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Engaño con sabor a traición | MIGUEL ANGEL ARRITOLA | Abril 2019

Por: Miguel Angel Arritola
Fotografía: Miguel Angel Arritola



Engaño con sabor a traición

Con un texto de Victor Hugo Rascón Banda y una acertada dirección de David de la Garza Villarreal, la puesta en escena “Sabor de engaño” se presenta los martes en Casa Musa A.C

Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana y eso se percibe en ese departamento de la Condesa en el que viven Perla y Alfonso, par de actores con suerte desafortunada en su profesión.

Perla retrata claramente a la actriz que tiene que sacrificar su amor por los escenarios para someterse a un trabajo de 8 horas como telefonista y así poder llevar dinero a casa.

Él, Alfonso, es el clásico macho mexicano que necesita de rete hartas “viejas” a su lado para sentirse importante y que va por la vida haciendo “casting” para obtener un papel, “de lo que sea”.

Perla y Alfonso sostienen una relación de agobio, de hartazgo, de miseria, esa relación en la que ambos saben que hay un “Sabor de engaño” imposible de ocultar.De Victor Hugo Rascón Banda, “Sabor de engaño” pone en la mesa la historia Perla y Alfonso, una joven pareja de actores con una relación quebrantadas por el fracaso.

Alfonso sueña con conseguir un lugar en el mundo del espectáculo,en tanto Perla se ve en la necesidad de dejar su carrera de actríz para muy a su pesar obtener un empleo formal y así sacar adelante los gastos de la casa.

Todo se complica aún más cuando el ingenuo Armando, hermano del protagonista, llega a vivir al pequeño departamento de los actores, y tras de él arriba Paola, la joven hermana de Perla, quien llega a México procedente de Monterrey, dispuesta a ser estrella de la televisión.

La obra consta de cuatro personajes los cuales son interpretados por Américo Bringas y Ana ochoa.

Dirigida por David de la Garza Villarreal, la puesta tiene la tónica exacta para adentrar al público a ese departamento tapizado de carteles de películas de antaño, a ese pequeño departamento que ampara a dos personajes tan apasionados como infelices por vivir a “raya”, con una calidad de vida precaria, sin lograr alcanzar sus sueños.

En “Sabor de engaño”,Victor Hugo Rascón Banda ofrece un fugaz viaje de cómo es la vida de dos artista para intentar llegar, ya no al estrellato, sino a obtener tan siquiera un papel en televisión o en cine y así lograr acariciar el éxito.

Rascón Banda maneja sutilmente la situación a la que puede llegar un artista sin trabajo y muestra abiertamente la vulnerabilidad de dos personajes que deambulan peligrosamente por caminos llenos de espinas y fracasos tanto profesionales como personales.

En “Sabor a engaño”, Ana Ochoa juega dos roles, por una parte es Perla, la esposa desesperada que ve pasar la vida tras un escritorio contestando llamadas sin que le llegue un llamado para ejercer su quehacer de actriz, pero también asume el papel de Paola, la ilusa regiomontana que llega a su casa para a como dé lugar, conquistar el mundo al precio que sea, aunque tenga que soportar que pisoteen su dignidad como mujer.

Américo Bringas es Alfonso y Armando; el primero una actor de Televisa que está por grabar una telenovela al lado de la actriz María Rojo pero que siempre todo se le viene abajo y el segundo rol es un contador que llega al “depa” de la Condesa en buscar una oportunidad en su vida.

El tono en que Ana Ochoa arropa a ambos personajes es admirable ya que de mujer amargada, derrotada y humillada, transita son problema alguno a la mujer desfachatada que usa su sensualidad para atrapar una oportunidad como actriz.

La atmósfera que crea Américo Bringas en ambos personajes es de una seducción que abraza al púbico irremediablemente: de hombre sensual y galante pasa a un individuo tímido y arraigado a las creencias de sus padres.

David de la Garza Villarreal tuvo a bien dirigir de manera certera a cada uno de los cuatro personajes para desatar emociones en el público que llenó la sala.

Garza Villarreal sacó de cada uno esa garra y fuerza para hacer cimbrar al espectador ante un trabajo limpio e intenso de Américo Bringas y Ana ochoa.

La obra tiene momentos paralizantes y situaciones en las que el dramaturgo deliberadamente juega con la debilidad emocional de los personajes desnudando sus sentimientos más encontrados. 

“Sabor a engaño” seguirá en cartelera en Casa Musa A.C. los ,artes a las 21;00 horas.