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De lo perdido, lo encontrado | RENO ALDRETTE | Julio 2020


De lo perdido, lo encontrado

Me gusta manejar hacia casa, platicando con mis amigos acerca de los mejores detalles del concierto, para luego llegar a mi cama y batallar para quedarme dormido por el dolor de mis pies y mi espalda. ¿Pero ahora? 

Para algunos, es un año que estará condenado a la ignominia, para otros, es un año donde tuvieron la oportunidad de reinventarse haciendo cosas nuevas y diferentes. Ahora con esto de la pandemia, he visto como cada vez más artistas y músicos han optado por hacer transmisiones en vivo, en las diferentes redes sociales a través de internet.

Es entendible, pues la situación actual no nos permite por ahora tener ese acercamiento artistaseguidor al que estábamos acostumbrados, cuando el músico se presentaba en algún concierto o festival. Ahora la moda obligada es anunciar sus presentaciones desde un estudio y en una fecha determinada.

Y con esto me viene a la mente una pregunta que me hicieron recientemente, sobre lo que opino acerca de pagar por ver esos conciertos on-line. En un principio, mi respuesta fue obviamente, que yo no pagaría por ver una presentación en ese formato, sustentando mi respuesta en ¿Por qué pagar por algo que no estoy disfrutando en vivo? ¿Por qué pagar si no está el ambiente? No se está gastando en personal, infraestructura, transporte ni nada relacionado a eso.

¡Definitivamente NO!

Muy seguramente es porque yo soy “Old School” y estoy acostumbrado a disfrutar los conciertos de esa manera. A mí me gusta la anticipación al gran día. Disfruto del camino mientras voy al recinto. Me gusta hacer la fila y pasar bajo el arco de bienvenida. Pasearme por el lugar entre la gente con una cerveza en mi mano, mientras saludo a los conocidos que me encuentro por ahí. Encontrar el “spot” perfecto, para poder disfrutar el evento cómodamente. Es un lugar estratégico pues a los que ya pasamos de los 40, buscamos cuatro cosas en un concierto:

1. Comodidad 
2. Que se vea y escuche bien 
3. Que esté cerca de la venta de cerveza 
4. Que esté cerca del baño 

Esa es la máxima por la que la mayoría de los metaleros de nuestra edad nos regimos y estamos bien con eso. Disfrutar de cada banda y sus respectivos shows. Las canciones, las luces, el fuego, la pirotecnia, los empujones y el olor a gente y cerveza.

Y al terminar el concierto, me gusta ir caminando hacia la salida contento de haber sobrevivido y disfrutado de horas de música con amigos. Recorrer el largo camino hacia el estacionamiento y ver mi auto ahí, esperándome pacientemente a que llegué a él y abra su puerta mientras le dedico unas palabras de amor, porque lo veo como a un salvador que recibirá mi dolorido cuerpo en su suave asiento y el soplará un fresco aire desde sus rejillas al frente del tablero para confortar mi calor. 

Me gusta manejar hacia casa platicando con mis amigos acerca de los mejores detalles del concierto, para luego llegar a mi cama y batallar para quedarme dormido por el dolor de mis pies y mi espalda. Puede sonar a tortura, pero es lo que hago.

Y es eso lo que me gusta de un concierto. Y precisamente eso es lo que NO tengo ahora.

Lo que arriba menciono, es lo que no ofrece el nuevo formato de conciertos on-line. En ellos no hay gente frente al artista. No existe interacción y eso es esencial tanto para él como para nosotros como público. Alguien alguna vez dijo: “El aplauso es el alimento del artista”. Y es cierto. Es necesario estar ahí para aplaudir y que el artista se dé cuenta de nuestro entusiasmo y entrega hacia su música. Y dicho esto último me pregunto: ¿Sabe él que estamos ahí?

No lo creo.

Tal vez entre miles de cabezas que hay dentro en un mar de gente brincando al pie del escenario, me vea a lo lejos y piense: “¡Ah mira, ahí está un pelón de barba!” y entonces siga con lo suyo. Esa es la realidad.

Antes de continuar con lo de los conciertos online, quiero dar mi punto de vista acerca de otros dos formatos con los que se estaba experimentando para poder llevar a cabo conciertos en vivo, siguiendo las reglas de la sana distancia. El primero era un concierto al aire libre como cualquier otro que conocemos, al que la gente asistía conduciendo su auto hasta adentro del recinto, estilo auto cinema, pero no podías bajar del auto excepto para ir al baño. El público sacaba los brazos por las ventanas para animar a los músicos y al final de cada canción, hacían sonar el claxon y prendían y apagaban las luces del auto a manera de vitoreo… Qué triste espectáculo. No puedo siquiera imaginar verme ahí haciendo eso.

El segundo de los casos, mostraba un lugar cerrado donde el poco público que pudieron acomodar dentro, tenía que “disfrutar” del concierto sentado en unas sillas dispuestas estratégicamente, separadas 2 metros de cada una hacia el frente, atrás y hacia cada lado. Fue grotesco el ver cómo la gente fingía disfrutar de ese formato al estar “bailando” mientras estaban sentados literalmente en cada silla… ¡Maldito 2020! Si esto va a ser así ¡Ya llévame de una vez por todas!

Tranquilo... respira… cuenta hasta diez… 1, 2, 3………. 9, 10.

Dicho lo anterior, el formato de conciertos online ya no me parece tan descabellado después de todo. Claro, tienes que verlo en perspectiva contra los horribles formatos que apunté antes. 

Y aunque no es nuevo eso de transmitir conciertos a través del internet, lo que sí es cierto, es que cada vez es más frecuente llevarlos a cabo de esa manera debido a la pandemia. Y cuando digo que no todo es malo, me refiero al hecho de que al evento lo podrás disfrutar desde la comodidad de tu hogar ya sea frente a tu TV, computadora, tablet o teléfono. Podrás estar en pijama y no te perderás de ningún detalle cuando tengas que ir al baño pues hasta ahí lo vas a poder seguir disfrutando. Tendrás siempre cerveza fría y de la que te guste en el refrigerador, incluso hasta más barata. Botana y comida de la que quieras. Lo podrás ver tu solo o acompañado de familia y amigos, y si el concierto es de paga, te sale mucho más barato. Tu cuerpo no va a sufrir los estragos por esas horas estando de pie sin poder sentarte. A salvo del sol y la lluvia.

Pero más allá de todas esas “ventajas” de verlo desde casa, tal vez aún no estés convencido de lo bueno que esto puede tener. Y es que a pesar de que la banda no te tiene como público frente a ellos, tiene una pantalla donde pueden monitorear de manera eficaz y en tiempo real quien se conecta y desde que lugar del mundo los estás viendo. Y eso puede ser una conexión más íntima aún, que la que se puede tener en un concierto normal. Ellos pueden leer todo lo que se les escribe antes, durante y después del show, cosa que es muy difícil hacer y pocos logran de manera regular. Ahora, si les escribo un comentario, ellos van a saber que soy Reno de Monterrey, México. Sabrán que me gusta mucho su música, me pueden contestar y ya no sólo seré el pelón de barba larga parado a 50 metros del escenario entre 25 mil otras personas en una ciudad “X”.

Ahora la interacción es diferente, me parece que de cierta manera es hasta más directa que antes. Porque ellos también están sufriendo por la falta de contacto con su gente. Pero es lo que tenemos y nada podemos hacer… De lo perdido, lo encontrado. Y hay que ir haciéndonos a la idea de que esto va a llevar tiempo para que vuelva a ser normal. 

Otra de las ventajas que le veo a este encierro, es que los artistas, como seres creativos que son, han tenido (y tendrán) mucho tiempo para hacer música de muy alta calidad aprovechando el tiempo en cuarentena. Ellos lo saben y están comprometidos con sus seguidores a que así sea.

No hay mucho para donde hacerse, tenemos que habituarnos a que muchos eventos se van a llevar de esa manera hasta que este maldito virus deje de ser una amenaza para nosotros.

Y mientras espero a que el 2020 abra sus fauces y nos suelte tantito, yo ya tengo cerveza fría, botana y mi Smart TV preparados para cuando llegue la ocasión de disfrutar alguno de esos conciertos que se avecinan… En pijama, pero eso sí, con la camisa de mi banda favorita bien puesta.


René “Reno” Aldrette 
blackmetalmvffin@gmail.com 
Twitter: @blackmetalmvfin 
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FB: @BlackMetalMvffin

Arquitecto, artista plástico, músico y promotor del género del Metal. Actualmente conduce el canal digital Black Metal Mvffin y promociona la cultura de la escena musical.