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Editorial: Hacer cine como acto de fe | ROBERTO GARZA | Agosto 2026


Hacer cine como acto de fe

Propuestas urgentes para rescatar al cine mexicano del vacío legal y la era digital

Hacer cine en México no es una vocación; es más bien un acto de fe y, en muchas ocasiones, de terquedad. Año tras año, productores y directores mexicanos tratan de hacer “milagros” con presupuestos limitados, topes en fondos públicos, tiempos de rodaje recortados y con la imposibilidad de recuperar la inversión en taquilla.

La pregunta que todos deberíamos hacernos no es si falta talento, sino más bien, ¿Por qué nuestras salas de cine se han convertido en una franquicia de Hollywood?

Les comparto algunos datos para obtener contexto: En Estados Unidos, su cine doméstico representa cerca del 85% de la taquilla de sus salas, en la India casi el 90%; y en otros países como Francia y Japón al menos el 50%.   

¿SABEN CUÁNTO REPRESENTA EN MÉXICO?

En México, el cine nacional apenas logra captar entre el 4% y el 5% de los ingresos totales de taquilla. La abrumadora mayoría de las más de 7,400 salas comerciales del país están acaparadas por las grandes producciones de Hollywood.

Esta alarmante desventaja surge de tratados internacionales mal negociados, sumados a fallas estructurales en la distribución, el financiamiento y la legislación local. Por ello, aunque la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual representa un avance importante, la realidad es que se queda corta ante la gravedad del problema. 

Mientras que Hollywood (Estados Unidos) exporta un modelo cinematográfico global, Bollywood (India) domina su gigantesco mercado interno y Europa protege su cine como patrimonio cultural, México padece de un sistema que asfixia a sus propios creadores.

¿QUÉ HACEN ESTOS PAÍSES QUE NOSOTROS NO HEMOS PODIDO HACER?

Estados Unidos creó un modelo comercial y diplomático que, mientras blindaba su cine, le permitía conquistar el mercado global eliminando impuestos y aranceles a sus películas a cambio de tratados comerciales. Entendieron una máxima geopolítica: si lograban que el mundo consumiera historias americanas, el mundo también querría comprar autos, ropa y electrodomésticos americanos. 

India logró convertirse en una de las mayores potencias cinematográficas del mundo, gracias a una estrategia basada en el arraigo cultural, la inversión en infraestructura cinematográfica (creando ciudades cine) y otorgando incentivos y subsidios a los productores nacionales.

Por otro lado, los países europeosblindaron su industria cinematográfica bajo una premisa fundamental: el cine no es solo una mercancía, sino un asunto de soberanía cultural e identidad nacional. A través de la Unión Europea, Europa ha construido un modelo ultra-proteccionista frente a la maquinaria de Hollywood.

¿QUÉ NOS FALTA HACER A NOSOTROS EN MÉXICO?

En primer lugar, debemos renegociar el tratado comercial con nuestro vecino país, para incluir una “excepción cultural” que permita proteger legalmente al cine mexicano. Además, debemos fiscalizar al streaming para obligar a las plataformas digitales a invertir un porcentaje de sus ingresos en producciones independientes mexicanas, al igual que multiplicar los estímulos fiscales y descentralizar la producción que hoy se concentra en la CDMX. Adicionalmente, debemos garantizar horarios estelares a las producciones nacionales y, ¿por qué no?, hacer también lo que hicieron varios países europeos, cobrar un impuesto a cada boleto vendido de películas extranjeras para financiar al cine nacional. 

El cine es el espejo de una nación; si permitimos que otros sigan controlando nuestras pantallas, terminaremos olvidando cómo nos miramos a nosotros mismos.

¿Usted qué opina? 

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