza.
placido.garza@gmail.com
placido@detona.com
Nominado a los Premios 2019 “Maria
Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY;
“Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de
Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información
a empresas y gobiernos de varios países. Escribe para
prensa y TV. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras.
Como montañista ha conquistado las cumbres más
altas de América.