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Margarita Maza | ANDREA DÍAZ | Marzo 2019

La historia detrás del héroe 

Margarita Maza

Callada, entregada, creyente de las ideologías de su marido, con juicio propio y un temple de acero, ella era Margarita Maza

Margarita Maza Parada (1826-1871), mejor conocida como Margarita Maza de Juárez, fue esposa del presidente Benito Juárez García. En todas las fuentes que consulté sobre ella se dice que era una “buena mujer”. En su época (e incluso actualmente en ocasiones) eso era sinónimo de callada, sumisa y entregada, por lo que fue una sorpresa agradable ver que no. 

Maza nació en una familia privilegiada que le permitió exposición a educación de calidad e ideas liberales, así como el ejemplo altruista de sus padres. Claro fue el caso cuando “adoptaron” a un muchacho indígena zapoteco para ayudarlo a prepararse académicamente y salir adelante. Quién diría que Margarita y ese muchacho se casarían unos años después, cuando él tuviera 37 años y ella 17. Uno no sabe para quién trabaja, queda claro. Preparada e inteligente, Margarita se convertiría en pieza clave del recorrido que Juárez emprendía para la transformación de México.

Margarita es un personaje muy particular en la historia nacional, pues como esposa de Benito Juárez, político controvertido con muchos seguidores, pero también enemigos, tuvo que pasar por vicisitudes que incluso para una mujer del siglo XXI serían sumamente complicado. Durante los exilios (voluntarios y no), así como viajes necesarios para su carrera política, Benito y Margarita pasaron mucho tiempo separados, quedándose ella a cargo de los hijos. 

En algunas de esas ocasiones tomó refugio en Estados Unidos, otras, en México. Incluso, debido a la distancia e incertidumbre de la situación de su esposo, en su natal Oaxaca, Margarita abrió una tienda pequeña con la que pudo mantenerse a ella, sus hijos e incluso mandar dinero a su marido. Tuvieron 12 hijos de los cuales, desafortunadamente, 5 fallecieron a los pocos años de vida durante las separaciones de Juárez, traslados y constantes huidas. Es decir, además de presenciar la muerte de 5 de sus hijos, fueron duelos que llevó sola. 

Como mencionaba anteriormente, Margarita Maza no fue sinónimo de callada, ni sumisa, pero sí entregada. Creyente de las ideologías de su marido, con juicio propio y un temple de acero, ella es ejemplo de un caso muy común: la sombra de la mujer detrás del héroe. Primera Dama, primera guerrera. Don Benito Juárez podía irse a donde se le requiriera para seguir con la lucha de su país, sabiendo que su casa, el fuerte más importante, estaba cubierto.


Andrea Díaz 
Nacida en Victoria, Tamaulipas y Licenciada en Letras por la Universidad de Monterrey. Se ha desarrollado principalmente en los ámbitos de las causas sociales, teniendo dentro de sus áreas de especialidad la violencia de género y la filosofía del lenguaje.