La cultura como
motor de desarrollo
Seguimos sin entender que invertir en Cultura, es necesario para impulsar el
desarrollo social y económico de un país.
Bienvenidos nuevamente a su
revista ARTE Cultura y Sociedad,
la nueva forma de vivir la cultura. Como siempre es un gusto
poder coincidir en este espacio.
En la actualidad, la Cultura
sigue demostrando, que es un
elemento que no sólo contribuye a la formación de identidad, sensibilidad y desarrollo
de la persona, sino también a
las áreas que coadyuvan a la
generación de ingresos en la
economía de un país.
Vivimos en un México que
admira su Cultura, pero que al
mismo tiempo la desprecia en
términos económicos. Nuestros
gobernantes y lideres siguen
sin entender ni dimensionar,
lo que la Cultura puede ofrecernos en cuanto a generación
de riqueza, empleos y transformación social.
Sin embargo, el problema que
tenemos es más serio que eso,
ya que vivimos en un país,
donde le negamos la generación de recursos a la cultura,
cada vez que, como padres,
no permitimos a nuestros hijos
estudiar una carrera artística y
los obligamos a estudiar una
carrera de otra índole.
Cabe mencionar que, en países
desarrollados como Inglaterra, por ejemplo, la
Industria Cultural forma parte de los principales
pilares de su economía, contribuyendo fuertemente con su Producto Interno Bruto. Lo mismo
sucede en España, Alemania y en muchos otros países europeos que se han dado cuenta de
la importancia y potencial de la Cultura para
su propio desarrollo, al grado que, en tiempos
de crisis, es a la que le apuestan para sacar
adelante a su economía.
Desgraciadamente, en México,
nuestras autoridades e instituciones culturales tienen una
miopía tan grande, que no
logran entender que invertir
en cultura es necesario para
impulsar el desarrollo social y
económico de un país, considerándola como una generadora
de gastos incapaz de producir
algún tipo de valor. No se han
dado cuenta, que la cultura
es esencialmente bienestar,
cohesión social, desarrollo y
educación.
La desvalorización de nuestra
cultura es tal, que nuestras
Dependencias Culturales se
han convertido en agencias
para atender a un “puñado”
de artistas, que se “pelean” las
migajas de un presupuesto
casi nulo, que en ocasiones
sólo alcanza para pagar la
nómina de unos pocos burócratas agraciados del gremio.
La realidad es que, para combatir el rezago, debemos
construir una política cultural
integral que incluya estrategias,
presupuestos y políticas públicas transversales, que permitan
desarrollar a este sector.
En resumen, lo más importante
es que tomemos conciencia del
valor económico de la Cultura
para la generación de riquezas, y comencemos
a verla como una herramienta para el crecimiento del ser humano y el combate a la pobreza.
robgarza@att.net.mx