MARTÍN ACHIRICA | Eutanasia para vivir | ROBERO GARZA | Noviembre 2021

Eso | RENO ALDRETTE | Octubre 2019


Eso 

ESO es la emoción que causa vivir un estilo de vida Metalero, lo que toma la forma del poder que se siente ante la música y que te llena de energía y fortaleza.

¡Calma! no te emociones, no voy a hablar de Pennywise el payaso de la película “IT” (Eso), cuando digo ESO me refiero a lo que se siente vivir el Metal.

Sin entrar en mucho detalle y guardando las debidas proporciones, vino a mi mente hacer una peculiar comparación de esta obra de Stephen King con el Metal. En el libro se nos cuenta la historia de un grupo de adolescentes que se ven obligados a enfrentar a un ser malvado (Eso) que toma diferentes formas para acosarlos, entre ellas la de un payaso, que se aparece a cada uno de ellos transformándose en lo que más temen, para así apoderarse de ellos cuando éstos se sienten más vulnerables. Cabe destacar que la trama de la historia abarca hasta su edad adulta.

En mi caso todo comenzó cuando escuché por primera vez una canción de KISS y quedé prendado del Rock & Roll para siempre, han pasado ya 40 años desde esa vez y aún sigo sintiendo ESO. Lo mismo sucede cuando voy a ir a algún concierto o festival, o cuando sé que pronto alguna banda que me interesa sacará nuevo material. Es una sensación muy precisa, clara y puntual; pero al mismo tiempo es algo difícil de explicar con palabras cuando digo que eso es “ESO”: el sentimiento.

ESO aparece en diferentes momentos de mi vida, cuando estoy triste aparece en forma de canción en la radio para entrar en mi alma y transformarla. Otras veces aparece en forma de boleto de concierto y se queda conmigo como un buen recuerdo. Se me ha aparecido en forma de disco y pasa a ser parte de mi colección. Varias veces me lo he topado en algún centro comercial en forma de playera de alguna banda y me insta para que lo compre, se mete en mi mente y no lo puedo sacar, me fuerza a usar el poco dinero que tengo en mi cartera para comprarla y me obliga a que la use y salga con ella a las calles. Paseo por ahí usando a ESO en forma de camiseta de Cannibal Corpse y voy dejando un rastro de niños asustados que se esconden detrás de las faldas de sus madres, asustados por el dibujo en mi playera, mientras éstas me lanzan miradas de desaprobación… y ESO me obliga a disfrutar lo que he hecho.

ESO es ese susurro que escuchas durante un concierto, tratas de poner atención, volteas a todos lados para ver quién alrededor tuyo lo hace y te das cuenta que está dentro de tu cabeza. Paso siguiente, comienzas a caminar sin rumbo buscando esa vocecilla hasta que sin darte cuenta, estás detrás de una larga fila de tipos que esperan su turno en el expendio de cerveza. Comienzas a impacientarte, la voz te dice que sin importar nada te saltes la fila y te le metas al que está al frente, por un momento te controlas, dices que no y te quedas en tu lugar. Avanzas lentamente mientras ESO sigue “atacando”, luchas y consigues una pequeña victoria al lograr guardar la compostura y aguantar en tu lugar. Después de unos minutos te das cuenta que es ESO quien está ahí acechándote en forma de un frío líquido color ámbar dentro de un vaso del festival, mientras te lo extiende la mano de la sonriente señorita que atiende.

Más que nada, ESO para mí es la emoción que causa vivir un estilo de vida Metalero. Toma la forma del poder que se siente ante la música, que te llena de energía y fortaleza.

Al haber saciado su sed, ESO te hace voltear tu mirada hacia el centro de la multitud: al MOSHPIT. No lo quieres hacer, te sientes viejo y no tienes condición. Sientes nostalgia al recordar los viejos tiempos, era bello. Sin darte cuenta das un paso al frente, reaccionas y te detienes. – “¿Qué estoy haciendo? ¿Ya viste cuánto miden los muchachos que están ahí? ¡Y tienen la mitad de tu edad!” – pero su llamado es fuerte… ESO es fuerte.

Cinco vueltas después, dos codazos, tres tropiezos, un cabezazo y mi vaso de cerveza perdido, por fin logré salir del MOSHPIT, con los pulmones y el esófago de fuera por mi falta de condición física, tardo más de diez minutos en poder respirar de nuevo de manera normal y por la nariz. Pero feliz después de todo al sentir ESO que me da el Metal.

También estoy convencido que ESO vive en todas y cada y cada una de las tiendas de instrumentos musicales, te puedo asegurar que habita en cada guitarra que veo, en cada amplificador junto al cual camino y para mi infortunio, ESO toma la forma de cientos de diferentes pedales de efectos que hay tras los mostradores, se burla de mí con sus altos precios en las etiquetas y aun así los quiero todos ¡LOS NECESITO TODOS! aunque muchos de estos sean una auténtica e inútil porquería que nunca voy a utilizar, ESO está ahí… riéndose de mí calladamente.

Sigo recorriendo la tienda sin rumbo alguno, sin saber qué hacer. Me veo de pronto en la sección de luces y artículos para escenario – “¿Qué demonios hago aquí?” – Sigo caminando y llego a las percusiones… “maracas y panderos” – “¿Es en serio?” – me pregunto en silencio. Después de hora y media de deambular por los pasillos y aparadores, el amable dependiente que me seguía para poder atenderme se rindió al ver que no me decidía por alguna mercancía que significara una buena comisión por la venta. Entonces, decidí gastar el dinero que traía para complacerme un poco, porque me lo merezco, porque me lo he ganado y hace mucho que no compro algo para mí. 

Camino decididamente desde el fondo de la tienda y directamente al mostrador por el pasillo central: partiendo plaza, dueño de la situación, con un andar seguro y la frente en alto. Paso a un lado de un “mocoso” que prueba una guitarra, levanta su tímida mirada al escuchar mis pasos decididos, lo veo por encima del hombro y vuelvo mi mirada a mi objetivo mientras sigo caminando. Me apoyo sobre el cristal que cubre los pedales y entonces el vendedor, al ver la seguridad que demuestro, se acerca rápidamente al ver mi determinación, la comisión del día estaba asegurada – “¿Cuál se va a llevar?“– Pregunta el chico – “Dunlop 2.0” – Le respondí de manera casi altanera. El muchacho me miró con cara de que no sabía a cuál pedal me refería, entonces extendí mi mano para señalar… ahí estaba sobre la vitrina, en un pequeño estante transparente, inmaculada y prístina… una púa para tocar guitarra Dunlop de 2 mm.

Me limpié la mano en mis jeans y la tomé con mucho cuidado entre mis dedos, cuidando de no mancharla, la miré por largo rato alzándola ante mi rostro incrédulo, una nueva púa, no lo podía creer. ¿Cuántas canciones nuevas me ayudará a escribir? ¿Podré tocar mejor con ella? Esa y muchas otras preguntas venían a mi mente cuando… –“Son $10 pesos ¿Se la pongo en una bolsa?”– preguntó el vendedor con cara de fastidio. “Envidioso” pensé –“No, gracias… así me la llevo”– no quería que una sucia bolsita de plástico manchara su pulcritud, me guardé la púa y salí. Ya estando afuera me sentía feliz: el cielo azul, la cálida brisa y el sol ya anaranjado poniéndose al oeste… la postal perfecta para un día perfecto. Saqué la llave, me subí al auto y conduje mientras escuchaba buena música. Cuando llego a casa no puedo esperar para poder conectar mi guitarra y estrenar mi nueva adquisición, meto con cuidado mi mano al bolsillo del jean para sacar la púa… nada, no había nada. Sin darme cuenta al sacar del bolsillo las llaves del auto afuera de la tienda, tiré sin querer mi preciada mercancía… la perdí para siempre. ESO es también ese sentimiento.

Algunos podrían pensar que estoy mal, que estoy loco o que eso es una actitud infantil, puede que tengan razón… es más, estoy seguro de que están en lo correcto y adolezco de esas tres condiciones. Soy víctima de esa locura y no por eso me siento avergonzado, al contrario, me siento orgulloso de poder padecer de ello ya que es lo que me hace sentir vivo en este mundo moderno donde muchos se sienten ofendidos por decir lo que otros pensamos o sentimos. Me siento libre de las convenciones sociales al poder elegir libremente mi manera de vestir, la música que escucho y mi estilo de vida… porque ESO me lo da el Metal y es lo que me hace ser quien soy.



René “Reno” Aldrette 
Instagram: @blackmetalmvffin666 
FB: @BlackMetalMvffin 
Twitter: @blackmetalmvfin 
blackmetalmvffin@gmail.com 
Arquitecto, artista plástico, músico y promotor del género del Metal. Actualmente conduce el canal digital Black Metal Mvffin, promociona la cultura de la escena musical, así como realiza reseñas de bandas y eventos musicales del Metal en México y el mundo.