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GINA PEDRET | Actriz desde la cuna | EDUI TIJERINA | Noviembre 2022

Entrevista: Edui Tijerina Chapa
Fotografía: Cortesía Gina Pedret



GINA PEDRET
Actriz desde la cuna

Gina Pedret es una talentosa actriz de teatro, cine y televisión con la que he tenido el gusto de estar en comunicación desde hace ya un buen tiempo. Ahora, para todos Ustedes, me ha hecho el favor de aceptar la invitación para conversar acerca de su brillante trayectoria, así como de su vida familiar y la óptica con la que se relaciona con el entorno.  

Como es mi costumbre, le pedí “comenzar por el principio”.

Mi infancia fue tranquila, feliz. Siempre fui intensa en mis emociones y en mis sentimientos. Mis pades se divorciaron cuando yo tenía 9 años. Fue una tristeza importante. Soy la hermana de en medio. Somos 3 mujeres que afortunadamente siempre hemos tenido muy buena relación. Nos peleábamos como buenas hermanas, a veces hasta a golpes, pero hoy por hoy tenemos una gran relación y nos apoyamos siempre. 

¿Cuándo y cómo descubriste tu vocación? 

Definitivamente, yo nací con esta vocación; vengo de una familia dedicada a la actuación. Indudablemente, mi Güerita (Abuela Materna), mi adoración y actríz, Gloria Morell, marcó mi camino. Me encantaba acompañarla a sus “llamados”. Esperaba los fines de semana con emoción para poder ir con ella al teatro y sentarme en algún rinconcito a ver la función una y otra vez. 

La Güera, como siempre le dijimos, fue hija de Angel T. Sala, quien fue el 2o. Secretario General de la ANDA. Hacía teatro con Polo Ortín y Eva Calvo, sus primos hermanos.  

¿Y tus padres? 

Mi padre, Alberto Pedret, llegó a México exhiliado de España y estudió actuación en Bellas Artes. Él abarcó muchos rubros. Inició como actor de teatro, cine y TV, sin embargo, su mayor logro lo encontró en las radionovelas, el doblaje y la locución. Mi padre, indudablemente y con todo respeto, es -aunque ya no trabaja- de las mejores voces que ha tenido este país. Fue la voz institucional de muchas marcas en comerciales, documentales, narraciones, etc. Fue productor de teatro y cine. 


Entonces, sin duda, tu vocación y talento vienen de familia. 

Recuerdo que, en 1976, mi papá, junto con otros socios, incluyendo a Don Fernando de Fuentes, que en Paz Descanse, produjeron “La Novicia Rebelde” en el teatro Ferrocarrilero. ¡Imagínate! Los protagonistas eran Lupita D’alessio y Enrique Alvarez Felix. Un montaje espectacular, de primer mundo.

Mi mayor ilusión era participar en esta puesta. Yo justo tenía 9 años, que era la edad de uno de los personajes y, pues, resulta que no me dejó participar. Fue un duro golpe para mis sueños. Sin embargo, me iba al teatro todos los fines de semana con La Güera (mi abuelita) que trabajaba en la obra. Me sabia a la perfección los textos, los bailes y todas las tardes, al llegar a casa de la escuela, me ponía a cantar y bailar toda la obra, con un vestuario improvisado. Fue entonces cuando mis deseos de ser acrtiz terminaron anclándose por completo en mi corazón y mi alma.

“Ser actor es respetarte a ti mismo, antes que a nadie” 

¿Tuviste el apoyo de tu familia para seguir este camino? ¿Algún obstáculo?

Pues, como te decía, no tuve el apoyo total de mi papá. Aunque me dejaba hacer cosas pequeñas, alguna participación en cierta película, en radio o en doblaje, pero nada más.

Siempre me decía que acabara la primaria y hablábamos. Luego, secundaria. Luego, prepa. Luego, una carrera... y ahí ya decidí entrar a estudiar. 

Mi Güerita si me apoyaba...pero tampoco podía hacer mucho. 

Gina Pedret con su padre, hermana, sus hijos y sobrinos.


¿Cuál fue tu formación artística? 

Inicié mi formación desde los 7 años. Estudiábamos en una escuela que tenía clases hasta la tarde y teníamos clases especiales. Por supuesto, el taller de teatro fue uno de los que tomé, desde 3er. año de primaria hasta la prepa.

Estudié un taller con Sergio Bustamante. También estuve en el Centro de Educación Artística. Un año antes de entrar ahí, estudié en la escuela de Emilia Carranza. Igual, tomé cursos con Sergio Jiménez y asistí a talleres de radionovela y doblaje.

Hice mucho teatro escolar. Participamos en un concurso de pastorelas y, cuando pasamos a la final, nos dijeron que haríamos la pastorela en un teatro. ¡Wow! Yo ilusionada de que pisaría un escenario. Resultó que el escenario fue la explanada del teatro Independencia; sin telón, ni luces... ¡Ya sabrás mi frustración!

“Al talento hay que educarlo y pulirlo. La disciplina resulta indispensable”

Como actriz, tienes una gran responsabilidad social, desde el momento que interpretas personajes de impacto masivo con los que el público se puede identificar y/o proyectar. ¿Cómo te sientes al respecto?

Indudablemente es una gran responsabilidad. Aunque mi experiencia ha sido más bien con el fin de entretener, me gusta que mis personajes tengan valores. Aunque los personajes que se portan mal son muy divertidos. Y aquí, en la magia de la actuación, te puedes dar el lujo de hacer cosas que jamás harías en la vida real. Pero creo que la responsabilidad la tienes en el momento que eres figura pública y ese es realmente el impacto que me gusta generar y promover: los valores, la humildad, la generosidad.  

¿Quiénes han sido tus principales mentores en el terreno de la actuación? ¿Qué consejos atesoras más?

Antes que nadie, mi Güerita. De ella aprendí el respeto al escenario, la disciplina, la puntualidad, el estudio. Recuerdo que ella llegaba a dar función 3 horas antes. Siempre era la primera en llegar. Yo, hoy puedo sentirme orgullosa de que nunca he llegado tarde a ningún llamado. Ese respeto y disciplina era una parte importante de las enseñanzas del CEA (Centro de Educación Artística) de Televisa.

Tuve excelentes maestros en la escuela y en la vida. 

Acompañar a mi abuelita o a mi padre a su trabajo fué de una gran importancia, porque ahí aprendes con el ejemplo; veía cómo trabajaban sus compañeros y eso fue una gran escuela. 

“Ser un verdadero actor lleva mucho tiempo de estudio, de preparación, de lectura, de observar , de investigar”

Gina Pedret con el elenco de la telenovela “La Herencia”

Y tú, ¿qué consejos das a las nuevas generaciones de actores y actrices?

Primero que nada, que nunca le falten el respeto a esta profesión. Que ser un verdadero actor lleva mucho tiempo de estudio, de preparación, de lectura, de observar , de investigar. Nunca paras de aprender. 

Ser actor, no es precisamente ser estrella de televisión. Ser actor es respetarte a ti mismo, antes que a nadie.

Hay que aprender a manejar tus emociones, a prestar tu cuerpo, que es tu herramienta de trabajo, por lo que tienes que cuidarlo. A prestar emociones. A respetar el trabajo de todas y cada una de las personas que están involucradas para que un proyecto se realice. Desde los chicos de mantenimiento, staff, dirección, producción, hasta tus mismos compañeros actores. Todos y cada uno tienen un trabajo importante que realizar, que si uno no está cumpliendo, todo se puede ver afectado. Aparte de las horas de trabajo que los compañeros técnicos y producción realizan. Aprender a tolerar la frustración. Hay muchos “No” para, finalmente, obtener un “Sí”. Es un medio difícil, pero si es tu vocación y tu sueño... ¡Lucha por eso!

¿Cuál ha sido el personaje que más te ha exigido o el proyecto que más presión te ha representado? 

Los personajes son un regalo que llegan para que los representes. Fluyes con ellos, se meten en tu cuerpo. La verdad, tengo personajes quizá más entrañables que otros, pero, en sí, ninguno me ha generado presión.  

Disfruto tanto mi trabajo, que no puedo sufrirlo de ninguna manera. Quizás alguno sea más difícil de crear, o tenga pocas cosas en común conmigo, pero en la medida que vas creando tu personaje, empieza a fluir. 

A propósito, ¿Cuáles son las principales variables que consideras al darle forma - diseñar- tus interpretaciones? ¿Crees que existe la inspiración o es un tema de talento + disciplina?

Lo primero es leer y releer los textos, ya que en cada lectura encuentras cosas nuevas. Soy actriz que le gusta trabajar con el director, que me guíe, me proponga y así, juntos, ir creando. Hacer la historia de tu personaje que nadie ve, pero a ti como actriz te da más elementos para poderlo enriquecer. 

La técnica es importante y, finalmente, cada quien va construyendo la propia, tomando cosas que te funcionen de una u otra, y así una se va acomodando. Sí creo que el talento es fundamental, pero no suficiente. Al talento hay que educarlo y pulirlo. La disciplina resulta indispensable.

“De no ser actriz, me hubiera gustado estudiar psicología o leyes”

¿Proyectos a corto y mediano plazo?

Recién en octubre comencé a grabar una nueva telenovela bajo la producción de la señora Lucero Suárez. Estoy muy emocionada y feliz. Se titula “Perdona nuestros pecados”.

Tuve una participación especial en “Mujeres Asesinas”, que está por estrenarse en la nueva plataforma VIX. También quiero hacer teatro, así que estoy trabajando en eso con un grupo de amigos y compañeros. 

Gina Pedret con parte del elenco de la telenovela “La Dueña”, con Francisco Gattorno y Angélica Rivera.


¿Cuál es tu género preferido, el consentido?

Pues prácticamente me he dedicado a hacer melodrama, así que creo que es el que más domino. La comedia también me encanta. 

¿Cuál ha sido el principal reto que has enfrentado en tu carrera?

La tolerancia a la frustración. La lucha por obtener cada uno de los personajes que he podido interpretar y, de pronto, pasar tiempo sin trabajo.

¿Y la mayor gratificación? 

Cuando me dicen: “El personaje es tuyo”. En ese momento se olvidan todos los momentos fallidos y, obvio, que reconozcan tu trabajo. Que te digan que les gusta como actúas, que tu personaje está padre. 

¿Qué prefieres? ¿TV, cine, teatro, streaming? 

Amo hacer teatro. Es lo que más me gusta. En 2o. lugar, la televisión. 

Gina Pedret con su padre.


A la fecha ¿Cuál es el proyecto que te ha hecho sentir más orgullosa?

Creo que por ahora me siento muy orgullosa de mi participación en la telenovela “La Herencia”. Pude actuar ahí, pero lo que realmente me hace estar orgullosa fue mi trabajo como asistente de dirección, que agradezco infinito al Sr. Juan Osorio por haberme invitado a participar. No fue fácil para mí. Me sacó de mi zona de confort, me hizo ver otro mundo dentro de la TV. 

Muchas veces pensé en dejar el proyecto, había momentos que no lo pasé bien, pero, finalmente, mi compromiso, mi gratitud y el respeto a mi trabajo, hicieron que terminara haciendo lo mejor que pude desde el principio. Y me siento muy feliz de haberlo logrado.  

Gloria Moreil, abuela de Gina Pedret.


Desde tu perspectiva, ¿qué función juegan las historias que compartes con el público?

Básicamente, entretener: hacer que la gente pueda olvidar un rato las cosas complicadas o difíciles por la que atravesamos. Poder desconectarte un momento y meterte a la vida de los personajes que estás viendo en la pantalla. 

Los mundos de la cultura y del entretenimiento pasan por una marcada y vertiginosa evolución, especialmente desde el surgimiento de nuevas ventanas hacia las audiencias. ¿Es difícil adaptarse a esas nuevas exigencias?

Como actriz ha cambiado mucho la forma que puedes tener un personaje. Ahora, con la llegada de los seguidores en redes sociales, ver cuántos seguidores tienes para darte un personaje o no, me parece muy “raro”. También me parece una falta de respeto a nuestra profesión, porque tener millones de seguidores o ser influencers no es lo mismo a ser actor. Insisto, hay que estudiar para ser actor, hay que preparase. 

Y por otro lado, está padre la oportunidad de hacer contenidos diferentes, en diferentes paises, con diferentes sistemas de trabajo.


“Aunque mi experiencia ha sido con el fin de entretener, me gusta que mis personajes tengan valores”

De no ser actriz, ¿qué serías?

Esa pregunta... No puedo imaginarme haciendo otra cosa, pero de pronto me hubiera gustado estudiar psicología o leyes, aunque hubiera “tronado” como ejote. No puedo con la injusticia, me pone mal.  

¿Cuál sería tu máximo punto profesional?

Mi sueño es estar activa. Tener siempre un proyecto en el cual poder trabajar. Que los personajes sean interesante para el público. 

¡Y no parar de trabajar!.