MARTÍN ACHIRICA | Eutanasia para vivir | ROBERO GARZA | Noviembre 2021

23:58:20 | RENÉ ALDRETTE | Junio 2020


23:58:20

El cambio que hagamos en nosotros mismos también será contagioso, se propagará rápido y no tendrá cura… será el “virus del cambio” y se transmitirá ayudando a los demás.

Cero y van dos… Así es, ya con éste van 2 artículos en los que el tema principal no es la música. Y hasta cierto punto es entendible, pues en medio de una pandemia de dimensiones mundiales, es difícil poder encontrar noticias relacionadas a la música y más difícil aún, encontrar alguna que no hable del virus.

Navegando por las redes sociales, he podido ver un sinfín de propuestas que nos invitan a hacer un poco más llevadero el encierro en que nos encontramos. Y entre cientos de “memes” graciosos y “posts” con mensajes motivacionales, me encontré con uno que verdaderamente llamó mi atención, que decía: “Si no sales de la cuarentena con otro chip en mente, entonces no habrás aprendido nada”.

Y creo que tiene razón, pues si todo este sacrificio que la humanidad (o gran parte de ella) estamos haciendo, no sirve para hacernos mejores personas, entonces estaremos irremediablemente condenados como civilización, a no superar la “adolescencia tecnológica y social” que mantiene a nuestro mundo en una tensa calma. 

Lo que creo sucede es que aunado al gran problema del COVID-19, el calentamiento global, la hambruna y demás, no nos hemos dado cuenta que el Reloj del Apocalipsis, el cual mide el nivel de amenaza nuclear, ambiental y tecnológica para la humanidad, ya está marcando las 23:58:20… Estamos a tan sólo 100 segundos para la “media noche” como suele decirse. Nunca antes en la historia, desde que este concepto fue creado en 1947, habíamos estado tan cerca del peligro como ahora. Jamás se había cruzado la barrera de estar a menos de 2 minutos para la media noche.

Y sabiendo lo anterior, ¿Qué estás haciendo para cambiar? El cambio no es fácil, tampoco es rápido y mucho menos ocurre en automático. Es un proceso gradual, que requiere que estés dispuesto a realizarlo de manera interna, no sólo para mejorar en lo particular, sino para mejorar también a nuestro entorno. 

Hemos visto como la naturaleza ha comenzado a reclamar sus espacios perdidos, los animales han tomado las calles de algunas ciudades, ante la falta de personas circulando en ellas y hemos visto una mejora significativa en el gran agujero de la capa de ozono. Sin embargo, debemos seguir su ejemplo y reclamarnos a nosotros mismos todo lo que nos hemos prohibido, lo que nos hemos perdido debido al trabajo y lo que no supimos valorar por darle más importancia al dinero que a nuestras propias vidas.

Y así como con la naturaleza, también hemos visto a personas menos egoístas y más empáticas, ayudando a quien menos tiene o necesita de nuestro apoyo. Vemos gente preparando alimentos para regalar a aquellos que dadas las circunstancias, han perdido su empleo, o que por alguna otra razón, no les alcanza para llevar pan a su mesa. Doctores y personal de asistencia médica haciendo un gran esfuerzo y sacrificio para poder combatir a los que han sido contagiados. El cambio es inevitable y si no te adaptas te quedarás atrás.

El chiste aquí es no decaer. Si ya dimos el primer paso, debemos seguir avanzando y no retroceder. Pronto, nada detendrá nuestro avance hacia el crecimiento personal, que hará de este mundo un lugar mejor para los que vendrán después de nosotros.

Hay que sacar provecho de esta situación. Pasa tiempo con tu familia, ejercítate, juega y ve esa serie de Netflix de la que tanto te han hablado. Arregla ese desperfecto en tu casa, aprende a tocar un instrumento musical o a pintar. Cocina ese platillo que siempre quisiste preparar, escucha tus viejos discos, toma ese libro que te espera desde hace tiempo y léelo sentado en tu rincón favorito con una taza de café. ¿Porqué no llamas a ese amigo del que no sabes nada desde hace tiempo?

Haz una o todas las anteriores, pero ¡hazlo! No te quedes quieto, el agua estancada se pudre. No dejes que la apatía o la costumbre te domine y te arrastre a la antigua versión de tí. Ignora la rutina e imponte una nueva manera de llevar tu vida.

¿No rogabas por vacaciones o por un poco de tiempo libre? , ¿No te quejabas de que no encontrabas tiempo para hacer las cosas? ¡Aquí lo tienes y hay de sobra! Lo que escasea es la voluntad, pero eso es algo que depende 100% de cada uno de nosotros.

Ahora me doy cuenta que el trabajo y las ocupaciones de la vida diaria, no son un impedimento para ajustar nuestros horarios y para dedicar tiempo a lo que nos apasiona y nos conduce a llenar nuestro corazón de felicidad, sin restarle tiempo o importancia a nuestras obligaciones laborales. Ahora es cuando debes aprovechar para organizarte y vivir de manera menos apresurada y sobre todo, de la forma en que a ti te gusta y mereces.

Deja de preocuparte por el coronavirus. ¡Pero ojo! Sigue cuidándote, lavando tus mandos y desinfectando lo necesario. Usa cubre bocas y respeta la distancia. Esto va a pasar te lo aseguro, y aunque llevará tiempo, pasará. 

El cambio que hagamos en nosotros mismos también será contagioso, se propagará rápido y no tendrá cura… será el “virus del cambio” y se transmitirá ayudando a los demás. Su tasa de supervivencia será del 100% y te dejará secuelas: Un corazón más grande y lleno de felicidad, pero mejor todavía, te dará una vida con propósito.

Este cambio no significará dejar de ser nosotros mismos, sino convertirnos en una MEJOR versión de nosotros. Seguiremos siendo los mismos, pero en un mundo diferente al de antes.

Créeme , saldremos adelante. 


René “Reno” Aldrette 
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Arquitecto, artista plástico, músico y promotor del género del Metal. Actualmente conduce el canal digital Black Metal Mvffin y promociona la cultura de la escena musical.