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Televisión infantil | EDUI TIJERINA CHAPA | Julio 2022

Sin audiencia no hay medios

Televisión infantil

Los contenidos no son “juego de niños”

Durante décadas hemos visto infinidad de propuestas televisivas para todo tipo de público. Curiosamente, entre los sectores menos atendidos está el infantil. Y escribo “curiosamente” porque, aunque podemos referir centenares de personajes, formatos y títulos, lo cierto es que no todos están pensados con detenimiento y a fondo, considerando las necesidades emocionales e intelectuales del público en cuestión.

Sobran los que piensan que producir televisión infantil es lo más fácil; que basta con diseñar un personaje fantástico o incluir conductores con vestuarios coloridos que canten, bailen y les hablen en diminutivo, con voces chillonas -casi a grito- y les expongan las ideas en un nivel muy por debajo de su real capacidad. 

Por otro lado, también están los que, antes de dar cualquier paso en la realización de un material para niños, recurre a orientación de especialistas como psicólogos y pedagogos. De estas sinergias han salido muchísimos proyectos interesantes, de impacto y de efecto constructivo.

¿Qué ofrecen los programas en cuestión para captar y mantener la atención de los pequeños? ¿Por qué a ellos les gustan contenidos que, a los ojos de los adultos, podrían resultar, incluso, irrelevantes y extraños?  

El cerebro de los infantes percibe y procesa el entorno de forma muy distinta que el de los mayores. Considerar y comprender eso puede ayudar a marcar diferencia entre las emisiones chafas, las regulares y las memorables, así como a presentar opciones más atractivas que, además de divertir, ayuden a integrarse y entender mejor lo que les rodea.

Es cierto que no es obligatorio que los programas televisivos para niños sean educativos, pero, eso sí, que contribuyan a una dinámica más saludable en sus procesos de percepción, socialización, autoconocimiento y aceptación. 

Entre las consideraciones básicas están, por ejemplo, pensar en narrativas con personajes no tan apegados a líneas de tiempo para los menores de 2 años. Para los chicos de entre 2 y 5 años, usar, quizás, tramas sencillas, pero sin lecciones morales rebuscadas. Es hasta los 12 cuando se pueden conectar con contenidos para públicos mayores, aunque con ciertas restricciones en cuanto a la profundidad de los personajes o tramas. 

Mención aparte el caso de los bebés que, aunque pueden verse atraídos por la música, colores y movimientos marcados en pantalla, se conectan más y mejor con juegos y opciones interactivas. 

Cualquiera que sea el caso en cuanto a las edades, los especialistas aseguran que la mejor forma de que los niños vean programas de televisión es que sea en compañía de un adulto con el que puedan platicar, analizar y aprender del contenido. Finalmente, cualquier programa, independientemente de su nivel de calidad, puede ser útil y constructivo, dependiendo de cómo lo recibamos, revisemos y discutamos. 

En la actualidad, más que nunca, hay suficiente información y referencias como para trabajar contenidos de calidad. Por eso mismo, los públicos disponen de una amplísima variedad de opciones en pantallas abiertas, plataformas, aplicaciones y demás. 

Es verdad aquello de que “los avances más grandes en los medios son los pequeños”. El futuro de todo, y particularmente en cuanto a contenidos televisivos para niños, depende - sin duda- de creativos y realizadores que se preocupen y esmeren por los niños, que sean apasionados del género y los formatos y, sobre todo, que apuesten a satisfacer los gustos y cubrir necesidades de los chicos. 


Edui Tijerina Chapa 

edui_tijerina@yahoo.com.mx 
Twitter: @EduiTijerina 
Instagram: @eduitijerinachapa 

Escritor, dramaturgo, guionista, asesor y analista de medios. Autor de numerosas piezas teatrales y de scripts para películas como “Cantinflas”, “Juan Diego” y “Jesús de Nazaret”.