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GLORIA MAYO | Luchadora en todos los rings | EDUI TIJERINA | Marzo 2021

Entrevista: Edui Tijerina Chapa
Fotografía: Cortesía Gloria Mayo



GLORIA MAYO
Luchadora en todos los Rings

Nuestra amistad data de hace muchos años. La admiración y respeto que le tengo, igual. Por eso el orgullo y satisfacción que sentí cuando aceptó esta entrevista en la que hablamos de todo, con alma y corazón en la mano.

Así, se optó por ir en orden y comenzamos remontándonos al principio…

¿Cuándo descubriste tu vocación artística?

En realidad, ha sido algo de toda la vida. Siempre quise ser modelo y actriz. Para mi mamá era muy importante que tuviera estudios universitarios, así que entré a Hotelería y Relaciones Públicas. Lo cierto es que nunca ejercí. Tomaba las cátedras, pero sin perder la esperanza de que un día surgiera la oportunidad de hacer algo en el medio artístico. A veces, me escapaba de la escuela para ir a hacer pruebas de modelaje y hasta llegué, también a escondidas, a buscar chance para cantar en algunos lugares.  

¿Cómo fue tu entrada a los concursos de belleza?

Cierto día, mi madre me invitó para ir a apoyar a una vecina que participaría en “Señorita Distrito federal”. Estando en el salón de eventos, fui al baño y, ahí, una persona me confundió con una de las concursantes. Me dijo que yo no podría estar en ese lugar y que regresara a backstage. Le aclaré todo y me fui a sentar a la mesa. Después de un rato, llegaron algunos representantes de los patrocinadores y me invitaron a participar, a lo que acepté con la anuencia de mamá.

Me prestaron vestido de noche, de coctel, traje de baño, en fin, todo para que en ese mismo momento me subiera a participar. Quedé ganadora.

Gloria Mayo


“La vocación te empuja y ayuda a lograr que el talento se intensifique y moldee para construir una carrera respetable"

Y de ahí, a la nacional en “Señorita México”.

En ese evento sucedió algo tan curioso, como inesperado. 

Al quedar entre las dos finalistas, ya cuando Raúl Velasco se disponía a anunciar el nombre de la triunfadora, a mi compañera y a mí nos hicieron pasar al frente y tomarnos de la mano para escuchar la decisión. Por alguna razón, tardaron cerca de 45 minutos, mismos que estuvimos ahí, paradas, frente a todos. Te confieso que me sentía segura de mí misma, y más porque pasó que los jurados empezaron a hacerme guiños y a hacer “pulgar arriba”, dando a entender que yo sería la ganadora.

¡Pero a la hora de la hora, eligieron a otra chica! Eso originó un gran descontento entre el público y la prensa que, por cierto, me nombró “reina sin corona”. La gente estaba tan enojada que hasta aventaron sillas. Fue un gran escándalo. 

Dos semanas después, me llamaron los organizadores para avisar que la ganadora había sido descalificada y, por tanto, aunque ya habían entregado todos los premios a la otra, yo quedaría como “Señorita México”.

Así, me fui a “Miss Mundo” donde tuve la oportunidad de compartir habitación con Lynda Carter, “La mujer maravilla”, saludar a la Reina Isabel y de descubrir mi veta como luchadora social.

A lado de Christian Carabias, Rick Sánchez y Gabriel Mejia, 3 destacados hispanos que recibieron un reconocimiento de parte de la Fundación “Mex I Can”.


A ver, ¿cómo fue eso?

Al llegar, me di cuenta de que todo en torno al certamen tenía tinte político. Lo único que interesaba a la prensa era fotografiar a las concursantes de países en conflicto, supuestamente para mostrar lo importante de mantener la amistad. Tomaban fotos de Miss Estados Unidos con la de Israel; la de la India con la joven de Inglaterra, y demás países que en ese momento estaban teniendo problemas, pero sin voltear siquiera a ver a las latinas. 

Platiqué con mis compañeras de Latinoamérica y presentamos carta con nuestra renuncia y la decisión de no seguir en el concurso, por sentir que no se nos consideraba con la misma importancia de los demás.

Los organizadores nos ofrecieron disculpas. 

¿Qué diferencia encuentras entre los concursos de belleza de aquellos años y los actuales?

A partir de ahí, hubo un gran cambio. Hoy en día, ese concurso tiene orientación social; las participantes deben tener una causa humanitaria para poder entrar y creo que parte de ese giro fue todo lo que tuve la oportunidad de vivir y organizar en mi tiempo. Se trata de que la mujer no sea vista sólo por su belleza externa sino, también, por sus múltiples capacidades. 

Ahora, las chicas tienen oportunidad de prepararse más y seguir una visión diferente de la belleza; incluso, ya hubo una concursante transgénero en España. Las redes sociales y la comunicación globalizada han jugado un papel muy importante.

“Tuve que aguantar un acoso muy desagradable durante los muchos meses que duró una telenovela; fui objeto de amenazas y humillaciones”.

Luego vino la televisión…

Después de los concursos de belleza, tuve la oportunidad de trabajar al lado de Ernesto Alonso. La mayoría de las telenovelas que hice en México fueron bajo su tutela, como “El Maleficio” y “Extraños Caminos del Amor”, por ejemplo.

También trabajé en programas unitarios al lado de Alberto Vázquez, Héctor Bonilla, Fernando Luján y Héctor Suárez, así como en emisiones musicales de la talla de “Siempre en Domingo”, donde presenté un espectáculo con el que recorrí toda la República mexicana, centro y Sudamérica.

También cantas y bailas. Eres toda una “Mujer Espectáculo”. 

¡Claro! Se llamaba “Gloria Mayo y su show cómico, mágico, musical” en el que, además de comedia, presentaba números musicales y actos de magia; algo muy bien montado con muchos bailarines y una gran producción. 

Retomamos el tema de la televisión…

He estado en Televisa, TV Azteca, Telemundo, Univisión y Venevisión, actuando en múltiples series y novelas. Viví más de 15 años en Estados Unidos donde participé durante una década en uno de los programas más vistos de la televisión latina de ese país: “Sábado Gigante “, al lado de Don Francisco.

De tener que elegir tu “Mejor trabajo en telenovela”, ¿cuál sería? 

Una serie que hicimos para Azteca, producida por José Nieto y por mí, contando con el privilegio de tener como escritor al gran Emilio Carballido. Fuimos de los primeros en producir ese formato con equipo de cine, entregando temporada de 13 episodios, que es lo que se hace ahora; con un elenco de actores de teatro que ahora están estelarizando muchas de las nuevas. En mi faceta como actriz, protagonicé muchas de estas entregas.

La TV mexicana ha transmitido varias bodas famosas: Lucero y Mijares, Eugenio Derbez y Alexandra Sánchez Rosaldo, Eduardo Capetillo y Bibi Gaytán. Pero la tuya con Kiko Campos fue la primera, la que sentó precedentes e hizo historia. ¿Cómo fue?

Un 14 de febrero fuimos entrevista en el programa “HOY MISMO”, que conducían dos grandes periodistas: Guillermo Ochoa y Lourdes Guerrero.

Nos preguntaron por qué, si éramos una pareja tan conocida, no nos habíamos casado. Yo contesté, en broma, que era porque Kiko no se quería casar. Así que, entre risas, salió que ahí pusiéramos una fecha. La que se acordó fue para justo dos semanas después, el 4 de marzo. Tuvimos sólo quince días para organizar todo, incluyendo un permiso en gobernación, porque él era extranjero. Poco después se nacionalizó mexicano.

Dimos muchas vueltas ya que en esa época habían llegado muchos chilenos que vinieron a refugiarse por un problema político en su país. Nuestro trámite se fue alargando y alargando. El permiso no se firmó sino hasta una noche antes de la boda. ¿Te imaginas el nervio?

Fue la primera boda que se autorizó para pasar por televisión. La hicimos un sábado. La transmisión duró las 4 horas del programa. De ahí nos fuimos al Restaurante “Arroyo”, que nos ofreció una fiesta con muchísimos artistas invitados que cantaron para nosotros. Fue algo inolvidable. Como anécdota adicional, te puedo decir que la boda nos costó cero centavos; todo nos lo regalaron… ¡Hasta la luna de miel!

Gloria Mayo como directora del segmento “Viva la Diva” de Sábado Gigante.


“Mi boda con Kiko Campos fue la primera boda que se autorizó para trasmitir por televisión en México”

Durante la grabación de una telenovela fuiste víctima de acoso sexual.

Fue muy incómodo y difícil. Tuve que aguantar un acoso muy desagradable durante los muchos meses que duró la telenovela; fui objeto de amenazas y humillaciones. Fui exhibida y humillada. No se lo deseo a nadie.

Denuncié, pero no se tomaron medidas contra el acosador. Éste se hizo la víctima y dijo que fui yo la que lo estaba hostigando, pretendiendo que me alargara y reforzara el papel. En ese momento, estaba haciendo un antagónico y no tenía ninguna necesidad de pedirle favor a nadie, nunca lo he hecho y jamás lo haré.

Esa persona ya murió. Nunca tuve la oportunidad de enfrentarlo como muchas víctimas lo están haciendo hoy en día con sus victimarios. Ya él habrá sido juzgado en otro plano y no creo que la esté pasando bien.

A mí me costó que me sacaran de la empresa y vetaran 28 años porque, desafortunadamente, en esa época no había una sola ley que pudiera defender a la mujer y, además, el hombre tenía derecho -o se sentía con derecho- de poder hacer lo que se le diera la gana y si abríamos la boca nos “volteaban la tortilla”.

En parte, esa fue la razón por la que tuve que irme a otra empresa y, después, a Estados Unidos, para poder seguir trabajando en lo que me apasiona. Afortunadamente, las cosas ya cambiaron. Hay nuevas leyes y las mujeres estamos dispuestas a pelear hasta el último momento por ser respetadas y por preservar la dignidad.

Ninguna mujer tiene por qué aguantar, ni callar, y mucho menos ahora que existen organizaciones que apoyan en el proceso de denunciar. Que no les pase lo mismo que a mí, que tuve que vivir todo eso sola, llorando muchas lágrimas y enfrentando frustraciones durante años. De hecho, todavía no sé si lo tengo superado.

Cobertura de la boda de Gloria Mayo con Kiko Campos.


Pasemos al mundo del teatro

En teatro he trabajado con grandes proyectos al lado de maravillosos actores.  

Una de las experiencias más importantes para mí fue la de protagonizar la primera puesta en escena en México del musical “Cabaret”, el mismo que Liza Minnelli estelarizó en Broadway.

Estuve en “La muchacha sin retorno”, una obra de muchísimo éxito, al lado de Ernesto Alonso, Rita Macedo, Susana Cabrera y Berta Moss.

Compartí con Rafael Inclán, Alberto Rojas “El Caballo”, Alejandro Suárez y Rogelio Guerra, haciendo varias temporadas con el Coronel Haro Oliva y su esposa Nadia Haro Oliva, quienes tenían un teatro en el que se presentaban montajes de vodevil.

En cine también tienes una trayectoria impresionante, al lado de grandes estrellas.

Imagínate. El mismísimo Don Mario Moreno “Cantinflas” me dio la oportunidad de trabajar con él en una película muy divertida titulada “Conserje en condominio”. Debo reconocer que me ayudó haber sido “Señorita México”. Eso llamó su atención y para mí fue un honor compartir pantalla con él. 

También alterné con María Elena Velasco, “La India María”, que está catalogada como una de las figuras más taquilleras del cine nacional. Fue en la película “El miedo no anda en burro”, en la que también estuvieron Fernando Luján, “Chelelo” y Emma Roldán.

Con Héctor Suárez compartí créditos en una película muy importante: “El mil usos”, producida y dirigida por mi papá, Roberto G Ribera. Esa cinta ganó varios premios internacionales y ha dejado huella por el tema que aborda. A partir de ella fue que Héctor se ganó el respeto y estatus de gran actor.

Gloria Mayo como luchadora.


“Cada vez son más los jóvenes que quieren conseguir el éxito de una manera rápida, instantánea, sin respeto al aprendizaje, sin afán de superación”.

A propósito de cine, ¡también hiciste películas de lucha libre! 

Y produje, además de actuar. Adentrarme al tema de la lucha libre fue una experiencia maravillosa. Fueron proyectos muy ambiciosos.

Estábamos asociados con el señor Lutteroth, dueño de la Arena México, y justo en ese momento hubo un desacuerdo entre él y Televisa, que decidió hacer su propia empresa dedicada a las luchas. El caso es que tuve la oportunidad de entrenar y crear un personaje llamado “La rosa de las estrellas”. Involucrarme y sentir todo el ambiente que se vive en las luchas y, sobre todo, entenderlas, significó mucho para mí. Comprendí por qué tienen un público tan amplio y fiel y se han posicionado como una gran y respetada tradición, parte de la cultura popular mexicana.

¿Cómo ves la evolución en temas y producción en el cine mexicano?

Todo tiene que evolucionar y más ahora con tanta tecnología, acceso a información y niveles de comunicación que tenemos a través de las redes sociales. El cine ha tenido un cambio muy importante, aunque, por fortuna, no dejamos de admirar nuestra época de oro, que fue semillero de grandes estrellas e historias.

En estos tiempos tenemos grandes directores que han destacado en el extranjero con otro tipo de películas, otros recursos y otras maneras de contar las cosas, incluso con tramas completamente diferentes a las que nos hacen recordar nuestros ayeres. Todos ellos enaltecen el nombre de México como fuente de talento para el mundo audiovisual.

En portada de la fotonovela “MUSICAL” con Juan Gabriel.


En tu rol como mentora de nuevas estrellas, ¿cómo detectas a quienes tienen vocación y talento?

No sé si existe una técnica para detectar quién tiene talento o vocación, pero a través del tiempo he descubierto que poseo la sensibilidad necesaria para descubrir cualquiera de las dos cosas.

Puedes tener talento, pero no vocación y puedes tener vocación, pero no talento. Definitivamente, tienen que combinarse para llegar al éxito. El talento requiere de tiempo para ser pulido y orientado. La vocación te empuja y ayuda a lograr que ese talento se intensifique y moldee para construir una carrera respetable.

Las redes han cambiado mucho las cosas al respecto. Hay gente de poco talento, pero mucha vocación y habilidad para manejar su imagen, que logra ser famosa y tener miles, incluso millones, de seguidores. Las grandes marcas buscan a esos influencers, porque para ellos, lo valioso es el número de personas que los toman como líderes de opinión.

Cada vez son más los jóvenes que quieren conseguir el éxito de una manera rápida, instantánea, sin respeto al aprendizaje, sin afán de superación. No les gusta la disciplina. Es una generación que no quiere esforzarse. Quieren la vida fácil. Todo le molesta y cualquier cosa les parece poco. Por eso les llaman “de cristal”.

Gloria Mayo con Don Francisco.


“Adentrarme al tema de la lucha libre fue una experiencia maravillosa. Fueron proyectos muy ambiciosos”

Cuéntame de tu labor en pro de los migrantes y comunidad mexicana en Estados Unidos.

He conocido las condiciones difíciles y sacrificios de nuestros paisanos en los Estados Unidos. En ese país viven más de 35 millones de mexicanos y de ellos, 12 millones son indocumentados.

Cuando migré con mi hija Gloria Aura, que estaba firmada con Emilio Estefan para hacer su proyecto musical, ella todavía era menor de edad y separarse de sus amigas en México fue algo muy doloroso. Me decía que no quería perder su identidad mexicana. Ante eso, se me ocurrió mandarle a hacer unas camisetas en las que se leía la palabra “MEXICAN”, para que al salir a cantar todos vieran su nacionalidad.

Al revisar las primeras fotos, me di cuenta de que al separar “Mexican” y dejar “Mex I Can” resultaba “México, yo puedo”, o sea, el “Sí se puede” de los mexicanos que viven en la Unión Americana.

Justo por ese entonces llegaron tres huracanes seguidos que dejaron muy desprotegidos a numerosos grupos de mexicanos que se dedicaban a trabajar en el campo. Al ver sus necesidades, decidí establecer una fundación que de inmediato fue autorizada por las autoridades de Estados Unidos y que tomó por nombre, precisamente, “Mex-I-Can”. 

Empecé a buscar apoyos y a organizar actividades y campañas encaminadas a dignificar a México y a los mexicanos que viven en el extranjero. A la par, tuve la oportunidad de ser Consejera Consultiva de los Mexicanos en el Exterior (IME) representando al Estado Florida. 

¿Algo que quieras agregar para nuestros lectores?

También, y como dato curioso, en dos ocasiones fui presidenta del patronato de la escuela para perros guía para invidentes. Ha sido parte de mi labor social, movida siempre por el amor al prójimo..  

…Y así podríamos seguir para muchas más páginas de grandes anécdotas, vivencias y aprendizajes. Gloria Mayo es una mujer con tanto por contar y compartir que ya espero con gusto la oportunidad de una “Continuación”.

Gracias, querida Gloria, por abrir tu corazón y dejarnos claro que, además de ser humano fuera de serie, eres un ser de lucha en todos los sentidos, en cualquier cuadrilátero y sin límite de tiempo.