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La creatividad no hace cuarentena | GABRIELA ARENAS | Abril 2020

Por: Gabriela Arenas
Fotografía: Especial



La creatividad no hace cuarentena

Josef Sudek, conocido también como “El Poeta de Praga” no se caracterizó por escribir poemas con su puño y letra, sino con las imágenes que lograba captar a través de su vieja cámara.

Han transcurrido algunos días, en que hemos tenido que permanecer en nuestras casas debido a la “Cuarentena” por el COVID-19. Para muchos, no han sido días fáciles, ya que han requerido un cambio drástico en nuestros modo de vida, planes y proyectos. Una situación originada por un pequeño microorganismo, que parecía impensable que pudiera afectarnos tanto, en una era donde la tecnología es capaz de explicarlo y resolverlo todo.

Ante la saturación de infor - mación que estamos viviendo, son muchas las personas que cómo “medio de escape” día a día buscan reinventarse con las herramientas que tienen a la mano , estimulando su crea - tividad, para adaptarse a sus nuevas condiciones de vida. 

Y es así como actualmente pintores, músicos, escritores, escultores, fotógrafos y acto - res, están generando intere - santes obras, aprovechando precisamente el confinamiento “obligatorio” al que están siendo expuestos.

Eso me hace recordar a Josef Sudek, conocido también como “El poeta de Praga”, quien no se caracterizó por escribir poemas con su puño y letra, sino con las imágenes que lograba captar a través de su vieja cámara. 

Para Sudek la nostalgia era parte inherente de su vida, marcada por la pérdida de su brazo derecho durante la Primera Guerra Mundial. Situación que lo obligó a dejar su oficio de encuadernador y entregarse por completo a la fotografía. 

A partir del inicio de la Segunda Guerra Mundial, tras la ocupación Nazi, caminar por la ciudad con una cámara al hombro, era algo más que sospechoso, obligándolo a recluirse en su casa y tomar fotografías sólo a través de una pequeña ventana de su estudio en Praga. No había mucho que fotografiar, ya que la ventana daba a un pequeño huerto, donde no había nada; sólo un par de arbustos y un árbol retorcido. La ventana se convirtió en una metáfora de la separación entre su mundo interior y el exterior, dando lugar a una de sus series más célebres “La Ventana de mi Estudio” (1040-1954).

La imágenes que lograba captar tenían una luminosidad excepcional, estaban llenas de poesía, ternura y de una gran belleza. Su obra reflejaba tran - quilidad y armonía, a pesar de haber sido realizada en tiempos de conflicto, incertidumbre y desacuerdo. El artista utilizó la luz como respuesta metafórica al misterio del destino del ser humano, donde ésta siempre triunfaría sobre la oscuridad.

gabyarenas1@gmail.com