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ANNA SILVETTI | En constante reinvención | EDUI TIJERINA | Septiembre 2020

Texto: Edui Tijerina Chapa
Fotografía: José Brocco/Cortesía Anna Silvetti





ANNA SILVETTI
En constante reinvención

 

Coincidir con un ser humano tan 29 transparente, sensible y empático como Anna Silvetti no es cosa de suerte. Es cosa de bendición. Y esa bendición me llegó hace años, durante mis tiempos como Coordinador de Información de “Siempre en Domingo” y demás producciones de Don Raúl Velasco. Tiempo después, hicimos equipo en la pieza teatral “Cría Cuervos”, mi primer texto para “Micro Teatro Miami” y que, bajo su producción, estelarizó junto al Maestro Juan David Ferrer, quien tomó la batuta como Director del proyecto.

Platicar con Anna abre un muy amplio abanico de posibilidades en temas. Algo que sólo pasa cuando se trata de alguien que, como ella, se preocupa por cultivar no nada más su cuerpo físico sino, también, el mental-intelectual y el espiritual. Por algo es como es: una personalidad integral, única.

Para detonar nuestra charla, toqué una referencia importante:

Anna Silvetti en El País de las Sonrisas en la
que cantó junto al tenor Giuseppe DiStefano
  

¿Qué significa para Anna Silvetti “La Gaviota” de Chéjov? 

“El libro que mi madre puso en mis manos, viviendo en Madrid en 1977, y que despertó en mí el deseo de ser actriz”.

Siendo hija del afamado compositor Bebu Silvetti y la talentosa letrista Silvia Riera, ¿cómo fue que Anna Silvetti optó por la actuación y no por la expresión musical o las letras?

“Desde pequeña, tanto mis hermanas como yo, recibimos instrucción musical: piano, solfeo, canto, baile, etc. De hecho, participé haciendo coros en varios discos que produjo mi padre y le puse voz a incontables ‘spots publicitarios’ de su creación”

“Mi debut en el Teatro fue en la Opereta de Franz Lehar ‘El país de las sonrisas’, una producción de Teatro de la Nación, a cargo de Doña Margarita López Portillo, allá por 1978, al lado del ya fallecido tenor Giuseppe Di Stefano y de la Soprano Monika Curth quien, posteriormente, sería su esposa”.

“Fue en el Teatro Chapultepec y éramos casi 80 personas en escena, entre bailarines, cantantes y actores. Estuve al lado de grandes figuras, como Don José Baviera, Rosa Furman, Adrián Ramos, Mario Orea, Rocío Banquells y el también Tenor mexicano César Millán. Un feliz debut, sin duda, pero, siempre sentí más inclinación por la actuación y tuve que escoger para poder dedicarme de tiempo completo a prepararme”. 

A propósito de preparación: La gente piensa que estudiar actuación es sólo para quienes pretenden ser actores, pero no es así. ¿De qué o para qué le serviría a cualquier persona conocer técnicas de actuación?

“Soy firme creyente de la preparación y el estudio. Creo que una carrera larga no se puede sustentar sin Foto: José Brocco tener conocimiento”

Anna Silvetti con su padre el gran compositor,
arreglista y director Bebu Silvetti.



“El proceso de formación en este terreno tiene mucho que ver con el autoconocimiento y el autoestudio. ¿Cómo podemos encarnar a otro ser, si no nos conocemos a nosotros mismos? Las clases de actuación son muy útiles para el autoaprendizaje, también como actividad lúdica, y nos da herramientas para presentarnos en público y tener un buen desempeño, tanto a nivel personal como profesional en cualquier rama en que nos desenvolvamos”.

Y justamente te ha tocado encarnar infinidad de personajes. La mayoría muy alejados de tu verdadero YO. Las villanas, por ejemplo. ¿Alguna anécdota con el público de calle, tras interpretar magistralmente los papeles antagónicos?

“Sí, hay muchas, pero hay una, en concreto, que me resultó muy fuerte. Fíjate, Edui, que un día fuimos Alfonso Iturralde y yo a ver la función de unos compañeros al Teatro Xola. En ese entonces estaba al aire “La pasión de Isabela”, telenovela que realmente fue la que lanzó mi carrera. En ella, ambos interpretábamos papeles de villanos. Al dirigirnos hacia la entrada, la señora que vendía los dulces en la calle nos reconoció y comenzó a aventarnos bolsas de cacahuates japoneses gritando: “¡Ellos son! ¡Son los que están haciendo sufrir a la pobre Isabela!” Primero nos reímos, pero al ver que los proyectiles que nos lanzaba podrían hacernos daño, tuvimos que subir la escalinata corriendo. ¡Increíble cómo la gente se involucra con los personajes que ve en la TV!”.

“El proceso de formación en el terreno de la actuación tiene mucho que ver con el autoconocimiento y el autoestudio”

En la televisión, en el teatro, en el cine… Aunque no cualquier actor puede migrar con facilidad entre uno y otro. ¿Qué recomiendas para que se logre cada puente entre una ventana escénica y otra?

“Yo soy firme creyente de la preparación y el estudio. Creo que una carrera larga no se puede sustentar sin tener conocimiento. Es un viaje de descubrimiento y tiene que ser apasionante y divertido. Si no te gusta estudiar, te equivocaste de carrera”.

“Cada una tiene sus exigencias, la técnica es distinta, te enfrentas a cosas diferentes, pero, definitivamente, creo que el contacto en vivo y directo con el público es el que representa mayor reto. Conozco actores con largas y exitosas carreras en TV y cine, que no se atreven a pararse delante del ‘respetable’“. 

Hablando de retos, ¿cuál es el mayor al momento de construir un personaje a partir de las referencias de un libreto o guion?

“Lograr que las letras cobren alma y cuerpo. Vida. A veces es tarea difícil, porque hay autores que no dan muchas pistas, por lo que uno tiene que entrar en el terreno de la especulación y probar diferentes opciones para que el personaje sea congruente dentro del hilo la historia. Otras veces el autor nos ayuda y se va con mayor fluidez”. 


Anna Silvetti, Manuel Landeta y
Patricio Castillo en Los Fantástikos.



“¡Es increíble cómo la gente se involucra con los personajes que ve en la TV!”

Hablando de tu amplia carrera, no podemos dejar de lado la experiencia de interpretar personajes sobre el trabajo hecho de otras actrices. Cuéntanos de tus mayores satisfacciones en el terreno del doblaje. ¿Sigue haciendo doblaje?

“Desafortunadamente, las compañías que hacían doblaje en Miami migraron a México, Venezuela y Argentina, donde los costos son menores. Muchos actores que hacíamos doblaje, ya que en Miami hay gran talento en ese ramo, nos quedamos sin esa fuente de trabajo”.

“En lo personal me encanta el doblaje. Es un reto enorme y con una técnica totalmente distinta a otras facetas de la actuación. Es divertido, apasionante y muy gratificante ponerle voz a actores que has admirado siempre. Por otro lado, es la especialidad de la carrera peor remunerada y se trabaja a la sombra. Puedes pasar todo el día en una cabina oscura, el público nunca te reconoce ni te muestra su afecto o admiración, pues es anónima, y la remuneración económica es muy baja. Ojalá mejoren las condiciones, porque no cualquiera puede hacer doblaje”. 

“Tuve el honor de doblar a Charlize Theron en ‘Monster’. También a Meryl Streep en varias ocasiones, como en ‘La decisión de Sofía’, ‘Los puentes de Madison’ y ‘El diablo viste a la moda’. Podría enlistar a muchas otras grandes actrices. Y por supuesto, durante muchos años, a mis tres consentidas: Wanda de ‘Los padrinos mágicos’ y Sharon y Sheila en ‘South Park’”.

Ya que hablamos de tus facetas poco conocidas, seguro pocos han escuchado de tu vocación docente y sobre las técnicas de “acento neutro” y para qué sirve conseguirlo. ¿Puedes compartir un poco al respecto? 

“Mi vocación docente nació desde muy temprano en mi carrera. La primera vez que impartí clases fue en el CEA de Televisa, donde era asistente de Benjamín Cann, maravilloso director con el que trabajé tanto en Teatro como en telenovela en repetidas ocasiones. Me convertí en una especie de ‘asistente’ para aprender de él”. 

“Cierta ocasión, Benjamín tuvo que ir a dirigir una ópera y me dejó a cargo de su grupo. Lo supe en ese instante: al impartir clases, me sentí como pez en el agua. Creo que el papel de los Maestros es fundamental en el desarrollo de la sociedad. Hace ya 25 años de esto, y en mi vida, la docencia ocupa un lugar cada vez más presente y primordial”.

“En cuanto al ‘acento neutro’, es una cuestión de mercadotecnia, no de preferencia étnica, como muchos creen. Los productos de TV, aquí en USA, van dirigidos a la costa oeste donde viven más de 37 millones de mexicanos. La cuestión del acento es curiosa: si no entendemos bien lo que alguien dice, nos cuesta trabajo relacionarnos emocionalmente y a veces perdemos el interés en seguir una trama”.

“Yo me he especializado en impartir estas clases, ya que tanto Telemundo, ahora, como Univisión, cuando producía en Miami, “¡Es increíble cómo la gente se involucra con los personajes que ve en la TV!” contratan actores de toda Latinoamérica, y sería poco creíble, por ejemplo, si los miembros de una misma ‘familia’ tuvieran acentos tan distintos”.

Anna Silvetti con Don Pancho Córdova en el Teatro al Aire Libre en Canal 11


¿Y qué nos dices del papel de la práctica de Yoga en tu vida física, emocional y profesional?

“El Yoga ha sido una tabla de salvación en mi vida en todos los sentidos. El camino del autoconocimiento profundo, el contacto con mi lugar más íntimo. Creo que, viviendo en un mundo que está absolutamente enfocado hacia el exterior -en especial en mi carrera- necesitamos tener contacto con quienes somos realmente, para no perder la referencia”.

“Contrariamente a lo que se cree, no es una práctica física únicamente. La preparación física es para que el cuerpo esté en paz y podamos acceder, a través de la meditación, al santuario personal. Amo el Yoga. Lo practico y lo he enseñado mucho tiempo. Tengo certificaciones en varias especialidades y muchas de las técnicas las utilizo en mis clases de actuación. Los aspirantes a actores están casi siempre en un punto vulnerable. Constantemente se están poniendo a prueba y el ego suele interponerse. Cuando entendemos que a veces es un estorbo, se hace más fácil disfrutar el camino”.

Muchas gracias, querida Anna, por compartirnos sobre tu vida y experiencias. Para concluir, nos gustaría saber ¿cómo quieres ser recordada?

“Como una persona feliz, que ama aprender cosas nuevas y compartirlas”. 

“El Yoga ha sido una tabla de salvación en mi vida en todos los sentidos. El camino del autoconocimiento profundo, el contacto con mi lugar más íntimo”