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¿Qué pasará con la cultura en Nuevo León cuando termine la pandemia? | IGNACIO MENDOZA | Mayo 2020


¿Qué pasará con la cultura en Nuevo León cuando termine la pandemia?

La solución no debe consistir solamente en pedir apoyo financiero al gobierno o a los empresarios, sino en que los gremios artísticos no se queden con los brazos cruzados y demuestren, con hechos tangibles, el valor del arte en situaciones como ésta.

Quizá el cuestionamiento que titula a este artículo sea innecesario frente a otras preguntas más apremiantes, pero lo cierto es que la cultura quedará muy castigada cuando termine la pandemia si consideramos que suele ser sostenida con recursos públicos. Si a ello sumamos la poca capacidad autogestiva que le caracteriza, entonces se impone el planteamiento de otras preguntas que nos brinden una perspectiva más amplia. 

Por ejemplo, más allá de solicitar ayuda financiera -lo cual sucederá-, ¿qué acciones aplicarán los museos, teatros y espacios culturales para mitigar las pérdidas económicas y recuperar el flujo de sus audiencias? 

Es indispensable responder eso porque muchos de nosotros tendremos miedo a contagia rnos incluso cuando se haya levantado la cuarentena. Y en términos de empatía con el público, ¿reconocerán que muchas personas, dura nte este tiempo, tuvieron el infortunio de contagiarse, perder el empleo, ver reducidos sus ingresos o sentirse agobiados por el dolor o la pérdida de un ser querido que resultó infectado o que murió? 

No es fatalista cuestionar esto: hablamos de un estado emocional que, por generalizado, deberemos encarar y resolver para vivir en lo que será nuestra nueva cotidianeidad. Quién mejor que el arte para ayudarnos a entender eso. 

Para concluir, y más allá de que estén desarrollando actividades propias de su disciplina, una pregunta clave: ¿cuál es la aportación de la cultura, en términos de responsabilidad social, ante estas circunstancias? Eso debe saberse porque, al día de hoy, no he escuchado de algún gremio artístico que coopere, con sus ideas o talento, en la difusión de medidas preventivas contra el COVID 19.

Tal vez la respuesta a esas preguntas se encuentre en la necesidad de pensar fuera de la caja. Si es así, el sector cultural de nuestro estado tiene una oportunidad de oro para asumir su responsabilidad en los beneficios y obligaciones que supone promover el derecho a la cultura.

Creo, en consecuencia, que la solución no sólo debe consistir en pedir apoyo financiero al gobierno, lo cual, reitero, va a suceder (con relación a ello, desconozco si los organismos públicos se encuentran definiendo la operación de los recursos para creadores y espacios, o si en ello contemplan no sólo al artista de carrera establecida, sino en especial al creador que recién empieza, ese que será la verdadera víctima del desastre). 

Más bien esperaría que los gremios artísticos no se queden con los brazos cruzados y demuestren, con hechos tangibles, el valor del arte en situaciones como ésta. 

Lo ideal sería que, para responder a la pregunta que titula a este texto, ahora mismo elaboraran un documento con el panorama, análisis, estadísticas, acciones y pérdidas derivadas de esta contingencia que les serviría como brújula para sentarse con quien corresponda y, entonces sí, hombro con hombro, diseñar la estrategia que marcará el antes y el después.  

Una vez que suceda eso será obligación del Estado ayudar a los gremios artísticos a salir sanos y salvos de la situación, sí, pero sobre todo comprometidos a reinventarse tras esta experiencia que nadie esperaba enfrentar.

Ignacio Mendoza

Catedrático, escritor y promotor cultural. Ha sido Premio Nuevo León de Literatura y Director de Cultura en el Municipio de Monterrey. También se ha desempeñado como profesor de Letras Hispanoamericanas, y prepara