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El cuerpo como territorio de lo simbólico | DIANA ELISA GONZÁLEZ | Diciembre 2019


La exquisitez de ser nosotrxs

El cuerpo como territorio de lo simbólico

Hace unos días, ocupó los titulares de diversos medios, una imagen de Mon Laferte que en una alfombra roja y frente a las cámaras, mostraba su torso desnudo y con algunos señalamientos a la violencia acontecida en su país. Hubo una gran cantidad de comentarios que felicitaron su acto como una señal de solidaridad con su pueblo, pero llamó más mi atención, la cantidad de mensajes de crítica al haber mostrado su cuerpo desnudo, derivando los comentarios a un “sus senos no son tan bonitos como nos imaginábamos”, “si fuera ella, ya me hubiera operado”, “gracias a este desnudo, terminaron los problemas en Chile, gracias Mon Laferte (sarcasmo)”.

La imagen dio la vuelta al mundo y se hicieron incluso parodias que con el torso desnudo demandaban absurdas consignas, e incluso la cantante fue acusada de haber usado la causa y el momento para promocionar su nuevo álbum musical.

Una de las intervenciones que mas despertaron mi reflexión, fue la de la caricaturización de la imagen pintada por un hombre en contraposición a la misma imagen, pero pintada por una mujer. El contraste señalaba que la ilustración hecha por la mirada masculina, erotizaba la imagen al acentuar la pose y presentar los senos de mayor tamaño. Pero regresando a nuestro tema:

¿valió la pena el acto? 

¿suma a la causa o es mero show de la artista?

Permítame darle mi opinión sobre la decisión de mostrarse como lo hizo: es simbólico y es importante. 

El cuerpo es el primer escenario de apropiación del ser humano. En el caso de las mujeres, ha sido históricamente decidido por las instituciones de todo tipo en cuanto a límites y posibilidades: “no te vistas así”, “no puedes hacer eso o aquello”, “no salgas de noche”, “depílate”, “maquíllate”, “no puedes hablar del deseo”, “no debes hablar de sexo”, “debes ser madre”, “calladita te ves más bonita”, entre muchas otras demandas a lo femenino. 

Fue a raíz del movimiento por los derechos de las mujeres en los 60´s y 70´s que el cuerpo femenino se volvió un territorio de conquista en lo público y en lo privado. El cuerpo se volvió lienzo porque derivó en escenario político de autodefinición, de bocetaje y obra diseñada, de ruptura y crítica ante las demandas inequitativas entre hombres y mujeres. Le recuerdo que hay muchos lugares donde se otorgan libertades y derechos solo en función del género, ejemplo de ello es que el cuerpo femenino ha sido posicionado como motivo de espectáculo en los medios y de vergüenza (ejemplo de esto, son las críticas a las mujeres que dan de amamantar en público). 

Por lo mismo, déjeme decirle que no es fácil quitarse la ropa y mostrar esas demandas. Hacerlo es quitarse años de opresión de todas las mujeres que nos han precedido, es alejarse de las construcciones culturales y demandas sociales que las han limitado, determinado, decidido e impedido. 

Es un acto poético, es un acto político y es un acto de rebeldía. Mostrarse con el torso desnudo es entonces una auto afirmación del ser en femenino que busca nombrarse desde su propia definición. ¿Le digo algo? Yo si lo aplaudo.


Diana Elisa González Calderón 
Doctorada por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es docente e investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de México.