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Nelson Mandela: de la Cárcel a la Presidencia | ANDREA DÍAZ | Agosto 2019


La historia detrás del héroe

Nelson Mandela: de la Cárcel a la Presidencia

Abogado, activista, político y filántropo que recibe el premio Nobel de la Paz en 1993, convirtiéndose al año siguiente en el primer presidente sudafricano electo democráticamente.

“Una sociedad libre y democrática […] es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”

Y no murió por ello, pero sí fue condenado a 27 años de cárcel por alta traición. Rolihlahla Mandela nació en 1918 y dedicó sus 95 años de vida a luchar contra el Apartheid (sistema socioeconómico que discriminaba y marginaba a las personas de color), así como la disparidad social entre los blancos y negros en Sudáfrica. En su nombre, el 18 de julio es el día internacional de Nelson Mandela, así como de los derechos de la gente privada de libertad.

En primaria fue asignado el nombre cristiano Nelson, con el que sería recordado para siempre. Más adelante renunció a la tradición familiar de ser parte del consejo del rey de la tirbu Tambu y estudió leyes con el propósito claro de luchar por sus ideales.

En 1944 inicia su carrera política en el la liga juvenil del partido Congreso Nacional Africano. Sin embargo, algunos de sus mítines iban en contra de leyes (injustas) y fue sentenciado a 9 meses de labor forzada y a suspensión de 2 años. Una vez libertado continuó con sus protestas que lo mantuvieron entrando y saliendo de prisión durante las siguientes décadas, privándolo, no sólo de su libertad, sino de eventos como despedida de su madre y uno de sus hijos. Salió de prisión por última vez en febrero de 1990.

En 1993 recibe el premio Nobel de la paz y en 1994, a los 76 años, se convierte en el primer presidente sudafricano electo democráticamente. Su mandato termina, pero su lucha no.

Sería estupendo decir que este tipo de marginación sistemática ya no existe, que el Apartheid terminó y con él la discriminación, pero no es así. En muchos países, México incluido, sigue existiendo desigualdad de oportunidades entre sus habitantes: por etnia, género, color de piel, entre muchos otros que, como círculo vicioso, refuerzan este tipo de disparidad. Muchas veces criticamos y culpamos al “sistema”, y olvidamos que nosotros somos parte. En nosotros queda tomar conciencia de estas actitudes discriminatorias sumamente arraigadas a nuestra cultura, y romper con patrones. Es cierto, también, que hay estatutos y estructuras fuera de nuestro control, y para ello necesitamos nuestra propia versión de Rolihlahla Mandela.

Andrea Díaz 
Nacida en Victoria, Tamaulipas y Licenciada en Letras por la Universidad de Monterrey. Se ha desarrollado principalmente en los ámbitos de las causas sociales, teniendo dentro de sus áreas de especialidad la violencia de género y la filosofía del lenguaje.