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La perspectiva cultural de Nuevo León: ¿en capilla? | IGNACIO MENDOZA | Abril 2019

Por: Ignacio Mendoza
Fotografía: Archivo


La perspectiva cultural de Nuevo León: ¿en capilla?

Espero que esta muestra no se vuelva una costumbre, que haga de nuestra perspectiva cultural una cuestión que corriera el riesgo de permanecer en capilla.

Hace meses publiqué un artículo sobre la exposición Miguel Ángel, El Divino, misma que el público aceptó sin que pareciera importarle hallarse ante réplicas y no piezas originales.

El motivo de mi artículo obedeció a la presencia de una polémica que ha vuelto a ponerse sobre la mesa gracias a la presencia, en nuestra ciudad, de una muestra donde se ofrecen reproducciones de los interiores de la Capilla Sixtina. La polémica consiste en aceptar como válida la apreciación y experiencia estética de una pieza reconocida abiertamente como falsa.  

Los polos en los cuales se mueve la polémica obedecen al hecho de que hay quienes creen que la experiencia estética que se tiene al estar frente a una obra original es insuperable, irrenunciable e intangible (lo cual implica que el arte sea, sobre todo, contenido y no continente). Por otro lado, están los que consideran que una réplica no merma la capacidad de emoción que pueda sentir un espectador al encontrarse ante una réplica, los cuales también argumentan que la apreciación de réplicas se volverá en una constante que nos ayudará a conservar el patrimonio artístico, pues resulta evidente que ese se encuentra cada vez más maltratado o en franco peligro de desaparición por culpa de las masas turísticas, las condiciones climatológicas o los accidentes como el sucedido recientemente en París, con Notre Dame.

Aunado a ello, los entusiastas de las réplicas consideran a dicho recurso como el mejor aliado para la democratización y difusión del arte y la cultura si se toma en cuenta que una visita al Louvre o al Metropolitan no es algo que todos puedan costearse.

A diferencia de la exposición de Miguel Ángel, en esta ocasión sí he podido visitar la réplica de la Sixtina. Confieso que me sorprendió positivamente ver cómo la gente disfrutaba aquel espectáculo de audio y luces que enalteció lo que, a final de cuentas, parecían ser sólo unas lonas. 

Como ya lo anticipé antes, pensé en cuántos de esos visitantes podrían visitar ese espacio o al menos tener acceso a un libro con buenas fotografías que les permitieran conocer los detalles de los frescos, pero también pensé en la necesidad de no caer en la tentación de confundir la gimnasia con la magnesia: por mucha que sea la gente que visite esta clase de exposiciones, Nuevo León requiere de verdaderas exposiciones artísticas que quizá no nos ofrezcan a un artista considerado como capital por la Historia Universal, aunque sí podemos pensar en artistas o propuestas contemporáneas que no sólo nos den lustre a nivel nacional o internacional, sino que sobre todo nos demuestren lo que está concibiéndose en otras latitudes.

Tal y como creo que convino ver a la exposición de El divino, la presencia de esta réplica de la Sixtina es un medio para que accedamos al conocimiento de las grandes obras del arte y valoremos el patrimonio que representan. Lo que no espero es que esto se vuelva una costumbre que haga de nuestra perspectiva cultural una cuestión que, caray, corriera el riesgo de permanecer en capilla.

Ignacio Mendoza 
Catedrático, escritor y promotor cultural. Ha sido Premio Nuevo León de Literatura y Director de Cultura en el Municipio de Monterrey. También se ha desempeñado como profesor de Letras Hispanoamericanas, y prepara actualmente su segunda novela.