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Llamando a todas las musas | RENÉ ALDRETTE | Diciembre 2020

Llamando a todas las musas

Las musas han estado asociadas al artista desde la mitología popular griega y romana.

Qué difícil es tratar de tomar inspiración cuando no es el momento adecuado. Tratar de encontrar un tema para escribir y poder comunicar tus ideas para que, en este caso, sean plasmadas en un artículo y que sea leído. Yo mismo he sufrido de ese bloqueo creativo, en el que no encuentras el encanto necesario para poder escribir algo que verdaderamente valga la pena. Hay veces en que se lucha constantemente contra uno mismo, para forzar a que las palabras fluyan desde tu interior, pasen por tu cerebro, por tu pluma y terminen en el papel, y es entonces, cuando te das cuenta que hace falta algo más que sólo la voluntad de querer escribir algo… hace falta inspiración. 

Este es un proceso que no puede ser forzado si quieres que lo que se escriba sea fruto de algo que nace de tu corazón y que posea voz propia. Al igual que cuando se compone una canción, debes de sentir ese deseo que te hace sentarte frente a tus herramientas de creación, cuando te llaman a hacerlo. Tú no puedes sólo llegar, sentarte y crear algo de la nada, porque si no estás inspirado, el resultado no será satisfactorio.

He pasado horas e incluso días tratando de poder escribir algo y por más que lo intento, a veces parece que las palabras nunca llegarán. Me ha pasado que de pronto, mientras estoy haciendo alguna tarea banal, llega una idea completa, casi terminada, la cual sólo hay que organizar, dar algunos retoques y armar para darle sentido a la idea.

Y ahí es donde la duda entra en juego. ¿Qué es la inspiración? 

A todos y cada uno de nosotros nos aborda de diferentes maneras. A unos nos visita de vez en cuando y con otros parece ser esa visita que nunca se despide. La inspiración puede llegar tan rápido como una chispa e inundar tu cabeza de ideas. Te lleva de la mano y te conduce por los corredores de tu mente, donde encuentras los recursos para poder crear aquello que tanto ansías.

Otras veces llega en tus sueños mientras duermes y al visitar a ese castillo onírico, donde al recorrer sus murallas, torres y calabozos, eres capaz de encontrar una respuesta a tus dudas y así llegar a una solución. 

Para otros, tienes que trabajar duro en intentarlo y, aun así, la inspiración no llega. Hasta parece que tienes que demostrarle con tu esfuerzo y sufrimiento, que realmente la deseas. Algo así como una especie de tributo o sacrificio que tienes que pagar para poder llegar a ser digno merecedor a una visita de las musas.

En mi caso, tengo que invocar los favores de Calío-pe, musa de la belleza, la elocuencia, poesía épica y narrativa. Una de las nueve musas griegas, divinidades inspiradoras de las artes para poder dar forma y llegar a término cada uno de mis artículos y/o canciones que escribo. Ella es quien de vez en cuando me visita y susurra a mi oído. Me muestra el camino que debo tomar y me acompaña en el viaje a través de mi mente. Me hace recordar mis habilidades y me insta a usar mis recursos para poder completar mi tarea. Suelo tener una buena relación con ella, y aunque cuando la llamo no siempre acude, aprendí a entender que cuando eso sucede, es porque no es el momento o lugar adecuado para su visita. Ella es sabia y llegará cuando esté preparado para la nueva tarea que me corresponda realizar. 

Las más grandes obras en la historia de la humanidad han sigo inspiradas por las musas. Beethoven, Shakespeare, Miguel Ángel, Rembrandt y muchos otros genios han recibido inspiración a la hora de elaborar sus creaciones, cuyo gran triunfo ha sido lograr permanecer a través del tiempo. La satisfacción de hacer realidad algo que estaba dentro de ellos y hacerlo palpable al tacto, a la vista o al oído, para el goce de la humanidad hasta el final de los tiempos. 

Tengo la teoría de que, para invocar a las musas, tienes que tener la disposición, el tiempo y la voluntad de recibir su ayuda. Ellas no hacen el trabajo por ti, pero sin ellas la tarea simplemente sería imposible. Y en el dado caso de que las musas lleguen a ti y no te interese recibirlas, prepárate para una larga sequía de inspiración, independientemente de lo que hagas. Pues, aunque son divinidades, también son celosas y no van a perder su tiempo ofreciendo su gracia a quien no merece recibirla.

La próxima vez que sientas el impulso de hacer algo que requiera de la ayuda de alguna de las musas, llámala, no tienes nada que perder y sí mucho que ganar. Tal vez no lleguen de inmediato, pero saben que las estás buscando y ellas no te decepcionarán. Llegarán cuando sea su momento y te ayudarán a que logres sacar lo mejor de ti, de maneras que nunca hubieras imaginado. 

¡Pero ojo! No las puedes recibir sólo así, ellas son hijas de Zeus y como tal, hay que tratarlas con respeto, pues cuando llegan, lo hacen con un regalo maravilloso, uno que ha estado escondido dentro de ti, esperando a ser descubierto. No te niegues ese favor y no le niegues a la humanidad la oportunidad de apreciar el regalo de inspiración que te ha sido concedido… ¡Llamando a todas las Musas! 


René “Reno” Aldrette 

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Arquitecto, artista plástico, músico y promotor del género del Metal. Actualmente conduce el canal digital Black Metal Mvffin y promociona la cultura de la escena musical.