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Editorial: La cultura como motor de desarrollo | ROBERTO GARZA | Noviembre 2021

 

La cultura como motor de desarrollo

Seguimos sin entender que invertir en Cultura, es necesario para impulsar el desarrollo social y económico de un país.

Bienvenidos nuevamente a su revista ARTE Cultura y Sociedad, la nueva forma de vivir la cultura. Como siempre es un gusto poder coincidir en este espacio. 

En la actualidad, la Cultura sigue demostrando, que es un elemento que no sólo contribuye a la formación de identidad, sensibilidad y desarrollo de la persona, sino también a las áreas que coadyuvan a la generación de ingresos en la economía de un país. 

Vivimos en un México que admira su Cultura, pero que al mismo tiempo la desprecia en términos económicos. Nuestros gobernantes y lideres siguen sin entender ni dimensionar, lo que la Cultura puede ofrecernos en cuanto a generación de riqueza, empleos y transformación social.

Sin embargo, el problema que tenemos es más serio que eso, ya que vivimos en un país, donde le negamos la generación de recursos a la cultura, cada vez que, como padres, no permitimos a nuestros hijos estudiar una carrera artística y los obligamos a estudiar una carrera de otra índole. 

Cabe mencionar que, en países desarrollados como Inglaterra, por ejemplo, la Industria Cultural forma parte de los principales pilares de su economía, contribuyendo fuertemente con su Producto Interno Bruto. Lo mismo sucede en España, Alemania y en muchos otros países europeos que se han dado cuenta de la importancia y potencial de la Cultura para su propio desarrollo, al grado que, en tiempos de crisis, es a la que le apuestan para sacar adelante a su economía.

Desgraciadamente, en México, nuestras autoridades e instituciones culturales tienen una miopía tan grande, que no logran entender que invertir en cultura es necesario para impulsar el desarrollo social y económico de un país, considerándola como una generadora de gastos incapaz de producir algún tipo de valor. No se han dado cuenta, que la cultura es esencialmente bienestar, cohesión social, desarrollo y educación. 

La desvalorización de nuestra cultura es tal, que nuestras Dependencias Culturales se han convertido en agencias para atender a un “puñado” de artistas, que se “pelean” las migajas de un presupuesto casi nulo, que en ocasiones sólo alcanza para pagar la nómina de unos pocos burócratas agraciados del gremio.

La realidad es que, para combatir el rezago, debemos construir una política cultural integral que incluya estrategias, presupuestos y políticas públicas transversales, que permitan desarrollar a este sector. 

En resumen, lo más importante es que tomemos conciencia del valor económico de la Cultura para la generación de riquezas, y comencemos a verla como una herramienta para el crecimiento del ser humano y el combate a la pobreza. 

robgarza@att.net.mx