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EDUARDO GONZÁLEZ | Pasión por la Fotografía | Gabriela Arenas | Junio 2019

Por: Gabriela Arenas
Fotografía: Cortesía


EDUARDO GONZÁLEZ
Pasión por la Fotografía

Considerado como uno de los pilares de la fotografía en México, Eduardo González nos relata como expresa su pasión a través de las imágenes que plasma, cada vez que dispara su cámara, para captar un momento en el tiempo.


¿Cuáles fueron tus inicios en la fotografía? 

“Cuando estaba en Pachuca un tío me prestó una cámara Minolta de 35mm y los fines de semana me iba a tomar fotos a los alrededores de la CDMX, ahí descubrí el Club Fotográfico de México, entré por curiosidad a escuchar una plática y me gustó todo el ambiente donde se hablaba el mismo idioma fotográfico. Empecé a ir una o dos veces por semana”.

“Un día vi un anuncio en el periódico Excélsior que decía: “Compramos fotografías de la República Mexicana”, y pensé que tenía algunas fotos que consideraba buenas porque habían ganado en el grupo fotográfico, ¿porqué no llevarlas? Entregué alrededor de 25 fotografías y me compraron 13. Eso sucedió en el año de 1983, me pagaron $1,500 pesos por cada foto, era ¡un mundo de dinero!”.

“Recorrí Querétaro, Pachuca, Aguascalientes, Coahuila y Nuevo León por el mismo proyecto, revelaba los rollos en la colonia Condesa y fue ahí donde conocí a Carlos Amador, de quien les hablaré un poco más adelante”.

“También trabajé para el Instituto Nacional Indigenista en 1984, recorriendo algunos de los lugares más recónditos de Oaxaca y tomado series de fotografías de las comunidades indígenas, para la publicación de libros bilingües (indígenaespañol) de primaria. Esos fueron mis primeros trabajos profesionales” 

“En esa época fui al estudio de Carlos Amador, entré a un espacio lleno de lámparas, cámaras de formato medio y de placas. Era un lugar donde además se reunían a cantar y tocar guitara, me gustó mucho el ambiente y un día me dije: yo quiero ser fotógrafo. Renuncié a mi trabajo y me fui a vivir a la CDMX a una casa de asistencia y le pedí a Carlos ser su ayudante. Él ya contaba con uno, pero me dijo “vente”. No tenía dinero para pagarme, pero no me importaba, porque lo que yo quería era aprender y trabajar. Estuve con el aproximadamente 2 años estudiando de todo y absorbiendo como esponja, iniciando yo así con este arte”. 



¿Qué significa la fotografía para ti? 

“Es mi vida, es una pasión, es lo que me ha permitido conocer lugares y personas, es mi forma de expresarme a través de la imagen”.

¿Qué ves de ti en tus fotografías? 

“Decían los grandes maestros, que aparte de lo que expresas, el fotógrafo se muestra en cada imagen. Fotografiamos lo que somos y lo que vemos. Sé que parte de mi está en cada una de mis imágenes”.

¿Qué piensas cuando tomas tú cámara? 

“Pienso en salir a tomar fotos, a veces por encargo otras veces por gusto, pero como le digo a mis alumnos, hago dos tipos de fotografía: unas para comer y otras para vivir, estas últimas son las que más me apasionan”. 

“Cuando tomo la cámara pienso si lograré una buena fotografía, muchas veces regreso sin ella, pero no pasa nada”.

Sé que te gusta el trabajo de Cartier-Bresson, Álvarez Bravo, Nacho López y Héctor García entre muchos más, ¿qué encuentras en cada uno de ellos para admirarlos?

“Desde que inicié, el género que más me atrajo fue el de la vieja escuela, la que muestra la condición humana, la gente, las calles, la vida misma. Otros de los grandes maestros de la fotografía que admiro son Robert Doisneau, Willy Ronis y Graciela Iturbide. No para copiar su trabajo sino para tomarlos de inspiración”.

¿Cómo definirías el tipo de fotografía que realizas? 

“Es algo muy ecléctico, me gusta la fotografía documental, la de la calle, la de la gente, pero de pronto también hago algo de retrato, paisaje, abstracción. Pero definitivamente donde siento que he logrado mis mejores imágenes es en la fotografía de calle o documental. También trato de experimentar y buscar nuevas formas de expresión, nuevos retos, ya que de otra manera caes en tu zona de confort y no avanzas”.

La mayoría de tus fotografías son en blanco y negro, ¿qué encuentras en ellas que no te da el color? 

“Me gusta mucho la fotografía en blanco y negro, porque al sustraer los colores de una imagen haces que el observador se conecte más en el contenido de la imagen, en sus luces, sombras, volúmenes y texturas. Aunque en los últimos años he descubierto el color y lo he desarrollado”.

¿Qué buscas transmitir en cada una de tus fotografías? 

“Capturar ese pequeño instante, esa emoción, muchas veces es algo intuitivo, de pronto no sabes a qué te vas a enfrentar o qué vas a fotografiar, sólo respondes de una manera automática e intuitiva, disparando la cámara”.

“La fotografía es capturar ese pequeño instante, esa emoción. Muchas veces es algo intuitivo, de pronto no sabes a qué te vas a enfrentar”.

¿Tus fotografías son una herramienta social o una expresión artística? 

“Yo me considero un fotógrafo sin adjetivos, que sea arte o no, no está en mi decirlo. Por supuesto hay fotógrafos o artistas que ven a la fotografía como una forma de expresión artística y claro que lo es. Yo tomo fotos porque me gusta expresarme a través de las imágenes”. 

Por años te has dedicado a la docencia, ¿cuál es el principal consejo que les das a tus alumnos? 

“La mayoría llegan y quieren aprender fotografía y se circunscriben únicamente a lo que es la cámara y la fotografía. Pero no es sólo eso, la fotografía es un lenguaje, una forma de expresión, siempre les digo que se alimenten a través de todos los sentidos, del cine, la literatura, que visiten museos, galerías, que conozcan de historia del arte, que aprendan acerca de la vida que pasa frente a ellos. Hay que alimentarse para poder expresar algo a través de las imágenes, si uno no lo hace, las imágenes no van a decir nada, hay que tener esa avidez por el conocimiento y tener presente que es el recorrido lo interesante, no la meta última”.

Sé que acabas de exponer en Dreux, Francia, ¿podrías hablarnos un poco de esa exposición? 

“Fue a través de la invitación de una alumna, que se encarga del intercambio cultural con diferentes lugares. Primero se pensó en Washington, DC, pero por problemas con el gobierno americano que tenían cerradas sus oficinas, no se pudo realizar ahí”

“Se vio la posibilidad de exponer en Dreux, donde cada año se realiza un festival de cine, exposiciones y películas. Este año México fue el país invitado, así que armamos la exposición y envié las fotografías. Estuvieron expuestas del 3 de marzo al 4 de abril de este mismo año. La exposición se llamó “Miradas de Fe”, siendo expuestas fotografías que tenían la fe como tema principal, imágenes de la Procesión del Silencio en SLP, del Niño Fidencio en Mina NL y de Las Noches de Muertos en Pátzcuaro Michoacán. Fue la exposición inaugural del festival de cine de aquel lugar”.

¿Cuáles han sido tus 3 exposiciones más importantes y qué significado han tenido para ti? 

“He tenido exposiciones colectivas e individuales, yo creo que las más importantes para mí son: ésta que acaba de pasar en Dreux, las de la Republica Checa, donde he tenido la oportunidad de exponer 4 veces y la del Museo Metropolitano de Monterrey hace poco más de diez años, entre otras”.

“Las exposiciones representan un escaparate para mi, ya que las fotografías se hacen para mostrarlas. Lo que aun tengo como asignatura pendiente es la publicación de mi libro”.

“La fotografía es mi vida, es una pasión, es lo que me ha permitido conocer lugares y personas, es mi forma de expresarme a través de la imagen”

¿Tu sueño como fotógrafo sería ese? 

“No sueño, sólo busco una forma más para publicar mi trabajo y darlo a conocer. De hecho, ya hay algunas platicas en este sentido, lo quiero hacer en un corto a mediano plazo”. 

¿Qué más esperas de la fotografía? 

“Seguir trabajando y tomando fotos, hasta que me sea permitido, continuar dando clases, tener la posibilidad de seguir viajando, ya que me gusta ese tipo de fotografía, y continuar haciendo lo que me apasiona como lo he hecho hasta ahora”.



Conócelo 

Nació en Monclova, Coahuila, un 13 de octubre de 1956, pero desde muy pequeño emigró junto con su familia a la ciudad de Monterrey, razón por lo cual se considera regiomontano. Estudió Ingeniería Química en la UANL, por su trabajo radicó en Pachuca y en la CdM, justo donde la fotografía se cruzó en su vida y decidió dedicarse por completo a ella.