INART3 | Un espacio de encuentro entre arte e inclusión | SAMUEL RODRÍGUEZ MEDINA | Mayo 2026

Por: Samuel Rodríguez Medina (Profesor EAAD)
Fotografía: Cortesía




INART3
Un espacio de encuentro entre arte e inclusión

El arte y la inclusión ya no pueden ir por caminos distintos. Es necesario que la fuerza vital del arte, se una con la compasión y la dignidad. El arte en realidad siempre ha sido aliado de la inclusión desde la visión de Diego Velázquez, quien, con ese pincel privilegiado y vivo, se atrevió a registrar a la gente de la calle. La fuerza.

De esta manera pinturas como “La mujer friendo huevos” o “El bufón Calabacillas” nos muestran a la persona en su plenitud, en su belleza diaria, en su fuerza y en su resistencia. Al verlos el espectador los incluye en su mundo, los valora, los sopesa y entonces mágicamente entendemos que el arte vive cuando transforma nuestra mirada.

InArt es una iniciativa creada por Jorge Ayala Guerrero, Líder del Departamento de Inclusión del ITESM y por Samuel Rodríguez Medina, Profesor en EAAD y en la Escuela de Humanidades, además de autor y activista social con el fin de impulsar el talento de la comunidad Tec y de hacer notorio el poder de las artes en relación con la inclusión.

Sebastián Agustín (Atleta).

En esta edición también participarán en la organización la profesora Jimena Martín, Jessica Barba, Marysol Flores y Susana Alanís. Cada profesor colabora con el grupo en investigación, creatividad, estética y reflexión mientras que Jorge Ayala ofrece asesorías en términos de inclusión. Son clases muy bien organizadas que dejan una profunda huella entre la planta estudiantil. Sin embargo, quisimos dar un paso más allá del aula y presentar este proyecto a la sociedad e impactar a nuestro entorno con estas propuestas artísticas. Agradecemos a MARCO por ceder su espacio para estos fines.

Fátima Natalia (Atleta).
En esta ocasión InArt tendrá como sede el Auditorio del Museo de Arte Contemporáneo el miércoles 19 de mayo a las 7 de la tarde. Lugar donde InArt3 tendrá un giro social y revisará artísticamente problemas de la sociedad mexicana contemporánea. Los temas elegidos fueron complejos: la migración, la publicidad por la inclusión y la visibilidad de atletas excepcionales.  

Estos proyectos son trabajados por estudiantes del ITESM de distintas carreras, quienes llenaron cada propuesta de intención artística e imprimieron un sello de honestidad, de eficacia estética y de generación de conciencia social. No se trata solo de llamar la atención con proyectos, sino de impactar a nuestra comunidad y de generar un entorno adecuado para el desarrollo del talento.

Gracias a quienes participaron, se espera que InArt3 sea todo un éxito y cumpla con uno de los objetivos del ITESM: generar una sociedad más diversa.

A continuación, conversamos con Jorge Ayala Guerrero, líder del departamento de Inclusión Tec de Monterrey, Campus Monterrey, quién nos compartió su visión acerca de la importancia del arte dentro de la inclusión, al igual que sobre la iniciativa InArt3.

Coffee Break Effeta. 

En un mundo donde muchas personas aún se sienten invisibles, ¿qué papel puede jugar el arte para devolver dignidad y presencia a quienes históricamente han sido excluidos?

El arte es un espejo y, a la vez, un altavoz. Su papel es fundamental porque no solo “muestra” a quienes han sido invisibilizados, sino que los posiciona desde la dignidad. No se trata simplemente de una exposición visual, sino de una validación humana. El arte permite que el contexto y las problemáticas sociales de estos grupos, dejen de ser estadísticas para convertirse en narrativas que interpelan al espectador, obligándonos a reconocer su presencia y su valor en la sociedad. 

“Es necesario que la fuerza vital del arte, se una con la compasión y la dignidad”

InArt3 une inclusión y expresión artística desde una mirada profundamente humana, ¿en qué momento entendiste que ambas cosas no podían seguir separadas?

Lo comprendí al ver que el arte es el aliado más potente de la inclusión. A menudo, la teoría o los discursos no bastan para generar un cambio real; necesitamos sensibilizar. El arte logra lo que las palabras no siempre pueden: mueve emociones; esas emociones que nos sacuden, hacen cuestionar nuestros sesgos e impulsan a la reflexión. Si no hay una conexión emocional con la vivencia del otro, la inclusión se queda en el papel. El arte es el puente que transforma la observación en acción.

¿Qué experiencias personales o profesionales han transformado tu mirada respecto a la inclusión?

Mi trabajo me permite ser testigo de realidades que a menudo el sistema ignora. Escuchar a una madre decir: “Mi mayor miedo es qué será de mi hijo cuando yo muera”, o ver de cerca la discriminación por falta de apoyos básicos. Te cambia profundamente.  

Estas vivencias me han obligado a reconocer mi propio privilegio y a transformar la culpa en una pregunta constante: ¿Qué puedo hacer yo para mejorar esta situación? La inclusión dejó de ser un concepto profesional para convertirse en un compromiso personal por generar espacios donde el talento no sea limitado por la falta de accesibilidad.

Emprendedores Makyta.

Muchas veces la inclusión se reduce a discursos institucionales. ¿Cómo lograr que realmente se convierta en empatía, convivencia y conciencia cotidiana?

La inclusión debe ser orgánica y genuina, no algo “cosmético” para cumplir con una cuota. Para que trascienda lo institucional, debe impulsarse en ambos sentidos: de la base hacia arriba y de los liderazgos hacia la cultura organizacional. Necesitamos diagnósticos reales, políticas transversales y capacitación constante, pero, sobre todo, necesitamos aplicar el principio de “nada sobre nosotros sin nosotros”. No podemos hablar de inclusión sin darle la voz directa a los protagonistas, uniendo el rigor de los especialistas con la vivencia real de las personas.

InArt3 aborda temas complejos como migración, publicidad inclusiva y visibilidad de atletas excepcionales. ¿Por qué era importante hablar precisamente de estas realidades hoy?

Debido a que detrás de conceptos como “migración” o “discapacidad”, entre otros, hay historias de valentía, miedos y una superación extraordinaria que el mundo necesita reconocer. InArt3 funciona como una plataforma para poner sobre la mesa estas realidades sociales adversas, no desde la victimización, sino desde el reconocimiento de su talento y humanidad. Hoy más que nunca, necesitamos generar un diálogo que nos permita ver estas realidades como parte de nuestro tejido social y no como algo ajeno.

Coffee Break Effeta. 

¿Qué has descubierto al trabajar con estudiantes de distintas carreras en proyectos donde el arte sirve también como reflexión social?

He descubierto que el compromiso de los jóvenes es inmenso cuando se les da un propósito claro. Lo más gratificante es ver cómo, a medida que desarrollan sus proyectos, surge en ellos una conciencia que quizás no tenían antes.  

No solo están entregando un trabajo académico; están viviendo un proceso de sensibilización personal. Ver cómo se involucran emocionalmente y se transforman en aliados de la inclusión me confirma que el arte es una herramienta pedagógica sin igual.

“El arte no solo “muestra” a quienes han sido invisibilizados, sino que los posiciona desde la dignidad”

¿Crees que las nuevas generaciones tienen una sensibilidad distinta hacia la diversidad y la inclusión? ¿Qué te da esperanza de ellas?

Sin duda. Las nuevas generaciones ya traen “implantado” el chip de la inclusión; lo viven con una naturalidad que a otras generaciones les ha costado décadas alcanzar. Para ellos, la diversidad es parte de la cotidianidad, no una excepción. Eso me da una esperanza enorme: aunque el camino es largo, saber que el futuro está en manos de personas que ven la inclusión como un valor fundamental nos asegura una sociedad mucho más justa y humana.

En proyectos como InArt, ¿qué impacto emocional has visto tanto en quienes crean las obras como en quienes las observan?

En los creadores, el impacto es total. Hay un nivel de cercanía y empatía que se refleja en la calidad y el “corazón” que le ponen a cada obra. En el público, el efecto es de revelación. Es común ver a personas conmoverse al notar situaciones de las que antes no se habían percatado. Esa capacidad de generar cuestionamientos importantes a través de la estétic©a y la narrativa es lo que hace que InArt sea tan necesario.

Marcos Fernández y Sandra Barrera (Emprendedores Makyta).

Vivimos en una época de sobreinformación, pero no siempre de conexión humana. ¿Cómo puede el arte ayudarnos a volver a mirar al otro con más empatía y no desde el prejuicio?

En un mundo saturado de ruido, el arte nos regala el espacio para la contemplación. Nos obliga a detenernos. Al apreciar una obra, primero conectamos con la estética, pero luego surge el sentimiento. Al preguntarnos “¿por qué esto me hace sentir así?”, iniciamos un proceso de aprendizaje que derriba prejuicios. El arte nos permite “sentir” al otro antes de juzgarlo, y es en ese sentir donde nace la verdadera empatía.  

“La inclusión debe ser orgánica y genuina y no algo ‘cosmético”

Si InArt3 pudiera dejar una sola huella en la sociedad mexicana contemporánea, ¿cuál te gustaría que fuera?

Me gustaría que fuera la sensibilización profunda. Que InArt3 logre que, aunque sea por un instante, el espectador pueda ponerse en los zapatos de los protagonistas: entender sus recorridos, celebrar sus logros y reconocer sus luchas. Si logramos que alguien salga de la muestra viendo el mundo de una manera un poco más inclusiva, habremos cumplido nuestro propósito.