ALEXA DE HOYOS | El arte de hacer cine sin excusas | ROBERTO GARZA | Agosto 2026

Por: Roberto Garza
Fotografía: Cortesía Alexa De Hoyos


ALEXA DE HOYOS
El arte de hacer cine sin excusas

 Alexa de Hoyos es una productora regiomontana clave en el cine independiente actual. Desde niña encontró en el cine una gran pasión, y con el paso de los años descubrió que su lugar estaba en la producción, un área donde convergen la creatividad, la organización y la capacidad de transformar grandes ideas en realidades tangibles.

Con más de una década de trayectoria formal, de Hoyos ha demostrado una versatilidad importante en la industria del cine. En su catálogo destacan Otto, la primera adaptación oficial de Stephen King en México; Aunque no te acuerdes, filmada bajo el estricto Manifiesto Dogma; y la multipremiada cinta Somos Invisibles, que hoy brilla con éxito en el catálogo global de Prime Video.

En una interesante charla, conversamos con ella sobre los retos de financiar el cine nacional y la pasión que la impulsa a seguir creando historias en la muy complicada industria cinematográfica.

Alexa de Hoyos con su equipo en Somos Invisibles.

¿Por qué entrar en el mundo del cine, Alexa? ¿A partir de cuándo y por qué?

De manera formal entre al mundo del cine a partir de 2014, aunque mi interés nació desde muy pequeña. Siempre me fascinó el cine y, conforme fui conociendo cómo se hacían las películas, descubrí que existían muchas formas de participar en ellas. 

Primero descubrí la figura del director y más adelante mientras estudiaba entendí el papel del productor. Fue ahí donde encontré lo que realmente me apasiona. Disfruto mucho la organización, la logística, la coordinación de equipos y recursos para que un proyecto pueda concretarse. Me di cuenta de que ese rol encajaba muy bien con mi forma de trabajar y mi personalidad.

Aunque también he dirigido algunos proyectos, la producción es donde siento que puedo aportar más. Me gusta ser el puente entre la parte creativa y la parte operativa, ayudando a que las ideas se conviertan en una realidad. Para mí la producción implica encontrar soluciones, coordinar personas y hacer lo posible para que las historias lleguen a la pantalla.

“En la mayoría de los proyectos en los que he estado, me involucro desde la idea original o desde el guion”

¿Cómo haces para balancear ambos roles?

Creo que el haber dirigido algunos proyectos me ha ayudado a entender el proceso creativo y las necesidades de un director.

Cuando leo un guion, lo primero que busco es conectar con la historia: entender qué se quiere contar y por qué es importante contarla de esa manera.

Una vez que entro en ese universo, casi de forma automática empiezo a pensar desde la producción: qué recursos se van a necesitar, cuáles serán los principales retos, cuántas locaciones, etc. Es una manera de empezar a imaginar cómo hacer posible esa historia sin perder de vista su esencia.

A partir de ahí, mi trabajo consiste en encontrar la manera de hacer posible esa visión, procurando que la historia llegue a la pantalla lo más fiel posible a lo que el director imaginó.

Poster de aunque no te acuerdes.

¿Cómo fue el reto de filmar Aunque no te acuerdes bajo los principios del Manifiesto Dogma?

La inquietud por trabajar bajo esa filosofía surgió a partir de conversaciones que teníamos sobre el movimiento Dogma y sobre cómo sería traer esos principios al presente. En nuestro caso, filmar bajo esa propuesta fue, sobre todo, un tema de convicción, ya que implicó renunciar a ciertos recursos que normalmente se utilizan en un rodaje y concentrarnos en lo esencial: la historia, las actuaciones y los recursos que realmente teníamos a nuestro alcance. 



Como producción, eso nos obligó a planear muy bien cada decisión y a resolver los retos desde el set. Fue un proceso muy enriquecedor, porque nos recordó que una buena historia puede contarse sin depender de grandes recursos técnicos.

“Filmar bajo los principios del Manifiesto Dogma, fue más un tema de convicción”

¿Después de haber probado esta nueva forma de hacer cine, te gustaría continuar usando este formato?

Depende de la película, ya que algunas historias se adaptan mejor a diferentes técnicas. Sin embargo, me gusta mucho la propuesta del Dogma porque pone el foco en lo que vive el personaje dentro de la historia y en trabajar estrictamente con los recursos disponibles.

Lo que más me gusta de esta filosofía, es que demuestra que no siempre se necesita un gran presupuesto para contar una historia que conecte con el público. Eso era precisamente lo que nos atraía: hacer una película con los recursos que teníamos a la mano. Compensando las limitaciones con creatividad.  

¿De alguna manera priorizan el hacer arte con menos recursos y más creatividad?

Sí. Creo que las limitaciones pueden convertirse en un motor creativo. Cuando no puedes apoyarte en los recursos técnicos, la historia y las actuaciones cobran un papel todavía más importante. 

Poster de Somos Invisibles.

¿Qué implicó a nivel legal y creativo realizar Otto, la primera adaptación oficial de esta obra de Stephen King en México?

La idea nació de Sinué Benavides; él ha sido fan de Stephen King desde siempre. Me contó que, de niño, leyó el cuento El camión del tío Otto y esa historia lo impactó tanto que siempre tuvo en mente adaptarla al cine, por lo que buscó obtener los derechos directamente a través de la oficina de Stephen King.

Para obtener los derechos debías enviar la documentación solicitada, trabajos previos y una propuesta del proyecto, todo en inglés. Si la solicitud era aprobada, recibías un contrato firmado por él y contabas con un año para realizar la adaptación. Afortunadamente, nos cedieron los derechos y pudimos llevar a cabo esta producción. Gracias al prestigio del autor que la respaldaba, obtuvimos patrocinadores y fondos para financiar el proyecto.

Con mucho nervio se logró, y tuvo un gran éxito donde se presentó. Fue un parteaguas en la forma en que queríamos hacer cine de género mexicano.

Después nos enteramos de que fue la primera adaptación de ese cuento. También resultó ser la primera adaptación oficial de una obra de Stephen King al español y, por supuesto, la primera realizada en México.

Poster de Korpus.

Pasando a la cinta Somos Invisibles, la trama explora los secretos familiares profundos de una mujer sentenciada. ¿Cómo se trabaja desde la producción para que el equipo y el elenco mantengan esa carga emocional tan densa durante las jornadas de rodaje?

Para lograrlo, diseñamos una logística muy particular basada en la narrativa cronológica de la historia. Como la trama oscila entre el presente y el pasado, consideramos que funcionaba mejor organizar el rodaje de forma cronológica y filmar primero la época pretérita.  

Al tratarse de dos líneas temporales distintas, optamos por trabajar con elencos diferentes y con dos directores de fotografía, ya que buscábamos que cada etapa de la historia tuviera una identidad visual propia. Esa forma de organizar el rodaje también facilitó que todo el equipo se concentrara por completo en cada etapa antes de pasar a la siguiente.

Por otra parte, para mitigar el desgaste emocional que exigía la película, el diseño de los horarios fue clave. La historia transcurre de día, por lo que dependíamos enteramente de la luz natural. Planeamos jornadas de seis de la mañana a cuatro de la tarde para contar con un margen suficiente ante cualquier imprevisto. Sin embargo, el rodaje fue muy eficiente y, en la mayoría de los casos, concluíamos alrededor de las dos de la tarde. Eso permitía que todo el equipo tuviera tiempo para descansar y desconectarse, algo fundamental cuando se trabaja con una carga emocional tan intensa.

Por ejemplo, con el personaje de Jaime, el padre, quien tiene escenas sumamente demandantes, decidimos que lo ideal era mantenerlo distanciado. Evitamos que conviviera demasiado con los actores que interpretaban a sus hijos para preservar la atmósfera de su personaje. Terminábamos de filmar, compartíamos los alimentos y, a cierta hora, trasladábamos al actor al hotel para que tuviera su tiempo de relajación y concentración. La siguiente semana replicamos la misma estrategia con Mónica: la hospedamos en el hotel y mantuvimos esa dinámica.

¿En dónde se filmó?

En una zona muy cercana a San Antonio de las Alazanas, en Coahuila.  

El filme Somos Invisibles es también uno de los más premiados que han realizado. ¿Les ayudó ese reconocimiento para ingresar al catálogo de Amazon Prime Video?

Ciertamente. El recorrido por festivales y los reconocimientos que obtuvo la película le dieron una mayor visibilidad. Después de esa etapa, Somos Invisibles también formó parte del catálogo de Claro Video y, posteriormente, llegó a Prime Video. Cada una de esas etapas contribuyó a ampliar el alcance de la película.

¿Cuál es el secreto para transitar de los festivales a una plataforma como Prime Video? Lograr que las grandes plataformas digitales te incluyan en sus catálogos no es una tarea sencilla.

La verdad es que no hay un secreto. Más bien, es un proceso que requiere constancia, paciencia y mucho trabajo detrás de cada etapa.

Durante la filmación de Otto.

¿Es un requisito obligatorio que tenga ese recorrido para que las plataformas la acepten?

No es obligatorio, pero ayuda muchísimo. Un buen recorrido por festivales y los reconocimientos que obtiene pueden darle mayor visibilidad a una película y abrir puertas con distribuidores y plataformas.

En nuestro caso, buscábamos que el público conociera la película y que se generara conversación en torno a ella. Por eso decidimos recorrer primero el circuito de festivales.

¿Qué tan largo es ese proceso para cerrar el trato?

Depende completamente del proyecto. No hay un plazo fijo; todo depende de encontrar al distribuidor adecuado y de cómo avancen las negociaciones con las plataformas.

Al entrar a estas plataformas, ¿se vende el producto por completo, se pagan regalías o es un contrato por tiempo limitado?

Todo depende del acuerdo que se establezca con la plataforma. En muchos casos se adquieren los derechos de exhibición por un tiempo definido —por ejemplo, tres, cuatro o cinco años— y posteriormente se puede negociar una renovación.

¿Cuál es la opción más común o la que resulta más conveniente para una producción independiente?

Depende mucho de la estrategia de cada proyecto y de la plataforma con la que se negocie. Algunas plataformas exigen exclusividad, otras permiten una distribución no exclusiva, donde el filme puede formar parte de su catálogo y mantenerse disponible en otras plataformas de manera simultánea. Al final, todo depende del acuerdo que se logre y de lo que más convenga para la película.

Durante la filmación de Niño Doctor.

¿Pero realmente es un modelo de negocio rentable? A veces las plataformas adquieren el proyecto, recuperas lo invertido para saldar deudas y el beneficio se limita a eso. Además, al ser exclusiva, ya no puedes comercializarla en ningún otro lugar.

Todo depende del acuerdo y de la estrategia de cada proyecto. Las películas tienen la posibilidad de seguir encontrando públicos con el paso del tiempo.  

Lo valioso del cine es precisamente su permanencia: si un contrato de exclusividad expira, la película no desaparece; puede encontrar nuevos espacios de exhibición y continuar generando valor.

¿Qué recomendación le darías a un productor que tiene su película terminada, pero no sabe cómo abrir las puertas de la distribución en un medio tan competitivo?

Los festivales, los mercados cinematográficos y las muestras son espacios importantes para darle visibilidad al proyecto y abrir oportunidades de distribución.

Que no dejen de buscar y que entiendan que la distribución también es parte del proceso de hacer cine. No existe un único camino para que una película encuentre a su público.

Por supuesto todos aspiramos a llegar a grandes plataformas, pero si una puerta no se abre, hay que explorar otras alternativas.

Lo importante es seguir moviendo la película, aprender del proceso y continuar creando nuevos proyectos. Cada película tiene su propio recorrido y a veces una oportunidad llega por un camino que no esperabas. 

Durante la filmación de Somos Invisibles.


Nuestro filmeSomos Invisibles”, se encuentra disponible actualmente en el catálogo de Prime Video”

El presupuesto en el cine es fundamental, y más en el independiente. Cuando hay un gran respaldo económico detrás, el reto es menor. En tu caso particular, ¿cuál ha sido el mayor “milagro” que has hecho para que el dinero alcance? Pienso, por ejemplo, en Somos Invisibles, que ha sido de tus producciones más grandes.  

En mi caso particular, uno de los mayores ajustes fue conmigo misma: decidí aportar mi propio sueldo como productora y dejar ese recurso disponible para otras necesidades de la producción. Cuando haces cine independiente, muchas veces tienes que encontrar formas creativas de hacer que los recursos alcancen, y una de ellas es que quienes estamos al frente de una película también apostemos por ella.

También fue fundamental formar un equipo que compartiera la misma pasión por la película y creyera en la historia que estábamos contando. Buscábamos que cada colaborador entendiera la esencia de la película y conectara con la visión del proyecto, porque cuando un equipo cree en la historia que está contando, la manera de involucrarse cambia por completo.

Les vendiste un proyecto tan atractivo que todos quisieron sumarse.

Más que venderles un proyecto, compartimos una historia en la que creíamos profundamente. Es una trama con la que muchas personas se pueden identificarse; todos hemos escuchado o vivido alguna vez historias similares a las que retrata la película. Esa conexión hizo que el equipo quisiera sumarse y aportar su talento para hacerla realidad.

Tú que ya has recorrido festivales internacionales con tus filmes, ¿cómo crees que se percibe actualmente el cine mexicano en el extranjero?

En el extranjero el cine mexicano suele tener una muy buena recepción. Existe un interés genuino por las historias que contamos y por las propuestas que surgen desde México.

Poster de Otto.

¿Sientes que lo quieren más afuera?

¿Creo que sí existe una diferencia en la percepción. Todavía hay un reto para que el público mexicano se acerque más al cine nacional. No necesariamente porque no le interese, sino porque durante mucho tiempo se construyeron ciertos prejuicios alrededor de lo que significa ver una película mexicana. Creo que tenemos que empezar a hablar de nuestro cine desde su valor artístico y narrativo, no solamente desde las dificultades que implicó hacerlo.

“En México todavía le dices a alguien que vaya a ver una película nacional y existe cierta resistencia”

Ya tienes poco más de diez años haciendo cine de manera formal y has logrado consolidar varias producciones. ¿Qué es lo que te mantiene motivada para seguir en esta industria?

El hecho de que cada proyecto es un universo completamente distinto. Crear una historia nueva y llevarla frente al público siempre representa un reto diferente; cada proyecto tiene su propio camino y la experiencia nunca es la misma.

Eso es lo que me mantiene motivada: la posibilidad de seguir construyendo historias, enfrentar nuevos desafíos y descubrir cómo hacer posible cada proyecto. Siempre hay algo nuevo que aprender y una nueva historia por contar.

Si pudieras darle un consejo a la Alexa de Hoyos de hace 15 años, ¿cuál sería?

Le diría que confíe en ella y que no dude en seguir ese camino. Que entre al mundo del cine, aunque muchas veces parezca incierto o complicado, porque cada experiencia, cada reto y cada proyecto la van a llevar exactamente al lugar donde necesita estar.

“Comunicar un mensaje potente con limitaciones técnicas implica también un gran reto creativo”

¿Dónde se pueden ver las películas en las que has participado, ya sea como productora o directora?

Somos Invisibles, se encuentra disponible actualmente en el catálogo de Prime Video. También pueden visitar nuestro canal de YouTube, @KriaturaZinema, donde compartimos los cortometrajes que hemos realizado durante estos años. 

Semblanza

Alexa De Hoyos es productora y socia en Sizigia Films. Ha impulsado proyectos de ficción con una identidad autoral y narrativa sólida, presentes en festivales internacionales como Raindance, Macabro, Feratum, Mórbido, Shorts México y Stockholm Film Festival.

En 2022 produjo el largometraje Somos Invisibles, ganador del Estímulo Fiscal para la Creación Artística (EFCA) y premiado como Mejor Thriller en el Istanbul Film Awards, actualmente disponible en Prime Video.

Entre sus cortometrajes destacan Korpus (2024), multipremiado en festivales de EE. UU. y Europa, ganador a Mejor Thriller en Raindance 2024; Niño Doctor (2019), reconocido en el Festival Internacional de Cine de Molins del Rei; y Otto (2016), es la primera adaptación cinematográfica en México de una historia de Stephen King.

Su producción más reciente, Aunque no te acuerdes (2025), fue rodada bajo los principios del Manifiesto Dogma 95 y Dogma 25, reafirmando su apuesta por un cine arriesgado, humano y con mirada propia.